domingo, 2 de noviembre de 2008

CORREDOR OESTE AL PICO SERRATO

A pesar de estar rodeado de una buena corona de tresmiles, el Balneario de Panticosa no es muy pródigo en lo que a itinerarios invernales de calidad se refiere. Si tenemos un invierno escaso de condiciones o queremos huir de la masificación en las vías de nieve y hielo más conocidas de otros macizos, en este corredor podremos encontrar los requisitos necesarios para pasar disfrutar como enanos de los placeres del alpinismo invernal.
El Pico Serrato se ubica en la zona menos conocida y frecuentada del Balneario de Panticosa, junto a los Dientes de Batanes, justo encima del Ibón de Bachimaña. Su aproximación es larga, carece de mojones y de caminos y es expuesta a los aludes asi que aunque el corredor es sencillito no tenemos que menospreciar la actividad.

El Pico Serrato desde el Ibón de Bachimaña.

Para aproximarnos a su base, saldremos desde el Balneario de Panticosa por archiconocido camino que sube al Ibón de Bachimaña. Hasta el ibón la ruta está muy marcada pero tendremos que estar a loro con los partes de avalanchas, ya que la conocida como la "Cuesta del Fraile" es muy expuesta a los aludes. Al llegar al primer ibón, justo antes de la presa, giraremos a la derecha para ir al pequeño refugio que está ubicado en la orilla derecha del lago.

A partir de este punto desaparece el camino y los mojones. Tampoco hay muchas guías que reseñen el acceso a esta cumbre, asi que tendremos que buscar nosotros mismos el mejor camino a seguir. Para ello, justo desde el refugio antes citado, subiremos directamente por una ladera de fuerte pendiente que tenemos enfrente del refugio. Conforme subamos, no nos deberemos desviar mucho ni a la derecha ni a la izquierda, buscando siempre el mejor itinerario. De esta manera llegaremos a la cuenca de un pequeño ibón (no lo cito por que no sale en muchos planos ni guías), el cuál bordearemos por su izquierda para subir otra fuerte y larga pendiente que tenemos en frente y que nos situa en la plataforma superior del circo.

En esta plataforma podremos ver por primera vez en el día la montaña que queremos subir. El lugar es muy solitario y alpino. Es casi imposible que encontreis alguien por esta zona o huellas de paso por la nieve. Asi, una vez localizada la cumbre, tendremos que encontrar el acceso al corredor. Ojo, desde la plataforma superior del circo veremos varios corredores evidentes que nos pueden despistar ya que ninguno de ellos es el que vamos a subir. Nuestro corredor sólo se ve justo cuando estamos debajo de él. Para ello, tendremos que subir en dirección al collado que separa el Pico Serrato de la Peña Xuans y justo un poco antes de llegar al collado aparecerá en la cara oeste de la montaña la vía que vamos a escalar. Otro aviso importante, la ladera que sube al collado es muy expuesta a las avalanchas por caida de cornisas procedentes de la Peña Xuans, tal y como tuve ocasión de comprobar en la primavera del año 2000. El tiempo que nos puede llevar acceder desde el punto de partida a su base es muy variable, dependiendo de nuestra orientación y de las condiciones de la nieve, pero lo normal es no bajar de las 3h30min.

Localización del corredor.


Es corredor es muy sencillito y no tiene dificultades especiales. Está catalogado como de A.D+ y sólo nos puede ofrecer problemas en la entrada, dónde está la máxima inclinación (60º) y dónde suele aparecer un tramo de mixto. Nosotros lo subimos con condiciones escasas de nieve y el tramo de mixto no nos dio muchos problemas, aunque sacamos la cuerda para asegurar este largo, mas por quitarnos peso de la mochila que por otra cosa.

Angel saliendo del mixto de entrada.

Reunión un tanto precaria.


Ambiente en el corredor



El resto del corredor se mantiene entorno a los 45-50º pero a pesar de no ser dificil tiene un ambiente invernal extraordinario. Es un corredor rectilíneo que te deposita en línea recta en la cumbre, desde la cuál hay unas vistas magníficas del Vignemale y de todo el circo del Balneario de Panticosa.


Angel y David en la cumbre del Serrato.

El descenso se hace por la arista que baja de la cumbre hasta encontrar un acceso a la ladera opuesta desde la cuál bajaremos al collado que separa el Pico Serrato de la Peña Xuans. Y una vez en el collado enlazaremos con nuestras huellas de ascenso.

El corredor está catalogado como A.D+, aunque a nosotros nos pareció mucho más fácil, no mucho más de A.D. De todas formas, tal vez en peores condiciones el mixto de entrada pueda ofrecer más dificultades de las que nos encontramos. El corredor se sube en poco más de una hora por lo que el horario de ascenso a su cumbre estará en torno a las 5h. Actividad muy bonito, en un entorno muy alpino y solitario. Os aseguro que aquí no tendreis que hacer fila para entrar los primeros en el corredor.











domingo, 5 de octubre de 2008

PIRINEISMO DE AYER Y HOY: LA CARA NORTE DE MONTE PERDIDO

Un capítulo de la exploración de los Pirineos que siempre me ha llamado poderesamente la atención, ha sido la forma en que los glaciares han influido en la busqueda de "primeras rutas" por parte de nuestros antepasados. Y si hacemos una mirada restrospectiva al pirineismo decimonónico, nos daremos cuenta de que en este corto espacio de tiempo no sólo han cambiado los hombres y las técnicas, sino también las montañas.

A diferencia de lo que ocurrió en los Alpes, la exploración y conquista de las montañas pirenaicas comenzó sin tener claro cuál era la montaña más alta de los Pirineos. A finales del S.XVIII, se pensó que esa montaña podía ser Monte Perdido. Por ello, todos los esfuerzos de aquellos años se centraron en encontrar una ruta de ascenso. Como la exploración pirenaica se hacia desde una perspectiva francesa, no es de extrañar que los primeros tanteos de su ascensión se hicieran desde su vertiente norte. Así, el 11 de agosto de 1797, una expedición de 14 personas, liderada por Louis Ramond de Carbonniéres, subió por el Valle de Estaubé a la Brecha de Tucarroya para encontrar la ruta de ascenso que les llevase hasta su cima. Tal vez fuera en ese momento, la primera vez que un ser humana contemplaba con ojos de alpinista el que era el espectáculo más bello e impresionante de los Pirineos: la Cara Norte de Monte Perdido. Con tres pisos o escalones y una superficie estimada de 239 ha, el glaciar de Monte Perdido se precipitaba hacia el Balcón de Pineta a través de dos inmensas cascadas de seracs. Ante este espectáculo de grietas y de seracs y las limitaciones técnicas del momento, Louis Ramond de Carbonniéres tuvo que buscar otra ruta de ascenso por la vertiente de Pineta ya que estábamos en una fase de la exploración pirenaica en la que se buscaban las rutas más fáciles para llegar a la cumbre. Finalmente, la ansiada cumbre fue alcazanda en 1802 por la vertiente S.E.


La cara norte de Monte Perdido en 1895, con un aspecto muy similar a como la encontró por primera vez Louis Ramond de Carbonniéres en 1797.


Tuvieron que pasar 91 años para que un ser humano se atreviese a buscar una ruta por la superficie fragmentada del glaciar. En estos momentos, la denominada como Pequeña Edad de Hielo, una fase de recudrecimiento climático en Europa que duró aproximadamente desde el S.XV hasta finales del S.XIX, estaba dando sus ultimos coletazos y el glaciar de la Cara Norte de Monte Perdido estaba en su máximo explendor. De esta manera, en 1888, Celestin Passet, R. de Monts y François Bernat Salles, ascendieron por primera vez a Monte Perdido por su cara norte, inaugurando el que a partir de entonces será uno de los itinerarios más alpinos de los Pirineos. Con unos medios muy limitados, botas claveteadas, bastones y hachas en vez de crampones y piolets, y con unos atuendos más propios de "misa de domingo", estos tres hombres consiguieron sortear las grietas del glaciar y ascender por el caos de bloques de hielo de las dos barreras de seracs.


Los tres vencedores de la Cara Norte de Monte Perdido:


R. De Monts.


Celestin Passet



François Bernat Salles.



Las siguientes generaciones de pirineistas continuaron escalando la Norte de Monte Perdido. Pero a la vez que mejoraban las técnicas y los materiales empleados, la fisionomía de la montaña iba cambiando. La Pequeña Edad de Hielo se acaba a finales del S.XIX, comenzando un periodo calentamiento climático basado en un aumento de las temperaturas y una disminución de las precipitaciones. Las masas de hielo glaciares de los Pirineos son muy sénsibles a estos cambios y comienzan a experimentar una fase progresiva de regresión que dura hasta nuestros días. De esta manera, el glaciar de la Cara Norte de Monte Perdido pierde durante los 50 primeros años del S.XX el piso inferior del glaciar a la vez que la conexión del serac que comunicaba el glaciar superior con el intermedio. Y en los siguientes 50 años, la masa glaciar y el espesor del hielo de los dos pisos restantes, disminuye progresivamente. De esta manera, de las 239 ha de hielo que había a comienzos del S.XX, se ha pasado a las 43 ha actuales.


Glaciar de Monte Perdido hacia 1970 (comparar con la 1ª foto). Ha desaparecido el piso inferior pero aún son muy potentes los dos seracs y los dos pisos supervivientes del glaciar.


Glaciar de Monte Perdido (año 2007) desde la cima del Robiñera, ya muy mermado y con una masa de hielo en claro retroceso.



El cambio climático ha provocado cambios muy marcados en las condiciones de ascenso de la Cara Norte de Monte Perdido. Lejos han quedado los años de estas primeras ascensiones en los que se escalaban las vías en pleno verano. En la actualidad, ya es dificil incluso encontrarlas en condiciones en pleno invierno. Además, el retroceso progresivo del glaciar, ha modificado la ruta original empleada por Celestin Passet y sus compañeros para escalar la cara norte. Si a finales del S.XIX se escalaba directamente por los bloques del serac que comunicaban el glaciar inferior con el intermedio, en la actualidad la desaparición del glaciar inferior y la merma de la primera cascada de seracs, obliga a subir por un corredor que se desarrolla a la izquierda de la norte del Perdido.


La primera cascada de seracs nos amenaza en la entrada de la ruta de la Cara Norte de Monte Perdido (mayo 2005).






Acceso al glaciar de Monte Perdido por el primer corredor (mayo 2005).


Grietas muy mermadas de la primera cascada de seracs (mayo 2005).


Hasta mediados del S.XX, las grietas del glaciar debían ser un obstáculo complicado de superar. En la actualidad, tan sólo la rimaya del piso inferior puede provocar algún problema, pero en general se avanza por el glaciar desencordado ya que las grietas son cada vez más pequeñas lo que evidencia que el glaciar se está volviendo cada vez más estático.


Cascada de seracs muy reducida del piso superior del glaciar, desde la Espalda de Esparrets (julio de 2007).


Sin muchas dificultades se puede alcanzar el glaciar superior para salir al hombro cimero a través de una pequeña goulotte de condiciones muy variables según el año y la temporada en la que subamos.



Fuerte pendiente en las rampas de acceso a la goulotte de salida (mayo de 2005).



Por ello, cuando en la actualidad salimos emocionados a la cumbre de Monte Perdido tras escalar la cara norte, tenemos que tener claro que estamos realizando una escalada muy diferente a la que realizaban nuestros antepasados 100 años antes. Nosotros vamos forrados de goretex con piolets técnicos, tornillos de hiello y crampones de 12 puntas, a la vez que escalamos un glaciar muy mermado con bastantes menos dificultades de las que había en el pasado. Tenemos que agradecer a estas figuras el habernos legado estos itinerarios, ellos son los verdaderos protagonistas en nuestras ascensiones.


Los tiempos pasan para los hombres, pero también para las montañas.

P.D: Las fotos antiguas han sido sacadas de la página web: "les grandes figures du pyréneisme".

lunes, 29 de septiembre de 2008

COMO PREPARAR UNA MARATON Y NO MORIR EN EL INTENTO

Voy a escribir este post con mi experiencia de los entrenamientos de este año, por si alguno/a se decide a correr una maratón y quiere tener algunos consejos. Numerosos manuales de entrenamientos dicen que cualquier persona puede correr 42km. Ejem...yo difiero completamente de esta afirmación. Si uno es deportista y se goza de una base física previa, con entrenamiento, disciplina y tiempo se puede llegar a completar esta distancia. Si no es así, la maratón es una prueba física y psicológica lo suficientemente dura como para seleccionar a sus participantes. Otra cosa es que uno se plantee hacer la carrera andando en numeros tramos pero si lo que se desea es completarla corriendo, la maratón no es asequible para todas las personas. Sin embargo, tan poco hace falta ser un superhombre ni nada por el estilo. Como todo en la vida, con trabajo y entrenamiento se pueden alcanzar los objetivos deseados.

Como he escrito en el anterior post, correr una maratón ha sido un sueño que llevo persiguiendo desde hace años. Sin embargo, nunca había encontrado el tiempo y la motivación suficiente para prepararlo. El año pasado me enganché con esto de las carreras de fondo en la IV Desértica Extrema de Belchite, disputada en julio de 2007. Ese año se corría en septiembre la I Maratón de Zaragoza y sin saber muy bien dónde me metía, decidí apuntarme y prepararla sin método alguno en los tres meses siguientes. Acumulé semejante volumen de kilometros, concentrando todos mis entrenamientos en superficies duras como el asfalto, que a dos semanas de la carrera me lesioné el gemelo izquierdo. El diagnóstico de mi fisio fue una contractura diferida en el soleo del gemelo izquierdo y una fuerte sobrecarga muscular. Me prohibió rotundamente correr en el futuro por asfalto y la lesión me tuvo completamente inactivo durante un mes y medio, tardando casi dos meses más en alcanzar un nivel de forma físico óptimo.

Sin embargo, el gusanillo de las carreras de fondo ya me había entrado y a comienzos del 2008 comenzé a entrenar para carreras denominadas de "aventura". Mi primer objetivo del año fue correr en abril la " III Carrera del Ebro" la cuál, con una distancia de 19´5 km aproximados, discurría por las estepas de San Gregorio por un recorrido "rompepiernas" que acumulaba 300 metros aproximados de desnivel positivo y 600 metros de desnivel acumulado. Con tres días de entrenamiento a la semana a partir de febrero, me tomé con tranquilidad la preparación de la carrera, ya que aún arrastraba secuelas de la lesión de septiembre. Aún sin tener una forma óptima y combinando los entrenamientos con mis salidas por la montaña, completé la carrera con buenas sensaciones con una crono de 1h28min56seg.

Trazado "rompepiernas" por la estepa de Zaragoza de la III Carrera del Ebro.



La preparación de la "Carrera del Ebro" la aproveché para correr la XI Media Maratón de Zaragoza la cuál se disputaba dos semanas después. A priori, tenía que hacer mejores tiempos que en la Carrera del Ebro por ser un recorrido llano y sin dificultades, pero el asfalto me puso en su sitio y tuve que arrastrar mi gemelo izquierdo a partir del km. 12. Completé la distancia en 1h34min18seg pero volvían los fantasmas del año pasado en forma de una posible recaida en mi lesión.


Paso por el km.14 en la XI Media Maratón de Zaragoza.

Aún asi, estoy motivado este año y quiero preparar a fondo el que iba a ser uno de los principales objetivos del 2008: la "V Desértica Extrema de Belchite". A diferencia del año pasado, no me conformo con terminarla y quiero acabarla con una buena crono. Para ello, aumento la carga de entrenamientos de 3 a 4 días; además, y dado que los primeros km de la carrera son cuesta arriba, me preparo entrenando con desniveles por el puerto de "La Plana de Zaragoza" y por los acantilados de Juslibol. El mes de mayo es muy lluvioso y tengo que salir muchos días bajo una intensa cortina de agua, que endurece muchos días los entrenamientos pero que por el contrario fortalece mi forma física. En junio pretendo entrenar en los momentos de más calor del día para aclimatarme a las condiciones de la carrera, pero un mes inusualmente fresquito me impide entrenar con las condiciones requeridas. Como siempre, el trabajo realizado se traduce en resultados y completo la carrera con un tiempo de 1h21min28seg, bajando en casi 12 minutos el tiempo del año pasado.


Corriendo por las estepas de Belchite.


Tras las buenas sensaciones de la Desértica Extrema y con el estado de forma conseguido, decido a mediados de julio correr la Maratón de Zaragoza. Es el momento adecuado y a diferencia del año pasado llevo 6 meses de entrenamiento a mis espaldas por lo que podré aumentar el volumen de los entrenamientos de forma progresiva sin temor a lesionarme como el año pasado. Y esta vez, no entrenaré por asfalto sino por tierra.

A partir de julio y hasta el 28 de septiembre, cambio mi forma de entrenar. Las anteriores pruebas disputadas en el año se movían en torno a los 21 km, con trazados técnicos y desniveles en los que hacía falta trabajar la potencia y la técnica. A partir de ahora, cambiaré la calidad por la cantidad y me concentraré en acumular kilometros en mis piernas. Desde el 21 de julio hasta el 28 de septiembre corro en mis entranamientos 5 medias maratones y dos series de 31 km con el fin de acostumbrarme a las largas distancias de la maraton. Combino los días de rodaje largos y lentos con días de kilometrajes cortos y rápidos, sin pasar de los 4 días de entrenamiento por semana para evitar sobrecargarme las piernas.

En estos días cobra un papel fundamental los trazados elegidos para mis entrenamientos. La necesidad de entrenar en tierra por trazados largos y llanos, me hace buscar recorridos de estas características por los alrededores de Zaragoza. Por ello, me aprovecho de la estupenda red de senderos que posee ahora mismo la ciudad y, siguiendo las huellas de la G.R. 99, que es la senda que recorre el Ebro desde su nacimiento a su desembocadura, establezco recorridos que tienen en el río su eje principal. He pasado muchas horas por los caminos del Galacho de Juslibol y del Galacho de la Alfranca, realizando en este ultimo mis rodajes más largos. Además, me he dedicado a "coleccionar" pueblos, al ir corriendo en los entrenamientos a pueblos como Monzalbarba, Alfocea, Pastriz, la Cartuja Baja o Movera. Ya que hay que entrenar duro durante muchas horas, por lo menos hacerlo en recorridos verdes con interés paisajístico que te entretengan algo durante la soledad que experimenta el corredor de fondo.

Como habeis podido leer, mis entrenamientos se han concentrado en alcanzar la forma física deseada y no lesionarme durante los entrenamientos. De hecho, esto ultimo ha sido mi máxima obsesión durante las ultimas semanas. Todo ello completado con series de estiramientos, una dieta equilibrada (no he podido excluir la cerveza, lo reconozco) y preparación psicológica.

De esta manera he llegado a finales de septiembre con 1440 km acumulados en las piernas durante todo el año, sin llegar a superar en ningun momento los 65 km semanales en el pico de máximo volumen, aunque introduciendo series de calidad y desniveles en los primeros meses del año. Todo ello me ha permitido superar los diferentes retos que me he marcado a lo largo del año y terminar en condiciones físicas aceptables la maratón del día 28 de septiembre.

Puede parecer duro este año de entrenamientos y de hecho lo es. Hay días que sales a rodar sin ninguna gana pero la disciplina de los entrenamientos son la clave del éxito del corredor de fondo. De hecho, una maratón se corre en los entrenamientos y no en el día de la carrera. A cambio, ha habido días de satisfacción, en los que me he evadido de la rutina y de los problemas diarios corriendo por las vías verdes de los alrededores de Zaragoza y en los que he llegado completamente nuevo tras una hora de carrera intensiva. Solo por esos momentos de evasión y por la satisfacción que se siente al completar las carreras en las que se participa, merece la pena todo este esfuerzo.

El proximo año, habrá nuevos retos. De momento, a descansar y a colgar las zapatillas por un tiempo que este año ha sido un poco largo.


MI PRIMERA MARATON. II MARATON DE ZARAGOZA



El día 28 de septiembre de 2008 lo voy a recordar toda mi vida por ser el día en el que conseguí alcanzar un sueño con el que llevaba soñando desde hace muchos años: correr una maratón. Para una persona como yo que practica desde hace tiempo varias disciplinas deportivas que implican un gran fondo físico, correr una maratón era un reto más que atractivo.Llegar a la meta de la II Maratón de Zaragoza me ha costado un año de sacrificados entrenamientos y superar una lesión importante en mi gemelo izquierdo ocasionada el año anterior por intentar preparar la Maratón de Zaragoza del 2007 sin ningun tipo de conocimiento.



Terminar una maratón me ha aportado tantas o más satisfacciones que escalar una montaña. Por ello, voy a intentar plasmar en esta entrada las experiencias vividas en la carrera:

KILOMETROS 1-10. LA SALIDA:

La mañana del domingo amanece frequita, con una temperatura de 11º, ideal para correr una larga distancia. Llego a la línea de salida del Parque Grande bastante nervioso. El ritual es el mismo que el de todas las carreras de fondo: a cambiarse, a ponerse el chip en las zapatillas, a entregar la bolsa de la carrera a la organización y a calentar y a estirar. Se acercan las 9h y me pondo en la línea de salida. Se respira un clima de euforia. Los atletas inscritos están de cachondeo. Es curioso, todos sabemos que las vamos a pasar canutas en las 3 o 4 horas siguientes pero hacemos lo posible para evadirnos de esa realidad en los momentos previos a la carrera. En la línea de meta las caras serán bien diferentes.


Eufórico en la línea de salida.



Por encima de todo, mi objetivo es terminar la maratón. Sin embargo, en mis entrenamientos he calculado que puedo rodar sobre las 3h30min asi que me pongo cerca de la "liebre" de las 3h30min para correr a su ritmo. Las "liebres" son unos corredores que pone la organización y que garantizan al resto de los atletas que van a llegar en ese tiempo por lo que son una buena referencia de ritmos a seguir durante la carrera.

La "liebre" sale a un ritmo de 5 min/km. A mi no me viene mal para no cebarme y coger el ritmo de la carrera pero este ritmo es notablemente superior al que estoy acostumbrado en los entrenamientos. De hecho, había calculado correr en los primeros 21 kms a un ritmo de 4´45/km y aún así sería un ritmo muy lento. Me aburro en estos primeros compases de la carrera y a partir del km. 9 empiezo a dejar atrás a la "liebre" de las 3h30min. Decido subir el ritmo.Paso el km. 10 con una crono de 49´20. El ritmo de carrera en este tramo de la maratón ha sido de 4´56/km, casi 15 segundos/km por encima de lo que había planificado.



KILOMETROS 10-21. LA MEDIA MARATON.


Entre el km. 10 y el 12 el recorrido discurre por el "Parque Grande" y el Canal Imperial. La organización alardeaba de haber diseñado un recorrido completamente llano, pero lo cierto es que en estos dos kilometros tenemos pequeños tramos cuesta arriba que te dejan a tono. Una vez en el Canal Imperial, el recorrido es claramente descendente hasta el Ebro. Subo el ritmo a 4´30/km pero me encuentro muy cómodo y casi sin enterarme llego al Coso Alto, donde está ubicada la Media Maratón. La disciplina de los entrenamientos de los ultimos meses hace que me desenvuelva muy bien en esta distancia. Además, y a diferencia de otras medias maratones en las que he participado, llevo un ritmo muy conservador que me permite disfrutar de este tramo de la carrera. Paso la media maratón con un crono de 1h40min54seg. El ritmo de estos primeros 21 km ha sido de 4´47/min. De momento, me está saliendo todo de acuerdo al plan establecido.

KILOMETROS 21-31. FASE DE TRANSICION.

Una maratón comienza realmente a partir del km. 21. Cualquier exceso o cualquier error que hayas cometido en la primera partede la carrera, lo paga el corredor tarde o temprano en el segundo tramo de la maratón. De momento, aún me sigo moviendo en terreno conocido ya que en los entrenamientos he realizado un par de rodajes de 31km y sé como dosificarlos. Sin embargo, las sensaciones son notablemente mejores que en los entrenamientos y, sin ir sobrado, me encuentro bastante bien.



Paso por el km. 22 a la altura del ayuntamiento.


Los kilometros 22 al 26 son los más bonitos de este recorrido. El Ebro cobra un protagonismo especial y lo cruzamos 3 veces en este tramo por los diferentes puentes de la ciudad. Además, al ser el centro de la ciudad, las calles están llenas de gente que no paran de animar.



Paso por el km. 26 a la altura del Puente de Piedra.


A partir del km. 26 el trazado discurre por San Juán de la Peña y Salvador Allende. Aquí suspende la organización ya que sólo habilitan para los corredores el carril central de la avenida, mientras que por los otros dos carriles pasa una densa circulación. No pasa nada, las sensaciones siguen siendo buenas. En mi plannig está rodar en este tramo a 5min/km y sin embargo estoy bajando de ese tiempo todos los puntos kilométricos. Por fin llegamos al km. 30 ubicado cerca del Carrefour. Las sensaciones siguen siendo muy buenas. El paso por el km. 30 lo hago con una crono de 2h21min59seg. De momento voy como un reloj a un ritmo de 4´44/km. Mejor imposible.



KILOMETROS 30 -40. EL TEMIDO "MURO".



A partir de este momento, me muevo por terreno desconocido. Nunca he corrido más de 31km seguidos. Este es el tramo psicológico de una maratón y lo que hace de esta prueba una distancia mítica. Si en los primeros 30 km la preparación física es fundamental para completarlos con el mínimo desgaste posible, en los 12 km restantes la preparación psicológica realizada en los entranamientos es determinante para llegar a la meta. Tanto los corredores populares como los profesionales sufren sin conocimiento en este tramo ya que la fatiga muscular y psicológica es tan intensa que en todo momento estamos amenazados por sufrir un desfallecimiento.

Este era el tramo con el tanto tiempo estaba soñando. Para superarlo decidí aplicar una estrategia psicológica asociativa, consistente en concentrarme en todos y cada uno de los metros que me quedaban por recorrer. Cuando estás entrenando una maratón, correr 12km es algo sencillo, pero cuando llevas recorridos 30km, estos 12 km restantes se convierten en una losa que se hace más y más pesada conforme te acercas a la meta. Es lo que los corredores de maratones conocemos como el "muro".

Hay que tener presente que en este tramo la fatiga es muy intensa. Por ello, no hay que venirse abajo cuando llega por que es una reacción física y psicológica normal. Para no venirme abajo, no pienso en lo que me queda si no en lo que llevo recorrido y me concentro en alcanzar metas cercanas como llegar al siguiente kilometro. La estrategia funciona de nuevo y poco a poco voy devorando kilometros. Compruebo que estoy adelantando corredores, asi que me consuelo al pensar que hay compañeros que lo están pasando peor que yo. Además, aunque cada vez me cuesta más mantener el ritmo, las cronos en los puntos kilométricos se mueven en torno a los 4 ´50/km, un poco por debajo de lo que tenía planificado.



Pasando por el km. 36 en pleno "muro".

Mi momento de crisis llega entre el km. 38 y el 40. Es cuando peor lo paso y cuando más tengo que esforzarme por mantener la concentración y no venirme abajo.Tengo que tirar del carro con todas mis fuerzas.


KILOMETROS 40-42. LA ANSIADA META.


El km. 40 se encuentra en la Pasarela del Voluntiarado. Cuando lo alcanzo siento una sensación de euforia. Ahora sé que no se me va a escapar y que voy a terminar la maratón. En este punto adelanto a dos corredores con un físico impresionante que están andando. La maratón pasa factura a todo aquel que no sabe dosificar los esfuerzos pero es curioso ver como personas que son capaces de correr 40 km y que están muy entranadas, son incapaces de hacer estos dos kilómetros corriendo.


Voy tan enchufado que se me pasa volando el km41. En el kilometro restante levanto el pie del acelerador. Me da igual el cronómetro y no quiero mirar el reloj. Bajo el ritmo y continuo como puedo hacia la meta. El paso por el Puente del Tercer Milenio es la puerta de entrada que te transporta a la meta. Es hora de relajarse. Es mi momento particular de gloria. Pienso en la cantidad de kilometros que he entrenado este año, en la cantidad de tiempo dedicado, en la fustración que sentí el año pasado al lesionarme a dos semanas de la carrera, en la paciencia que han tenido durante estos meses los seres que me rodean y que me aguantan y en el esfuerzo que he realizado en la carrera. Me quito una espinita que tengo clavada y consigo completar un sueño que perseguía desde hacía tiempo. Con estos pensamientos cruzo la línea de meta con una crono de 3h20min46. He corrido como un reloj de precisión los 42 km a un ritmo de 4´47/km y me he quedado el puesto 245 de los 1120 participantes. Pero esto son solo cifras y estadísticas que no me dicen absolutamente nada. Lo importante es que el reto de acabar una maratón me ha tenido completamente motivado e ilusionado durante estos ultimos meses y, aunque llegué a la meta con una fatiga muy intensa, disfruté como un enano todos y cada uno de los 42 kilometros de la prueba.


Mi llegada a meta completamente agotado.

jueves, 18 de septiembre de 2008

ARQUITECTURA Y PAISAJE II: EL MACIZO DEL TURBON

EN EL TURBON
TIENDEN LAS BRUJAS
SUS ROPAS AL SOL
(Dicho popular del Valle de Benasque).
En la cara norte del Macizo del Turbón, en un paraje escondido y solitario conocido como el Circo de San Adriá, se encuentran, a unos 2000 metros de altitud, las sorprendentes y misteriosas ruinas de la Ermita de San Adriá. Acceder a este paraje implica una larga caminata de 2h y media y subir un desnivel de cerca de 900 metros por una ruta de orientación algo compleja en algunos puntos. Cuando uno se topa con estos restos, las dudas surgen de inmediato. ¿Qué coño hace una ermita situada a tanta altitud?. ¿Por qué se construyó esta edificación en un punto tan alejado de la ultima población habitada?. ¿Por qué se eligió precisamente este emplazamiento, en una cara norte y por tanto con la peor orientación posible, y no otro?. Es dificil encontrar respuestas a estas preguntas en los libros, más que nada por que la ermita está sin estudiar y tan solo podremos encontrar su topónimo en mapas y guias especializadas.
El Macizo del Turbón forma parte de lo que se conocen como las Sierras Exteriores de los Pirineos. A pesar de tener una altura máxima modesta (2492m), la mole del Turbón domina un amplio paisaje desde el llano a los Pirineos y marca la puerta de entrada al Valle de Benasque, delimitando en sus extremos los profundos congostos de Ventamillo y de Obarra.
Una montaña de estas características, con una presencia física y visual tan poderosa, no pudo pasar desapercibida a las culturas y poblaciones que se asentaron en sus faldas y desde tiempos muy antiguos fue asociada con fuerzas mágicas misteriosas. En todas sus vertientes hay abundantes topónimos relacionados con el pensamiento mágico-religioso de estas gentes, alguno de ellos tan evidentes como el Coll de Fadas (collado de las Hadas) en la carretera que va de Castejón de Sos al Pont de Suert. La cultura tradicional asoció este macizo con las brujas al creer firmemente que en esta montaña se reunian para celebrar sus aquelarres.
Sólo las creencias mágicas y religiosas de estas poblaciones pueden explicar el emplazamiento tan inusual de la Ermita de San Adriá. La creencia en la existencia de brujas y de seres mágicos en esta montaña, implica levantar mecanismos de defensa contra estos seres. Por ello, los habitantes de las poblaciones de Bisaurri, San Martín de Veri o Sant Feliu de Veri, hoy en día casi despoblados, levantaron a esta ermita. La altitud a la que se encuentra y su lejanía con los núcleos antes citados, evidencia que este edificio no se utilizaba para fines litúrgicos. Su función era la de cristianizar un lugar pagano y que mejor manera que construir un templo religioso en el corazón de la montaña. En efecto, su emplazamiento no es casual, se ubica justo al lado de varias surgencias o manantiales que, como sabemos, siempre han estado asociados con seres mágicos.
Este es otro magnífico ejemplo de simbiosis entre arquitectura, montañas y creencias populares. Seria de desear que la D.G.A emprendiese una campaña arqueológica para estudiar y conservar sus restos y se pusiese en valor esta bellísima ruta que accede al Turbón por su cara norte.

La cara norte del Turbón y el Circo de San Adriá.


Restos arqueológicos de la ermita.


Muros y ornacinas

Contrafuertes en uno de los muros laterales de la ermita.

lunes, 8 de septiembre de 2008

CRESTA DE COSTERILLOU




El Balaitous y la Cresta de Costerillou

El Balaitous es el macizo de tresmil metros más accidentado de los Pirineos. Tres afiladas aristas lo delimitan a modo de patas de araña: la Cresta del Diablo, la Cresta de Costerillou y la Cresta de las Frondiellas. La Cresta de Costerillou fue la ultima de estas aristas que escalé y también la que más esfuerzos me costó.

El año anterior habíamos triunfado en la Cresta del Diablo. Su continuación natural era la Cresta de Costerillou la cuál, además de su interés alpinístico y su estética, cuenta con el aliciente de coronar dos tresmiles: la Aguja d´Ussel y la Torre de Costerillou, siendo el ultimo el tresmil de mayor dificultad técnica de los Pirineos.
La mayoria de la gente que escala esta cresta no hace su recorrido integral. Lo más usual es centrarse en el tramo comprendido entre la Aguja d´Ussel y la Torre de Costerillou, bien accediendo desde la cima del Balaitous, bien a través de una vira situada en la cara sur de la Aguja d´Ussel que nos situa directamente en dicha cima. Pocos son los que encadenan todo su trazado integral y lo más normal es hacerlo combinando la Cresta del Diablo y la de Costerillou en dos largas jornadas de escalada. Y aún menos son los que escalan la integral de la cresta, en el tramo comprendido entre el Pico Soulano y el Balaitous, accediendo a la arista desde abajo sin pasar por las Crestas del Diablo.
Esta ultima fue la opción que elegimos y desde el principio ya nos encontramos como primera dificultad la falta de reseñas para acceder a la arista. Los pocos datos que manejábamos nos indicaban que había un canal-chimenea entre el Pico Soulano y la Brecha Deneurre Soulé que nos depositaria sin grandes dificultades (P.D máximo) en el filo de la arista. Después, nuestras escuetas reseñas decían que se podía hacer sin la cuerda el tramo comprendido entre esta brecha y la Aguja D´Ussel. A partir de aquí, encontrariamos las máximas dificultades.

Con estas escasas indicaciones empezamos la aproximación por la mañana prontico para acercarnos a la base de la muralla sur del Balaitous, justo debajo de la arista. Desde este punto, flanqueamos por su base la Arista de Costerillou en dirección al Pico Soulano para ver si encontrábamos la chimenea reseñada. Nos colocamos justo debajo del Pico Soulano y todas las chimeneas que encontramos no tenían pinta de ser P.D. Por fin nos decidimos por una que parecía más accesible y comenzamos la trepada. Como sospechábamos desde abajo la canal-chimenea nos puso a tono, con tramos de III+ rotos y verticales que de P.D no tenían nada; además, no había rastro de que hubiera pasado gente anteriormente. Calentón del bueno y por fin llegamos al filo de la arista tres horas despues de haber salido del Refugio de Respomuso.

Salida del canal-chimenea de acceso a la arista. Jodo qué calentón!!!!.

A partir de aquí empezaba la actividad propiamente dicha. El primer tramo estaba comprendido entre el Pico Soulano y la Aguja d´Ussell. En teoría y según nuestras escasas reseñas este tramo era sencillo y no exigía el uso de la cuerda. Salva varias brechas y corona algunas agujas como la Aguja Durant, la Lama Castagne....etc. La cosa empezó tranquila y muy disfrutona.

Paso de bavaresa en el comienzo de la arista.


Pero tras coronar las primeras agujas la cosa se empezó a complicar bastante. Apuramos en algunos pasos, tanto por su exposición como por su dificultad. Aquí la roca es bastante peor que las Crestas del Diablo y hay tramos rotos en los que hay que prestar atención. Conforme avanzábamos empezamos a plantearnos el uso de la cuerda. ¿Seremos unos moñas?. ¿Pero si la reseña dice que por aquí se pasa sin cuerda?. Mi compañero, mucho más experimentado que nosotros en esto de la escalada clásica, tampoco lo ve claro asi que no nos la jugamos más y decidimos sacar la cuerda y avanzar en "ensamble". A partir de ahora iremos mucho más lentos pero creemos que es una locura pasar por aquí a pelo.

Primer tramo de la cresta. Por aquí se supone que pasa la gente sin la cuerda....je, je, je.

Llegamos al rapel que marca la reseña y que se encuentra comprendido en una brecha situada justo antes de la Aguja D´Ussel. Reconocemos sin ninguna duda el pasaje que dice la reseña pero no encontramos ninguna instalación para montar el rapel. Cada vez tenemos más claro que este tramo de la arista no lo hace mucha gente y eso que se supone que es una clásica entre las clásicas. Dejamos un cordino abandonado y bajamos el corte de la brecha. A partir de aquí avanzamos hasta la Aguja d´Ussel en un tramo muy sencillo en el que nos relajamos y recogemos la cuerda.

Cima de la Aguja d´Ussel (3022 m) Primer tresmil de la jornada.



Estamos justo en el inicio del tramo clave de la cresta y donde se concentran todas las dificultades. Nosotros ya vamos algo inflados con el tramo que hemos escalado pero ahora empieza lo más bonito y lo que hace toda la gente. Para empezar hay que atravesar la afilada y estrecha arista que separa la Aguja d´Ussel y la Torre de Costerillou. Es el pasaje que tan bien describe Capdevilla en sus "Tresmiles en 30 jornadas". De nuevo la roca no es buena y tiene parajes muy aéreos que obligan a escalar en bavaresa por el mismo filo de la arista. Los pasos más complicados se resuelven por su cara norte.


Tramos muy aéreos entre la Aguja d´Ussel y la Torre de Costerillou.

La arista nos deposita rapidamente en el Arc Boutant (Arco Boutante), un curioso arco natural que sostiene la Torre de Costerillou, llamado asi por recordar a este característico elemento arquitectónico de las catedrales góticas. Este punto marca el inicio de la escalada de la Torre de Costerillou. Para ello montaremos reunión en dos pitones que hay instalados en la base del Arc Boutant.

Desde esta reunión emprenderemos el primer largo de la Torre cuyo comienzo discurre por una placa inclinada de la cara sur de la aguja. Tras un tramo de adherencia viene un paso de fé en el que hay que echarle bemoles ya que tras agarranos a una presa invertida hay que lanzarse, abrirse de piernas y apuntar para alcanzar la pared opuesta de una chimenea que tendremos que ascender. El pasito no es complicado técnicamente pero es muy expuesto y con un patio acojonante. La corta chimenea nos deposita en muro vertical de regletas con una roca excepcional y disfrutona que sube hasta una plataforma en donde un clavo nos marca el inicio de una vira hacia la izquierda para situarnos debajo de un desplome en donde podremos chapar en otro clavo. Este es el paso más complicado de la cresta. Superaremos el desplome por la izquierda mediante un paso atlético en el que hay que abrise bien de piernas para equilibrar el cuerpo. Está catalogado como IV+ de los antiguos. Bravo Nico, ni te canteaste en el paso!!!!!.

Tras esto se monta reunión en un gran plataforma que hay en la cara sur. Esta plataforma rompe la verticalidad de la aguja. El segundo largo va por un corto diedro con una fisura ciega que no se protege bien pero como no es muy dificil permite superarlo rapidamente para posteriormente alcanzar la cima de la torre a través de unas fáciles trepadas de III+.

Segunda reunión de la Torre Costerillou.


Cima de la Torre de Costerillou (3049m).


Desde la cima montamos un rapell de 20 metros y emprederemos el tramo comprendido entre la Torre de Costerillou y el Balaitous. Aún nos tocará trepar bastante pero poco a poco la dificultad baja conforme nos acercamos al Balaitous.


Ultimas trepadas camino del Balaitous.



La cima del Balaitous fue la recompensa merecida al esfuerzo que nos costó esta actividad. El descenso tuvo también muchas anecdotas que contar, sobretodo con los impresentables de los guardas del Refugio de Respomuso.

Nico y el Chacho en la cima del Balaitous.


Esta cresta supuso para nosotros un ejercicio de humildad. Triunfadores el año pasado en las Crestas del Diablo, pensábamos que esta cresta iba a ser un paseo y al final acabó costándonos mucho más tiempo del pensado. La arista es muy larga y bastante más complicada de lo que dicen las reseñas, y no por sus tramos más complicados, que están bien reseñados, sino precisamente en su parte más fácil (la primera) en la que se suponía que podriamos progresar sin cuerda. Deducimos que la integral de la cresta no la hace mucha gente, ya que los rapeles no estaban equipados y no vimos en ningun momento ningún mojón, ni ningun tipo de equipamiento en el primer tramo. Está claro que la gente lo que hace es el tramo comprendido entre la Aguja d´Ussel y la Torre de Costerillou que es mucho más bonito e interesante. De todas formas, para el que lo quiera repetir que sepa que le espera una buena aventura.














martes, 2 de septiembre de 2008

RIGLOS. "NORMAL" A LA AGUJA ROJA




Frente a la Aguja Roja


Hacia días que no tocaba la roca. Tanto entrenar y tanto correr para la cita de finales de septiembre, ha provocado que haya abandonado conscientemente la escalada por un tiempo. Sin embargo, había ganas de salir asi que David y yo acordamos ir a Riglos el domingo. Elegimos la "Normal" de la Aguja Roja. Entre que llevabamos días sin trepar y que había que buscar una vía a la sombra, elegimos esta ruta por su baja dificultad y su orientación norte. La Aguja Roja es la más bonita de los mallos pequeños por lo que su cima siempre es apetecible. David no había subido a este mallo y yo había bajado rapelando por esta vía pero no la había escalado, asi que pronto nos pusimos de acuerdo para pasar una mañana tranquila en Riglos.

Trazado aproximado de la vía desde la cima del Cored.


Parece que no fuimos muy originales. Cuando llegamos al pie del mallo, nos encontramos con dos cordadas que estaban metidas en la vía. Como teníamos todo el tiempo del mundo nos sentamos a esperar tranquilamente a que se despejase el tráfico en la pared.

El primer largo tiene unos 15 metros aunque de escalada propiamente dicha serán 10. Se sube por una corta chimenea que se forma entre la "Aguja Roja" y el "Gómez Laguna". Tiene sólo dos seguros y es fácil pero la roca es descompuesta y hay que tener cuidado. La reunión se monta en el puente de roca que hay entre los dos mallos.

El "Chacho" saliendo del primer largo. ¿La roca es mala u qué?.

El segundo largo sigue una línea de chapas blancas con tendencia a la izquierda que nos deposita en la base de un marcado diedro-chimenea. Es bastante facilico y tan solo algunas pequeñas panzas nos obligarán a escalar un poco.



Abriendo el segundo largo.


El tercer largo sube por un diedro-chimenea. Es un largo atlético típico de Riglos, con la roca no del todo buena y con algun que otro aleje pero que sin grandes problemas nos deposita en la tercera reunión.



El diedro-chimenea del tercer largo.

Desde la tercera reunión alcanzaremos la cima en una fácil trepada de 20 metros. La temperatura tan agradable que hacía y el espectáculo que nos ofrecieron una bandada de buitres al volar al lado de nosotros, hizo que nos quedaramos un buen rato en la cima.



La trepadita del cuarto largo.


En la cumbre de la Aguja Roja.

Pero lo mejor del día, y la razón por la que me he animado a escribir este post, estaba por llegar. Cuando estábamos tomando la hidratante y preceptiva jarra de cerveza en el bar de Riglos, nos encontramos con Angel López "Cintero". Como sabeis, "Cintero", con tan sólo 17 años, formó parte junto con Rabadá y Bescós, de la mítica cordada que ascendió por primera vez al Puro el 14 de julio de 1953. Nunca había hablado con él y me apetecia saludarlo asi que le echamos morro y nos acercamos a la mesa dónde estaba terminando de comer con unos amigos. Sin conocernos de nada entablamos una amena conversación de más de media hora en la que el "abuelo" nos contó sus batallitas en Riglos a la vez que le pedía a Toño las fotos que tenía en el bar para explicarnos donde y como habían sido sacadas. Sirva como anecdota que ese día, con tan solo 72 años de edad, había vuelto a subir al Puro encadenando de primero en un sólo largo los tres largos del torreón del Puro.........!!!!!!!!!!!!!!. Disfruté minuto a minuto de esta conversación y llegué a la conclusión (miento, a esta conclusión ya había llegado hace tiempo) de que al lado de estos tíos soy un moñas escalando. Si algún día lo veis escalando por Riglos, por que este tío tiene cuerda para rato, no dudeis en saludarlo que él estará encantado de compartir con vosotros sus experiencias. En serio, merece la pena oirle en persona.

Esta foto vale "millones". Frente al Puro con Angel López "Cintero".