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domingo, 30 de marzo de 2014

CRONICA VIII CARRERA DEL EBRO.

MUY BUENAS SENSACIONES EN UNA CARRERA MUY RAPIDA


El domingo pasado se celebró la VIII edición de la Carrera, 2ª vez con un formato de 30km y 14km y la cuarta vez que me colgaba el dorsal de esta prueba. Hay carreras en las que tu objetivo es sobrevivir y llegar a la meta con la máxima dignidad posible. Otras, en las que sales a darlo todo y tu objetivo es romper el crono y superar una marca personal e incluso, si estás en la élite, subirte en el cajón del podium. Pero hay otras ocasiones, en las que te pones en la línea de salida para experimentar, hacer probatinas, comprobar tu estado de forma y ver como has progresado en tus entrenamientos, digamos que son otro entrenamiento más pero con dorsal. 
El domingo pasado mi planté bajo el arco de salida de la VIII Carrera del Ebro con el último de los planteamientos que he indicado antes. Para mi era un entrenamiento con dorsal, quería buscar sensaciones y comprobar si mi forma física respondía a los entrenamientos realizados desde principios de año.
La Carrera del Ebro es una prueba de trail que tiene 2 circuitos. El mayor, al que me inscribí, tiene 30km y 500 metros de desnivel positivo. No tiene sendas técnicas, más o menos las subidas son suaves pero constantes y se hacen por pistas de tierra. Alterna tramos de subida como muchas secciones llanas, lo que hace que sea una carrera muy rápida que se corre a ritmos de asfalto. Esto hace que acudan a ella muchos participantes procedentes del mundo del asfalto y de los triatlones, vamos rodadores natos que volarán por el circuito y que nos levantarán las pegatinas a los procedemos de las carreras de montaña y del trail puro y duro, sobretodo en los tramos llanos.
 




Este año, y a diferencia del año pasado, llego a la Carrera del Ebro mucho más entrenado, incluso casi podría decir que algo pasado de rosca. Pero mis entrenamientos de estos últimos meses han ido dirigidos a las largas distancias y a superar muchos metros de desnivel por terrenos técnicos.  Ni series, ni velocidad, ni nada por el estilo, mi objetivo es aguantar a ritmos lentos durante muchísimo tiempo. Este planteamiento de mis entrenamientos no ha sido baladí, ya que chocaba frontalmente con el estilo y la velocidad a la que se corre la Carrera del Ebro.





También tengo que confesar que este año iba poco motivado con esta carrera. El alto número de participantes (2.300 entre los dos circuitos), la velocidad a la que se corre y que era la cuarta vez que la hacía, me echaba un poco para atrás. Pero como sabéis parte del circuito pasa por los montes por dónde paso muchas horas entrenando a lo largo del año, asi que casi, casi, me supone una obligación participar en esta carrera. Además, también se han apuntado amigos y hay risas aseguradas, aunque ellos van a la carrera de 14km.






¿Y cómo fue la carrera?. Pues como era de prever muy, pero que muy rápida. Aquí todo el mundo salió a fuego, qué diferencia de otras carreras de trail o de ultratrail en las que casi todo el mundo sale muy tranquilo a sabiendas de lo que le va a esperar en las próximas horas. Casi puedo decir que me sentía desorientado y fuera de sitio. No obstante, yo lo tenía claro, iba a hacer mi carrera, pero finalmente me contagié de los ritmos tan altos y acabé dándole a la zapatilla. El día salió muy ventoso, incluso en algunos tramos del circuito el cierzo sopló de cara y con mucha fuerza, esto hizo que la carrera fuera mucho más dura.





LLegué al km. 24, punto final de los desniveles y de las zonas más complicadas, muy bien situado y con muy buenas sensaciones. La piernas tiraban y pedían más. Por delante mío los fatídicos 6 últimos kilometros, totalmente llanos y que van paralelos al Ebro. En mis 3 participaciones anteriores siempre se me habían atragantado y el año pasado se me hicieron especialmente duros. Este año decidí desquitarme y hacerlos al máximo de revoluciones,  los hice a  un ritmo de 4´20/ 4´30 que con los kilómetros que llevábamos, los metros de desnivel acumulados, y el cierzo, era para estar muy contento. Por fin me podía desquitar del fantasma de los últimos kilómetros de la Carrera del Ebro y por primera vez conseguía adelantar corredores y que casi nadie me adelantara a mi.
Crucé la meta con una crono de 2h23min25seg y en el puesto 100 de 700 participantes. El domingo pasado volé literalmente en el circuito, muchos años después volví a correr a ritmos de asfalto y, aunque cansado, esta semana me he recuperado muy bien del esfuerzo.





CONCLUSIONES:

Correr tan rápido no es lo mío....ja,ja,ja.  No obstante, pese a entrenar a ritmos muy lentos y estar preparándome para carreras mucho más largas y con mucho más desnivel, hice una muy buena crono y llegué con muy buenas sensaciones. Este año estoy entrenando bastante bien, noto muchos progresos y de momento me encuentro en un estado de forma muy bueno.
Esta carrera me la he tomado como un entrenamiento con dorsal y como tal la he planteado. De hecho, apenas bajé durante la semana anterior el volumen de los entrenamientos y llegué a la línea de salida con 40km acumulados en las piernas durante los últimos días. Las conclusiones que he sacado han sido muy buenas y me deja un buen sabor de boca ya que me ha permitido comprobar que mi forma física responde a los entranamientos realizados. Y es que las sensaciones son muy importantes cuando corres y estás entrenando duro.


*Nota: las fotos de esta entrada han sido cedidas por la organización y por R.Leorza. Muchas gracias por las fotografías.

lunes, 12 de marzo de 2012

VI CARRERA DEL EBRO: A PLENO RENDIMIENTO!!!



Tres años, nada más y nada menos que tres años, exactamente desde la Media Maratón de Zaragoza del 2009, he tardado en volver a estar en la línea de salida de una carrera de larga distancia!!!!!!!. Entre medio una fascitis plantar en el pie derecho, una lesión que ha sido la culpable de esta larga sequia y que me tuvo en el dique seco durante casi un año entero. Una lesión que no ha desaparecido del todo, que se manifiesta muchas más veces de las que me gustaria, y que ha hecho que en estos ultimos dos años tuviese auténtico terror a calzarme unas zapatillas, a pesar de que nunca he abandonado mis entrenamientos y el plano aeróbico.
Uno de los objetivos que me había planteado para este 2012 era volver a correr. Las largas distancias enganchan y antes de lesionarme había disfrutado mucho preparando y corriendo este tipo de pruebas. Y para mi vuelta tenía muy claro cuál iba a ser la prueba a disputar: la VI Carrera del Ebro.

El perfil duro y exigente de la carrera: 215m de desnivel positivo para los 18,5km a recorrer.



Creo afirmar sin temor a equivocarme que la Carrera del Ebro es una de las mejores carreras de larga distancia que se celebran en Aragón. La prueba de su enorme aceptación es que todos los años se llega al límite de inscripciones y que se quedan muchos corredores sin poder disputarla por no tener plazas disponibles. Para mi es muy especial, ya que parte del recorrido discurre por los acantilados de Juslibol, que es precisamente el entorno dónde entreno habitualmente en Zaragoza.

Paco y yo antes de salir.


Es una carrera cívico-militar que discurre en parte dentro de los límites del Polígono Militar de San Gregorio, con una organización espectácular y muy cuidada en la que se nota mucho que los organizadores son corredores de fondo.

El arco de salida en las pistas de atletismo del Centro Aragonés del Deporte.


El paisaje, el entorno y el perfil de la carrera son otras de las características de esta prueba. El recorrido discurre entre los límites de la estepa y el paisaje húmedo y verde de la huerta del Ebro y de los Galachos de Juslibol, todo ello con abundantes subidas y bajadas que hacen que sea un recorrido duro y exigente pero a la vez con mucho interés paisajístico. La organización, dureza y el paisaje de esta prueba es lo que la convierten en una de las mejores carreras que se celebran en Aragón.

A pleno rendimiento por las estepas del Valle del Ebro (foto cedida por Celedonio García).



Mi fascistis plantar no me ha dejado preparar esta carrera todo lo bien que me hubiera gustado. Tampoco sabía si mi pie iba a ser capaz de soportar la carga de una prueba de estas características asi que el domingo pasado tenía claro que el objetivo para ese día iba a ser llegar a la meta.


Recorrido espectácular y duro de la Carrera del Ebro.


Todo salió segun el guión. El dolor en la planta de mi pie derecho, especialmente intenso en los ultimos kilómetros, y el no haber entrenado todo lo que me hubiese gustado, impidieron que pudiese llevar los ritmos que llevaba antes de la lesión, pero aquí no pasa nada ya que era consciente de mis limitaciones y al final no sólo que terminé la carrera si no que la hice en un tiempo mucho mejor de lo que había previsto. La verdad es que entré a la meta muy, muy contento.
Por que esta vez, el tiempo realizado y los ritmos de la carrera no eran lo importante, lo importante era volver a recuperar las sensaciones que experimenta un corredor de fondo y ver si era capaz de volver a correr largas distancias. A ver si continuamos con la progresión, mi lesión me deja entrenar más y mejor y podemos estar en más carreras este año.


Una de las multiples subidas a salvar en la carrera (por estos caminos entreno habitualmente).

domingo, 26 de abril de 2009

XII MEDIA MARATON DE ZARAGOZA

Son las 7 de la mañana del domingo 26 de abril. Me levanto perezoso de la cama y al apoyar el pie en el suelo vuelvo a sentir ese pinchazo que tanto me está molestando desde hace dos semanas. El termometro de mi terraza marca 6º, está nublado y sopla un cierzo del copón, esta vez los de la meteo no se han equivocado. Vamos, que se dan las condiciones ideales para correr la XII edición de la Media Maratón de Zaragoza.
Esta prueba la había estado preparando desde principios de año con la única intención de bajar de la hora y media en la distancia de los 21 km. Los entrenamientos y los kilómetros acumulados se habían sucedido durante estos meses. En marzo había obtenido una forma física idónea y algunos entrenamientos habían sido excelentes, con resultados muy buenos que me hacían ser muy optimista para el objetivo de la Media de Zaragoza.

Sin embargo, he tenido una primavera muy activa en lo deportivo en la que he combinado los entrenamientos cada vez más exigentes de la semana con findes muy intensos de escalada y alpinismo. Y creo que esto ha sido la causa de que haya tenido una lesión en el pie que me ha dejado en el dique seco a dos semanas de la carrera. Y es que, desde la Semana Santa, apenas he podido mover el pie derecho por unas fuertes dolores en la planta del pie. Había descartado correr la Media Maratón pero al final, y contra todo pronóstico, me he animado a estar en la línea de salida aun a consta de las consecuencias que ello podía suponer, pero en esta carrera iban a estar un montón de amigos y la ilusión me ha podido por encima de todo.


Como mi objetivo era bajar de la hora y media, no he bajado las pretensiones y me he puesto con la "liebre" de la hora y media. Si era capaz de seguirla, acabaría la carrera, pero si no era posible, abandonaria ya que no estaba entre mis objetivos acabar esta prueba con una crono cualquiera.
De nuevo, la organización de la carrera ha sido nefasta. Este año ni me he planteado ir a los vestuarios, ya que el año pasado estaban cerrados a media hora de que se diera la salida, asi que el público que paseaba a esas horas por el Paseo Independencia ha podido contemplar mis "posaderas". Como hacía mucho frio, no nos hemos cambiado hasta ultima hora, idea que por otro lado han tenido la mayoria de los corredores, asi que se ha formado un tapón impresionante para dejar la mochila en el guardarropas por que la organización había previsto muy poca gente, por lo que hasta cinco minutos antes no hemos podido ponernos en la línea de salida. Si además tenemos en cuenta que hemos pagado 25 "uracos" por la inscripción, y que sólo nos han dado una mísera camiseta que tiene un montón de costuras (esto garantiza rozaduras en la piel en verano), pues la verdad es que da mucho que desear........
Se da el pistoletazo de salida y salgo con la liebre de la hora y media. Hoy las condiciones meteorológicas son muy malas para hacer marcas ya que el cierzo es muy fuerte. Me resguardo entre el grupo que seguimos a la "liebre" para protegerme del viento. Las sensanciones son buenas al principio, llevo bien el ritmo pero el pie me molesta. Se suceden los kilómetros y llegamos a las temidas riberas del Ebro, dónde el Cierzo nos castiga sin piedad a los corredores. Ahora me cuesta más seguir al grupo, voy haciendo la goma ya que el pie me molesta. Paso el 10.000 con una crono aproximada de 42 minutos, no está mal para estar lesionado y llevar dos semanas largas completamente parado, pero ahora si que me cuesta mucho seguir al grupo y el pie me está dando mucha guerra. Tengo claro que no lo voy a conseguir y que los kilómetros que me quedan van a ser un auténtico infierno. También tengo claro que no quiero llegar a la meta con un montón de minutos y que prolongar mi estancia en la carrera va a ser muy contraproducente para mi lesión, asi que en el kilómetro 11 aproximadamente abandono.
A pesar de que no lo he conseguido, tengo la conciencia tranquila. Lesionado y parado complentamente durante dos semanas (con lo que ello supone) he llevado unas marcas muy buenas en los 11 km recorridos por lo que creo que el objetivo de bajar de la hora y media en unaMedia Maratón lo tengo muy cerca. La verdad es que he abandonado con muy buenas sensaciones.
El resto de la carrera lo paso en la línea de meta saludando y animando a los amigos que estaban corriendo. Algunos de ellos, como yo, se habían preparado la carrera para hacer marcas pero el cierzo no les ha dejado. Otros, como Toño, se estrenaban en la distancia, espero que te haya gustado la experiencia y nos veamos en futuras pruebas.


Ahora a recuperarse de la lesión y a continuar entrenando para futuras pruebas.










sábado, 24 de enero de 2009

LUCHANDO CONTRA LOS ELEMENTOS

El temporal de viento que azota este fin de semana a España se está dejando sentir-y mucho- en el Valle del Ebro. Esta mañana he salido a entrenar desafiando a los elementos. Y es que en Zaragoza los temporales de viento se traducen en una fuerte cierzera de esas que da miedo salir de casa.
Aprovechando la luz del día que me hace falta a ultima hora de la tarde en mis entrenamientos semanales de invierno, esta mañana me he calzado las zapatillas para recorrer una de las rutas de monte que más me gustan en Zaragoza y que discurren por los acantilados de Juslibol, entre la antena de televesión que hay encima del pueblo, el Galacho y el Castillo de Miranda. Nada más salir del Centro Aragonés del Deporte me he dado cuenta de que no había sido una buena idea salir a correr con semejante cierzera ya que en las zonas desprotegidas apenas podía ni andar. Se presagiaba un entrenamiento duro pero cabezota de mi he decidido seguir adelante a pesar de las condiciones tan adversas.
Este recorrido tiene unos 10 km pero acumula unos 400 metros de desnivel debido a las continuas subidas y bajadas que tiene. La ruta tiene tramos técnicamente complicados para hacerlos corriendo, con algunas rampas realmente duras y descensos muy pronunciados. A la dureza del recorrido a habido que sumarle hoy las malas condiciones climatológicas por lo que, aunque no he acumulado muchos kilometros, realmente me he puesto a tono.
La gente se preguntará por qué salimos a entrenar en días como éste. La verdad es que no salen entrenamientos impresionantes en lo que a ritmos se refiere, pero la dureza del recorrido (me han salido medias de casi 6 min/km) sumado a las duras condiciones climatológicas, sirve para acostumbrar a tu organismo a esfuerzos moderados.
Se está acabando el mes de enero y con él el primer mes del año de entrenamientos. Me lo estoy planteando como una toma de contacto para ir poniendo la máquina a tono, sin realizar grandes tiradas y sin acumular excesivos kilometros que ya habrá tiempo castigar el cuerpo cuando haya más horas de luz y mejor climatología. La climatología ha sido precisamente la nota característica de este primer mes de entrenamientos. Este mes ha sido muy, pero que muy frio. Me ha tocado salir muchos días con varios grados negativos, bajo una intensa nevada, abrir huella en la nieve en el camino que sube a la Plana (impresionante el paisaje que había ese día), con mucha niebla y, sobretodo, frente al temido cierzo. La verdad es que muchos días apetecía quedarse en casa pero la constancia es la clave del corredor del fondo.
De momento no me puedo quejar de las sensaciones de estos días ya que no me estoy viendo tan mal como pensaba tras el mes pasado de inactividad casi absoluta. Supongo que conforme pasen las semanas me iré encontrando más fuerte.
Espero que a vosotros no se os haya llevado hoy el viento.......

lunes, 29 de septiembre de 2008

COMO PREPARAR UNA MARATON Y NO MORIR EN EL INTENTO

Voy a escribir este post con mi experiencia de los entrenamientos de este año, por si alguno/a se decide a correr una maratón y quiere tener algunos consejos. Numerosos manuales de entrenamientos dicen que cualquier persona puede correr 42km. Ejem...yo difiero completamente de esta afirmación. Si uno es deportista y se goza de una base física previa, con entrenamiento, disciplina y tiempo se puede llegar a completar esta distancia. Si no es así, la maratón es una prueba física y psicológica lo suficientemente dura como para seleccionar a sus participantes. Otra cosa es que uno se plantee hacer la carrera andando en numeros tramos pero si lo que se desea es completarla corriendo, la maratón no es asequible para todas las personas. Sin embargo, tan poco hace falta ser un superhombre ni nada por el estilo. Como todo en la vida, con trabajo y entrenamiento se pueden alcanzar los objetivos deseados.

Como he escrito en el anterior post, correr una maratón ha sido un sueño que llevo persiguiendo desde hace años. Sin embargo, nunca había encontrado el tiempo y la motivación suficiente para prepararlo. El año pasado me enganché con esto de las carreras de fondo en la IV Desértica Extrema de Belchite, disputada en julio de 2007. Ese año se corría en septiembre la I Maratón de Zaragoza y sin saber muy bien dónde me metía, decidí apuntarme y prepararla sin método alguno en los tres meses siguientes. Acumulé semejante volumen de kilometros, concentrando todos mis entrenamientos en superficies duras como el asfalto, que a dos semanas de la carrera me lesioné el gemelo izquierdo. El diagnóstico de mi fisio fue una contractura diferida en el soleo del gemelo izquierdo y una fuerte sobrecarga muscular. Me prohibió rotundamente correr en el futuro por asfalto y la lesión me tuvo completamente inactivo durante un mes y medio, tardando casi dos meses más en alcanzar un nivel de forma físico óptimo.

Sin embargo, el gusanillo de las carreras de fondo ya me había entrado y a comienzos del 2008 comenzé a entrenar para carreras denominadas de "aventura". Mi primer objetivo del año fue correr en abril la " III Carrera del Ebro" la cuál, con una distancia de 19´5 km aproximados, discurría por las estepas de San Gregorio por un recorrido "rompepiernas" que acumulaba 300 metros aproximados de desnivel positivo y 600 metros de desnivel acumulado. Con tres días de entrenamiento a la semana a partir de febrero, me tomé con tranquilidad la preparación de la carrera, ya que aún arrastraba secuelas de la lesión de septiembre. Aún sin tener una forma óptima y combinando los entrenamientos con mis salidas por la montaña, completé la carrera con buenas sensaciones con una crono de 1h28min56seg.

Trazado "rompepiernas" por la estepa de Zaragoza de la III Carrera del Ebro.



La preparación de la "Carrera del Ebro" la aproveché para correr la XI Media Maratón de Zaragoza la cuál se disputaba dos semanas después. A priori, tenía que hacer mejores tiempos que en la Carrera del Ebro por ser un recorrido llano y sin dificultades, pero el asfalto me puso en su sitio y tuve que arrastrar mi gemelo izquierdo a partir del km. 12. Completé la distancia en 1h34min18seg pero volvían los fantasmas del año pasado en forma de una posible recaida en mi lesión.


Paso por el km.14 en la XI Media Maratón de Zaragoza.

Aún asi, estoy motivado este año y quiero preparar a fondo el que iba a ser uno de los principales objetivos del 2008: la "V Desértica Extrema de Belchite". A diferencia del año pasado, no me conformo con terminarla y quiero acabarla con una buena crono. Para ello, aumento la carga de entrenamientos de 3 a 4 días; además, y dado que los primeros km de la carrera son cuesta arriba, me preparo entrenando con desniveles por el puerto de "La Plana de Zaragoza" y por los acantilados de Juslibol. El mes de mayo es muy lluvioso y tengo que salir muchos días bajo una intensa cortina de agua, que endurece muchos días los entrenamientos pero que por el contrario fortalece mi forma física. En junio pretendo entrenar en los momentos de más calor del día para aclimatarme a las condiciones de la carrera, pero un mes inusualmente fresquito me impide entrenar con las condiciones requeridas. Como siempre, el trabajo realizado se traduce en resultados y completo la carrera con un tiempo de 1h21min28seg, bajando en casi 12 minutos el tiempo del año pasado.


Corriendo por las estepas de Belchite.


Tras las buenas sensaciones de la Desértica Extrema y con el estado de forma conseguido, decido a mediados de julio correr la Maratón de Zaragoza. Es el momento adecuado y a diferencia del año pasado llevo 6 meses de entrenamiento a mis espaldas por lo que podré aumentar el volumen de los entrenamientos de forma progresiva sin temor a lesionarme como el año pasado. Y esta vez, no entrenaré por asfalto sino por tierra.

A partir de julio y hasta el 28 de septiembre, cambio mi forma de entrenar. Las anteriores pruebas disputadas en el año se movían en torno a los 21 km, con trazados técnicos y desniveles en los que hacía falta trabajar la potencia y la técnica. A partir de ahora, cambiaré la calidad por la cantidad y me concentraré en acumular kilometros en mis piernas. Desde el 21 de julio hasta el 28 de septiembre corro en mis entranamientos 5 medias maratones y dos series de 31 km con el fin de acostumbrarme a las largas distancias de la maraton. Combino los días de rodaje largos y lentos con días de kilometrajes cortos y rápidos, sin pasar de los 4 días de entrenamiento por semana para evitar sobrecargarme las piernas.

En estos días cobra un papel fundamental los trazados elegidos para mis entrenamientos. La necesidad de entrenar en tierra por trazados largos y llanos, me hace buscar recorridos de estas características por los alrededores de Zaragoza. Por ello, me aprovecho de la estupenda red de senderos que posee ahora mismo la ciudad y, siguiendo las huellas de la G.R. 99, que es la senda que recorre el Ebro desde su nacimiento a su desembocadura, establezco recorridos que tienen en el río su eje principal. He pasado muchas horas por los caminos del Galacho de Juslibol y del Galacho de la Alfranca, realizando en este ultimo mis rodajes más largos. Además, me he dedicado a "coleccionar" pueblos, al ir corriendo en los entrenamientos a pueblos como Monzalbarba, Alfocea, Pastriz, la Cartuja Baja o Movera. Ya que hay que entrenar duro durante muchas horas, por lo menos hacerlo en recorridos verdes con interés paisajístico que te entretengan algo durante la soledad que experimenta el corredor de fondo.

Como habeis podido leer, mis entrenamientos se han concentrado en alcanzar la forma física deseada y no lesionarme durante los entrenamientos. De hecho, esto ultimo ha sido mi máxima obsesión durante las ultimas semanas. Todo ello completado con series de estiramientos, una dieta equilibrada (no he podido excluir la cerveza, lo reconozco) y preparación psicológica.

De esta manera he llegado a finales de septiembre con 1440 km acumulados en las piernas durante todo el año, sin llegar a superar en ningun momento los 65 km semanales en el pico de máximo volumen, aunque introduciendo series de calidad y desniveles en los primeros meses del año. Todo ello me ha permitido superar los diferentes retos que me he marcado a lo largo del año y terminar en condiciones físicas aceptables la maratón del día 28 de septiembre.

Puede parecer duro este año de entrenamientos y de hecho lo es. Hay días que sales a rodar sin ninguna gana pero la disciplina de los entrenamientos son la clave del éxito del corredor de fondo. De hecho, una maratón se corre en los entrenamientos y no en el día de la carrera. A cambio, ha habido días de satisfacción, en los que me he evadido de la rutina y de los problemas diarios corriendo por las vías verdes de los alrededores de Zaragoza y en los que he llegado completamente nuevo tras una hora de carrera intensiva. Solo por esos momentos de evasión y por la satisfacción que se siente al completar las carreras en las que se participa, merece la pena todo este esfuerzo.

El proximo año, habrá nuevos retos. De momento, a descansar y a colgar las zapatillas por un tiempo que este año ha sido un poco largo.


MI PRIMERA MARATON. II MARATON DE ZARAGOZA



El día 28 de septiembre de 2008 lo voy a recordar toda mi vida por ser el día en el que conseguí alcanzar un sueño con el que llevaba soñando desde hace muchos años: correr una maratón. Para una persona como yo que practica desde hace tiempo varias disciplinas deportivas que implican un gran fondo físico, correr una maratón era un reto más que atractivo.Llegar a la meta de la II Maratón de Zaragoza me ha costado un año de sacrificados entrenamientos y superar una lesión importante en mi gemelo izquierdo ocasionada el año anterior por intentar preparar la Maratón de Zaragoza del 2007 sin ningun tipo de conocimiento.



Terminar una maratón me ha aportado tantas o más satisfacciones que escalar una montaña. Por ello, voy a intentar plasmar en esta entrada las experiencias vividas en la carrera:

KILOMETROS 1-10. LA SALIDA:

La mañana del domingo amanece frequita, con una temperatura de 11º, ideal para correr una larga distancia. Llego a la línea de salida del Parque Grande bastante nervioso. El ritual es el mismo que el de todas las carreras de fondo: a cambiarse, a ponerse el chip en las zapatillas, a entregar la bolsa de la carrera a la organización y a calentar y a estirar. Se acercan las 9h y me pondo en la línea de salida. Se respira un clima de euforia. Los atletas inscritos están de cachondeo. Es curioso, todos sabemos que las vamos a pasar canutas en las 3 o 4 horas siguientes pero hacemos lo posible para evadirnos de esa realidad en los momentos previos a la carrera. En la línea de meta las caras serán bien diferentes.


Eufórico en la línea de salida.



Por encima de todo, mi objetivo es terminar la maratón. Sin embargo, en mis entrenamientos he calculado que puedo rodar sobre las 3h30min asi que me pongo cerca de la "liebre" de las 3h30min para correr a su ritmo. Las "liebres" son unos corredores que pone la organización y que garantizan al resto de los atletas que van a llegar en ese tiempo por lo que son una buena referencia de ritmos a seguir durante la carrera.

La "liebre" sale a un ritmo de 5 min/km. A mi no me viene mal para no cebarme y coger el ritmo de la carrera pero este ritmo es notablemente superior al que estoy acostumbrado en los entrenamientos. De hecho, había calculado correr en los primeros 21 kms a un ritmo de 4´45/km y aún así sería un ritmo muy lento. Me aburro en estos primeros compases de la carrera y a partir del km. 9 empiezo a dejar atrás a la "liebre" de las 3h30min. Decido subir el ritmo.Paso el km. 10 con una crono de 49´20. El ritmo de carrera en este tramo de la maratón ha sido de 4´56/km, casi 15 segundos/km por encima de lo que había planificado.



KILOMETROS 10-21. LA MEDIA MARATON.


Entre el km. 10 y el 12 el recorrido discurre por el "Parque Grande" y el Canal Imperial. La organización alardeaba de haber diseñado un recorrido completamente llano, pero lo cierto es que en estos dos kilometros tenemos pequeños tramos cuesta arriba que te dejan a tono. Una vez en el Canal Imperial, el recorrido es claramente descendente hasta el Ebro. Subo el ritmo a 4´30/km pero me encuentro muy cómodo y casi sin enterarme llego al Coso Alto, donde está ubicada la Media Maratón. La disciplina de los entrenamientos de los ultimos meses hace que me desenvuelva muy bien en esta distancia. Además, y a diferencia de otras medias maratones en las que he participado, llevo un ritmo muy conservador que me permite disfrutar de este tramo de la carrera. Paso la media maratón con un crono de 1h40min54seg. El ritmo de estos primeros 21 km ha sido de 4´47/min. De momento, me está saliendo todo de acuerdo al plan establecido.

KILOMETROS 21-31. FASE DE TRANSICION.

Una maratón comienza realmente a partir del km. 21. Cualquier exceso o cualquier error que hayas cometido en la primera partede la carrera, lo paga el corredor tarde o temprano en el segundo tramo de la maratón. De momento, aún me sigo moviendo en terreno conocido ya que en los entrenamientos he realizado un par de rodajes de 31km y sé como dosificarlos. Sin embargo, las sensaciones son notablemente mejores que en los entrenamientos y, sin ir sobrado, me encuentro bastante bien.



Paso por el km. 22 a la altura del ayuntamiento.


Los kilometros 22 al 26 son los más bonitos de este recorrido. El Ebro cobra un protagonismo especial y lo cruzamos 3 veces en este tramo por los diferentes puentes de la ciudad. Además, al ser el centro de la ciudad, las calles están llenas de gente que no paran de animar.



Paso por el km. 26 a la altura del Puente de Piedra.


A partir del km. 26 el trazado discurre por San Juán de la Peña y Salvador Allende. Aquí suspende la organización ya que sólo habilitan para los corredores el carril central de la avenida, mientras que por los otros dos carriles pasa una densa circulación. No pasa nada, las sensaciones siguen siendo buenas. En mi plannig está rodar en este tramo a 5min/km y sin embargo estoy bajando de ese tiempo todos los puntos kilométricos. Por fin llegamos al km. 30 ubicado cerca del Carrefour. Las sensaciones siguen siendo muy buenas. El paso por el km. 30 lo hago con una crono de 2h21min59seg. De momento voy como un reloj a un ritmo de 4´44/km. Mejor imposible.



KILOMETROS 30 -40. EL TEMIDO "MURO".



A partir de este momento, me muevo por terreno desconocido. Nunca he corrido más de 31km seguidos. Este es el tramo psicológico de una maratón y lo que hace de esta prueba una distancia mítica. Si en los primeros 30 km la preparación física es fundamental para completarlos con el mínimo desgaste posible, en los 12 km restantes la preparación psicológica realizada en los entranamientos es determinante para llegar a la meta. Tanto los corredores populares como los profesionales sufren sin conocimiento en este tramo ya que la fatiga muscular y psicológica es tan intensa que en todo momento estamos amenazados por sufrir un desfallecimiento.

Este era el tramo con el tanto tiempo estaba soñando. Para superarlo decidí aplicar una estrategia psicológica asociativa, consistente en concentrarme en todos y cada uno de los metros que me quedaban por recorrer. Cuando estás entrenando una maratón, correr 12km es algo sencillo, pero cuando llevas recorridos 30km, estos 12 km restantes se convierten en una losa que se hace más y más pesada conforme te acercas a la meta. Es lo que los corredores de maratones conocemos como el "muro".

Hay que tener presente que en este tramo la fatiga es muy intensa. Por ello, no hay que venirse abajo cuando llega por que es una reacción física y psicológica normal. Para no venirme abajo, no pienso en lo que me queda si no en lo que llevo recorrido y me concentro en alcanzar metas cercanas como llegar al siguiente kilometro. La estrategia funciona de nuevo y poco a poco voy devorando kilometros. Compruebo que estoy adelantando corredores, asi que me consuelo al pensar que hay compañeros que lo están pasando peor que yo. Además, aunque cada vez me cuesta más mantener el ritmo, las cronos en los puntos kilométricos se mueven en torno a los 4 ´50/km, un poco por debajo de lo que tenía planificado.



Pasando por el km. 36 en pleno "muro".

Mi momento de crisis llega entre el km. 38 y el 40. Es cuando peor lo paso y cuando más tengo que esforzarme por mantener la concentración y no venirme abajo.Tengo que tirar del carro con todas mis fuerzas.


KILOMETROS 40-42. LA ANSIADA META.


El km. 40 se encuentra en la Pasarela del Voluntiarado. Cuando lo alcanzo siento una sensación de euforia. Ahora sé que no se me va a escapar y que voy a terminar la maratón. En este punto adelanto a dos corredores con un físico impresionante que están andando. La maratón pasa factura a todo aquel que no sabe dosificar los esfuerzos pero es curioso ver como personas que son capaces de correr 40 km y que están muy entranadas, son incapaces de hacer estos dos kilómetros corriendo.


Voy tan enchufado que se me pasa volando el km41. En el kilometro restante levanto el pie del acelerador. Me da igual el cronómetro y no quiero mirar el reloj. Bajo el ritmo y continuo como puedo hacia la meta. El paso por el Puente del Tercer Milenio es la puerta de entrada que te transporta a la meta. Es hora de relajarse. Es mi momento particular de gloria. Pienso en la cantidad de kilometros que he entrenado este año, en la cantidad de tiempo dedicado, en la fustración que sentí el año pasado al lesionarme a dos semanas de la carrera, en la paciencia que han tenido durante estos meses los seres que me rodean y que me aguantan y en el esfuerzo que he realizado en la carrera. Me quito una espinita que tengo clavada y consigo completar un sueño que perseguía desde hacía tiempo. Con estos pensamientos cruzo la línea de meta con una crono de 3h20min46. He corrido como un reloj de precisión los 42 km a un ritmo de 4´47/km y me he quedado el puesto 245 de los 1120 participantes. Pero esto son solo cifras y estadísticas que no me dicen absolutamente nada. Lo importante es que el reto de acabar una maratón me ha tenido completamente motivado e ilusionado durante estos ultimos meses y, aunque llegué a la meta con una fatiga muy intensa, disfruté como un enano todos y cada uno de los 42 kilometros de la prueba.


Mi llegada a meta completamente agotado.