martes, 23 de agosto de 2016

BARRANCO DE LA FOZ DE VIBOLI (PARQUE NATURAL DEL PONGA-PICOS DE EUROPA).

UN BONITO DESCENSO EN EL DESFILADERO DE LOS BEYOS. 


Seguimos con el monográfico de los Picos de Europa y de nuevo voy a recuperar una actividad realizada el año pasado y que no llegué a publicar. Si en la entrada anterior describíamos una actividad montañera por una ruta preciosa en el Desfiladero de la Hermida (río Deva), en esta ocasión nos vamos a desplazar a los límites más occidentales de los Picos de Europa, para recorrer con el neopreno puesto otro de los desfiladeros más impresionantes de estas montañas del norte de España.


Garganta fria, acuática y bien configurada.



El Desfiladero de los Beyos es un enorme cañón que atraviesa los Picos de Europa de sur a norte. De unos 20 km de longitud, ha sido excavado por el archifamoso río Sella, y delimita a los Picos de Europa, en concreto al Macizo del Cornión, por su lado occidental. Es uno de los grandes accidentes geográficos de  los Picos de Europa. El fondo del cañón está atravesado actualmente por una carretera que nos permite contemplar de forma rápida y  cómoda esta belleza paisajística.
Aunque se encuentra fuera de los límites del Parque Nacional, este desfiladero está dentro de su área de influencia, ya que todas estas montañas se encuentran dentro del Parque Natural del Ponga. Esto supone limitaciones importantes a la hora de realizar actividades deportivas que estemos de acuerdo o no, tendremos que tener en cuenta.


El tajo de la Foz de Víboli desde la carretera de acceso, que nos servirá como camino de retorno.



El desfiladero en sí tiene diferentes tramos barranquistas de mayor o menor interés deportivo pero de gran belleza estética, pero al estar dentro de los límites del Parque Natural, su descenso, como el de la mayoria de barrancos de este parque, está prohibido. Curiosa esta prohibición, por que unos cuántos kilómetros más abajo, el Sella es explotado turísticamente de forma salvaje en los meses estivales, estoy hablando de su famoso descenso de canoas, pero no voy a seguir con este tema que me enciendo.......



El acceso es inmediato, se hace debajo del puente de la fotografía precedente. El coche lo hemos dejado unos pocos metros más arriba.



La Foz de Víboli, es un barranco que ha excavado el río Cándanu y que desemboca en el río Sella en pleno Desfiladero de los Beyos. Es de los pocos descensos permitidos por el Parque Natural y para ello deberéis tramitar los permisos pertinentes en la Consejería de Medioambiente del Gobierno Asturiano.





La Foz de Víboli está considerada como uno de los mejores barrancos de Asturias. Esto, unido a su ubicación en el corazón del Desfiladero de los Beyos, nos animó a venir a conocerlo. Las guías de barrancos lo consideran un barranco exigente, sobretodo con caudales altos, técnico y de aguas muy frias, asi que íbamos con las expectativas muy altas.




La mañana salió fresca y nublada. El sol y la luz apenas entraban en el fondo de este impresonante tajo que hay excavado en la montaña y creo que ayudó a que nos perdiésemos la calidad estética de alguno de los tramos más bonitos del cañón, que los atravesamos casi a oscuras. Ya siento la calidad de las fotos, pero tuve que tirar de flash de la cámara, hicimos el descenso a horas muy tempranas y casi no teníamos luz en las zonas más oscuras.


Una pena la falta de luz, había rinconces preciosos.


Nosotros lo pillamos con caudal de normal de verano, asi que no nos pareció ni un barranco tan técnico, ni las aguas estaban tan frias como decían, para aguas frias las del Barranco del Irues.....ja,ja,ja.


La cascada que más nos gustó, con aportes de surgencias, recordaba a los Pirineos Atlánticos, un paraje muy estético.



Y aunque el barranco es bonito y muy bien configurado, y algunos tramos incluso nos llegaron a recordar a nuestros queridos Pirineos Atlánticos por la vegetación exhuberante y el aporte de surgencias, no se nos antojó un descenso tan bueno y maravilloso como indican las guías. Teníamos las expectativas muy altas antes de entrar a este barranco y salimos un poco decepcionados. Esto no quiere decir que no nos gustase, todo lo contrario, pero para ser uno de los mejores barrancos de Asturias, esperábamos algo más. Pese a todo, nos permitió conocer desde abajo y con el neopreno puesto, la maravilla geológica y paisajística del Desfiladero de los Beyos, sólo por eso mereció la pena venir a este sitio.



Última cascada y guinda del descenso, a partir de aquí el barranco se filtra en verano. Qué lastima la falta de luz para hacer las fotografías!!!!!.

domingo, 21 de agosto de 2016

LA PASÁ DEL PICAYU-TRESVISO (DESFILADERO DE LA HERMIDA-PICOS DE EUROPA)

TRAVESÍA DE SAN ESTÉBAN A TRESVISO POR LA PASÁ DEL PICAYU Y DESCENSO AL DESFILADERO DE LA HERMIDA POR EL CAMINO DE URDÓN.


Tresviso es la localidad más aislada de la vertiente cántabra del Parque Nacional de Picos de Europa. Un pueblo ubicado a una altitud de unos 1.000m, de los más altos de Picos de Europa, en medio de una orografía muy compleja que brindaba a sus habitantes unos accesos muy complicados y que lo matenía literalmente aislado del resto del mundo. Fue el último pueblo del Parque Nacional de Picos de Europa que tuvo accesos modernos, gracias al asfaltado en la década de los 90 de la pista forestal que lo comunica con Sotres, localidad de la vertiente asturiana del parque nacional. Sin bien la localidad de Bulnes todavía sigue sin tener una carretera de acceso (y no creo que la tenga nunca), ya dispone desde hace unos cuantas décadas de un funicular que lo mantiene en contacto con el exterior, por lo que Tresviso fue el último pueblo del parque nacional que consiguió salir de su aislamiento.
A su elevada altitud para lo que es Picos de Europa, hay que añadir su emplazamiento, un nido de águilas colgado sobre el Cañón del río Urdón, afluente a su vez del río Deva, al que vierte sus aguas en el tramo más angosto del Desfiladero de la Hermida, uno de los grandes desfiladeros de los Picos de Europa.
Todos los accesos a este pueblo, especialmente hacia la vertiente cántabra y el mar Cantábrico, eran de una complejidad enorme, pero esto no impidió a sus habitantes trazar espectáculares sendas y caminos que, no sin dificultad, les permitían acceder a los pueblos vecinos.
Este aislamiento extremo fue así hasta mediados del S.XIX, cuando desde el Desfiladero del río Urdón, se excavó en la roca un camino colgado literalmente en el vacío que comunicaba el Desfiladero de la Ermida con Tresviso y permitía descender el mineral de cinc de las minas situadas en la parte alta de la montaña. No podemos decir que éste fuera un camino sencillo, pero permitió a los habitantes de Tresviso, a partir de ese momento, tener una comunicación más rápida con el exterior. De hecho, era el único camino de caballerizas (que no de carros) que les permitía descender hasta el Desfiladero de la Hermida.
Esta impresionante obra de ingeniería es actualmente una de las excursiones más famosas y conocidas de la vertiente cántabra de Picos de Europa.Cuando uno ve las fotos aéreas de este camino, es imposible resistirse a su encanto (los que seáis montañeros me entenderéis). Yo ya lo había fichado desde Zaragoza como posible ruta para las vacaciones y terminó por decantarse cuando bajamos a la playa procedentes de Fuente De por el impresionante tajo del Desfiladero de la Hermida. Tras hacer el Cares el año pasado y descender también el barranco de la  Foz de Víboli en el Desfiladero de los Beyos, el Desfiladero de la Hermida, junto con el Urdon, afluente de éste, era el único gran desfiladero de los Picos de Europa que nos quedaba por recorrer. 

 Señalizando el trazado imposible por dónde va la senda, sí por ahí se puede pasar.


Pero esta ruta tenía un handicap que no me gustaba nada, subía y bajaba a Tresviso por el mismo sitio. En los días de descanso de playa, aproveché para devorar la guía que me traje de Picos de Europa y vi que había una ruta circular que subía a Tresviso desde la localidad de San Estéban por una ruta definida por la guía como inverosímil y espectácular, denominda la Pasá del Picayu.Ya teníamos la circular, pero no iba a ser un paseo, ni iba a ser sencillo. Sin embargo, el esfuerzo de ese día tuvo la recompensa que voy a intentar describir en esta entrada.

 El camino excavado en el Desfiladero del río Urdón que sube a Tresviso, imposible resistirse ante esta imágen (fotografía obtenida de la siguiente web: http://www.soydeliebana.es/fotografia/fotos-pedroalvarez/albumes/ruta-urdon-tresviso-71945/index.html)


Lo normal sería hacer combinación de coches, uno dejarlo en la Central de Urdón y el otro en San Esteban. Como no era el caso, nosotros lo dejamos en la Central de Urdón (asi a la vuelta no tendríamos de andar más) y nos tocó hacer a patita casi 5km por carretera, primero hasta Rumenes por la carretera del Desfiladero de la Hermida, y luego cuesta arriba y por carretera también hasta San Estéban. En total una hora aproximada de pateo por asfalto, esto fue el único punto negativo del día.



En la localidad de San Esteban empieza propiamente la ruta, de hecho, vamos recorrer la senda que ha recuperado el Parque Nacional y que comunicaba Tresviso con esta localidad. Desde San Esteban, echamos la mirada hacia arriba, y podemos ver el enorme murallón que tenemos que salvar y por dónde discurre parte de la ruta. Desde abajo, no sé ve fácil, y desde luego fácil no va a ser.

Por esos murallones y por esas canales y brechas tendremos que subir.



Empezamos el ascenso siguiendo las marcas del PR, el camino está perfectamente señalizado. El inicio va por un bosque de hayas muy bonito pero lo mejor de todo es que tenemos sombra, hay que aprovechar por que arriba sabemos que nos vamos a achicharrar.


Tras pasar una fuente y un área recreativa, la senda sube en fuerte pendiente. En poco rato, salimos de la espesura del bosque y empezamos a contemplar el paisaje sobrecojedor que nos rodea.




Empieza el espectáculo. Estamos en medio de un precipicio pero la senda se las ingenia para buscar los puntos débiles de la montaña a través de canales, fajas y brechas. Empiezan también los primeros pasos equipados con siergas.


 Primeros pasos equipados con siergas.



La canales que tenemos que subir las remontaremos de forma salvaje. El desnivel de esta ruta y la forma en la que se salva es una de las principales dificultades de la misma.Para venir aquí, hay que tener buenas piernas.





Tras superar la primera canal, veremos enseguida el siguiente paso inverosímil por el que va la ruta, otra canal herbosa vertical que busca un paso a través de un collado defendido por una aguja característica.


 La siguiente canal que tenemos que salvar y la aguja característica que permite identificar el paso.



La canal está colgada literalmente el vacío y para entrar a ella hay que hacer un flanqueo delicado que está protegido por un cable de acero en forma barandilla.





Esta es la aguja característica que sirve para identificar el paso:




El remonte de esta canal no lo regalan, otra vez a subir a cuchillo y a devorar desnivel de forma salvaje.




La senda está subiendo desnivel de forma muy rápida y ya empezamos a tener la sensación de vacío que caracteriza a esta ruta.



En la siguiente foto podéis ver el trazado que hemos tenido que seguir para entrar en la canal. Un flanqueo colgado en el vacío a través del collado que comunica esta canal con la anterior que hemos subido. Abajo, muy abajo, ya queda el pueblo de San Estéban. Flipante por dónde estamos subiendo......




Por fin alcanzamos el collado junto  a la aguja característica. Desde aquí es la última vez que veremos el pueblo de San Estéban. Fijaros lo pequeñita que es Marta al lado de este monolito rocoso, qué pasada de sitio!!!!.




Por contra, aparece por primera vez las impresionantes vistas del Desfiladero de la Hermida, nosotros hemos dejado el coche hace un buen rato en el fondo del mismo, y dentro de otro buen rato bajaremos de nuevo hasta abajo del todo, haceros una idea de los desniveles que estamos salvando.


 Vistas del Desfiladero de la Hermida.


El Desfiladero de la Hermida es uno de los principales accidentes geográficos de Picos de Europa. Delimita la vertiente cántabra del Parque Nacional por su lado oriental o, lo que es lo mismo, es el límite más oriental del Macizo de Andara. Además, es la puerta y la vía de comunicación entre Unquera (Mar Cantábrico) y el Valle de Liébana, y  por aquí va la carretera que comunica la zona más famosa de la vertiente cántabra del Parque Nacional de Picos de Europa con la zona de costa. El desfiladero tiene proporciones colosales, sobretodo en su lado más angosto, que coincide con la Central de Urdón, dónde hemos dejado el coche.


 La salida del Desfiladero de la Hermida hacia Unquera y el Mar Cantábrico.


Al superar la aguja de la canal precedente, pensábamos que ya habíamos hecho la parte más espectácular de la ruta. Estábamos equivocados, esto no había hecho más que empezar. Por de pronto, tocaba subir y seguir subiendo, estaba vez sin una puñetera sombra, hasta una brecha muy característica y que da nombre a esta ruta: la Pasá del Picayu.




Lo que viene a continuación no voy a ser capaz de describirlo con palabras y las fotos realizadas no permiten transmitir la espectacularidad de este paso y de esta ruta.Sencillamente acojonante, y eso que el Parque Nacional, cuando restauró esta ruta, la sobreequipó con pasarelas y siergas, lo que ha dado más seguridad a la misma, pero ha hecho que perdiese el carácter salvaje que tenía. 


 Aquí se pasaron un poco con el equipamiento, en su momento tuvo que ser un paso muy expuesto.



La Pasá del Picayu da paso a una canal colgada en el precipicio de la parte superior del Desfiladero de la Hermida, para hacer una trepada que te lleva a una repisa aérea con mucha exposición y  que ahora mismo está protegida con un cable de acero. Si los anteriores pasos me dieron la sensación de estar sobrequipados, aquí me agarré a la sierga sin dudarlo, menudo "patio" que teníamos bajo nuestros pies y en la repisita herbosa apenas cabía una persona. Alucinante, por que esto es una senda histórica nacida de la necisidad de los habitantes de Tresviso de salvar los accidentes geográficos que les oponían las montañas dónde vivían y poder salir de su aislamiento a través de caminos y sendas imposibles como éstas. Me quito el sombrero, por que la ruta es de una complidad y dificultad digna de señalar, ellos pasarían por aquí sin el equipamiento actual y por necesidad, no por ocio como lo hacemos nosotros. Sin duda alguna, uno de Tresviso que en aquellos tiempos se echase novia en San Esteban, se tenía que jugar el cuello para festejar con ella..........desde luego, sería para pensárselo, eh?......ja,ja,ja.



 El paso más espectácular y expuesto de la ruta, aquí si que nos agarramos al cable....ja,ja,ja


Pero esto no ha acabado señores y el espectáculo continua. Ahora empieza un tramo de subidas y bajadas y flanqueos colgados en el vacío para buscar los mejores pasos en la montaña como el que se puede ver en la siguiente fotografía:




A partir de aquí hay que hacer un descenso pronunciado que pasa cerca de una gran cueva. Es fácil pero desde aquí arriba se experimenta una gran sensación de vacío sobre el fondo del Desfiladero de la Hermida.




Las repisitas por las que pasa la senda se las traen, espacio justo para una persona y colgadas literalmente en el vacío. Ahora están progetidas con cables de acero pero hace años por aquí pasaba la gente a pelo.




No me puedo resistir a marcar en esta fotografía el trazado de este tramo de la ruta. La flecha superior es el collado de dónde venimos y que marca el inicio del gran descenso a hacia la cueva y la flecha inferior marca el punto dónde ha sido tomada la anterior fotografía. Lo que no refleja la fotografía es el precipicio tan grande por el que pasa esta senda. ALUCINANTE!!!!!!.



Ahora sí, llegamos al punto más alto de la ruta y fin de las dificultades de la misma. Vistas magníficas del Desfiladero de la Hermida y del Mar Cantábrico como telón de fondo. Lo estamos gozando un montón.



Un flanqueo ligeramente ascendente que se nos hace un poco largo nos lleva directamente a Tresviso. Las vistas del pueblo desde la senda son magníficas, con el Naranjo de Bulnes presidiéndolo todo.



Llevamos 4h de marcha y unos 1.000m de desnivel salvados de forma salvaje y espectácular, asi que paramos en Tresviso para comernos un bocadillo, hidratarnos y darnos un merecido descanso.
Ahora empieza la segunda parte de la excursión, bajar al Desfiladero de la Hermida por el camino minero del S.XIX trazado en el Desfiladero del río Urdón, sólo que son las 3 de la tarde, ya llevamos una buena soba, y después de comer no apetece nada ponerse a andar bajo un sol de justicia. No sin pereza, iniciamos el descenso desde Tresviso:


El camino está perfectamente marcado y señalizado; de hecho, estamos ante una de las excursiones más famosas de la vertiente cántabra del Parque Nacional de Picos de Europa. A diferencia de la anterior ruta, en la que por razones obvias hemos estado completamente sólos, aquí si que nos encontramos mucha más gente.
 


Este camino es realmente espectácular, menuda obra de ingenieria, lo han excavado en las paredes del Desfiladero del río Urdón y está colgado literalmente en el vacio.


 Senda espectácular colgada en el vacío para bajar a Urdón.


El camino salva un fuerte desnivel asi que subir por aquí también tiene que requerir su esfuerzo. Yo sigo fliplando con estas sendas de Picos de Europa, caminos como éste no los tenemos en los Pirineos.





El descenso es bonito pero la ruta por dónde hemos subido ha dejado el listón demasiado alto pero bueno, aunque no nos gusta tanto como la Pasá del Picayu y ya vamos cansados y aplatanados por el sol, lo estamos disfrutando un montón, al final nos va a salir una circular 5 estrellas.





Y tras buen rato bajando y bajando sin parar, llegamos al fondo del desfiladero del río Urdón que cruzamos por un puente construido también por los mineros en el S.XIX:



Y ahora sí, por un camino muy cómodo y sin los deniveles y precicipios salvados en las horas anteriores, llegamos con una sonrisa de oreja a oreja  a la Central de Urdón, dónde hemos dejado el coche.



Esta ruta no la fiché en Zaragoza cuando planifiqué las vacaciones, sí que quería subir a Tresviso por Urdón, pero la circular la fiché leyendo en la playa las guias de Picos de Europa que me traje, asi que fue un poco de suerte el haber venido a este sitio. 
Defino esta ruta, especialmente la Pasá del Picayu, como senda imposible al estilo de las que hemos recorrido estos años en la Sierra de Guara; es decir, senda histórica trazada por los habitantes de Tresviso para aprovechar sus recursos naturales y salir del aislamiento provocado por la orografía tan compleja dónde estaba ubicada el pueblo. Sin embargo, ésta supera la sendas imposibles de Guara en espectacularidad, complejidad y dificultad, esta ruta sencillamente es alucinante, cuando pasas por aquí flipas con la habilidad de estas personas para trazar sendas en sitios que vistos desde lejos parecen imposibles.
Ojo, por que está marcada por el Parque Nacional como PR y de senderismo nada. A su fuerte desnivel, que exige una muy buena forma física, hay que añadir su dificultad, está todo muy protegido pero es muy expuesta y no te puedes permitir ni un  sólo error, aquí los precipicios son los verdaderos protagonistas.
Al final nos salió una circular 5 estrellas, fuera de la alta montaña y aunque todavia conozco poco estas montañas, me atrevería a decir que es la mejor ruta que podemos hacer en todo el Parque Nacional de Picos de Europa. Cuanto me alegro de haber venido a este sitio, Marta y yo bajamos con la boca abierta.............

martes, 16 de agosto de 2016

ASCENSIÓN A LA TORRE BLANCA (2.619M)-PICOS DE EUROPA.

EL TECHO DE CANTABRIA.


Contemplando cerca de la cumbre el abrupto paisaje alpino de los Picos de  Europa.


Por fin llega nuestra primera incursión a la alta montaña de Picos de Europa y lo hacemos por la vertiente cántabra del Macizo Central o de los Urriellus que alberga las máximas altitudes de estas montañas.
Nuestra intención inicial era subir a la Torre del LLambrión, la segunda montaña más alta de Picos Europa, pero luego las condiciones y la gran cantidad de nieve que nos encontramos, nos hizo desistir de nuestro objetivo inicial y obligarnos a trazar sobre la marcha "un plan b" y desviarnos a la cercana Torre Blanca, que tampoco estaba mal, sólo unos metros inferior al Llambrión y la montaña más alta de Cantabria y, para los amantes de los números, la séptima cumbre más elevada de Picos de Europa.
El punto de partida fue Fuente Dé y su famoso teléferico, que salva un desnivel de 753m en tan sólo 4 minutos, y te situa a una cota de 1.823m de altitud. Esto de partida ya no es un buen planteamiento, ya que estamos utilizando medios mecánicos para acercarnos a las montañas, y la verdad no me motivaba mucho usar estas instalaciones. Las montañas de Picos de Europa se caracterizan por sus fuertes desniveles, se pasa casi de cotas inferiores de 200-300m de altitud a las altas cumbres por encima de 2.000m, y todo ello en un escaso margen de terreno que hace que la mayoria de las ascenciones tengan grandes desniveles que se salvan de forma salvaje. Esta instalación nos permite ahorrar tiempo y esfuerzos ya que de otra forma, para plantearse el ascenso de las cumbres de esta zona, tendríamos que emplear al menos dos días o realizar ascensiones del tirón en un día con cerca de de 2.000m de desnivel positivo, sólo aptas para montañeros con una gran forma física.
Como muestra de estos desniveles, fijaros  en la siguiente fotografía tomada desde la base del teléferico de Fuente Dé, los casi 800m de desnivel se salvan de forma salvaje por una canal que hay a la izquierda de la fotografía. Aquí se celebra todos los años el Campeonato de España de Kilometro Vertical, y no por casualidad, por si os interesa os dejo un enlace con imágenes espectáculares de la competición del año pasado para que veáis el arreón tan fuerte que hay para las piernas:



El circo glaciar de Fuente De.

El cable está suspendido directamente entre la estación superior e inferior de la instalación, lo que quiere decir que no hay torres intermedias y que la sensación de vacio y de altura sea intensa, a esto se suma la velocidad a la que se mueve la cabina, vamos que es muy espectácular pero da un poco de mieditor, las personas con vértigo lo pasarán mal.
La primera subida sale a las 09:00 de la mañana, un horario poco montañero, pero no hay otra cosa, o eso o subes andando..........y lo mejor es que estéis por lo menos media hora antes y aun así os tocará hacer algo de cola, pero por lo menos te aseguras el poder estar en la primera subida de la cabina.


El teléferico de Fuente Dé, un poco de miedo sí que da, eh?.


Hay que reconocer que las vistas desde la estación superior del teléferico son magníficas. Desde aquí podemos ver toda la vertiente sur del Macizo Central o de los Urrieles y contemplar gran parte del Macizo Oriental o de Andara.



Empezamos a andar a unos 1.800m de altitud y hasta ahora todo el desnivel lo hemos hecho en teleférico. Esto, como he dicho antes, no me gustaba nada. La cumbre que vamos a subir mide unos 2.600m por lo que el desnivel que tendremos que salvar tampoco es muy elevado. Sin embargo, la guía que llevamos da unos horarios muy elevados para los desniveles que tendremos que afrontar y el punto de partida tan elevado del que salimos, así que, o la guía se equivoca y es muy exagerada en horarios, o aquí hay trampa y estamos minusvalorando estas montañas. Horas más tarde comprobaríamos que era lo segundo y nos alegramos un montón de haber subido en el teléferico........pero vayamos poco a poco.



De momento, vemos que todas las cumbres que nos rodean son muy escarpadas, agujas y montañas de perfil piramidal defendidas por fuertes paredones y crestas afiladas. Desde lejos, no tienen pinta de poderse subir fácilmente.......
Y tampoco se ve una gota de agua a la redonda, ni un solo arroyo o regata dónde poder saciar nuestra sed, asi que la falta de agua será otra de las características a tener en cuenta cuando afrontemos estas ascensiones. 
El inicio de la ruta es muy cómodo, va por una pista de tierra que flanquea la base de la Peña Vieja, uno de los gigantes de esta zona, considerada durante muchos años la montaña más alta de Cantabria. Y los paredones que se alzan sobre nuestras cabezas son de los que quitan el hipo, y no es la única, todas las que nos rodean tienen las mismas características.


Paredones bajo los contrafuertes de la Peña Olvidada y la Peña Vieja en el camino de aproximación hacia la Cabaña Verónica.


La pista la tendremos que abandonar cuando hace un marcado giro a la izquierda cerca de una gran cueva para pillar una senda que sube a la Cabaña Verónica,en un paraje denominado la Vueltona, y que nos lleva directamente a la base de la Torre de los Horcados Rojos, otro pedazo de montaña de aspecto piramidal defendida por paredes verticales y a la que no se llega con las manos en los bolsillos. Esto no ha hecho más que empezar y yo ya voy con la boca abierta........


La Vueltona.


La sendeta sube de forma más o menos cómoda, pero con tramos de fuerte pendiente, hasta las inmediaciones de la Cabaña Verónica, y lo hace por un paisaje lunar y desolado que me recordó muchísimo a las partes más elevadas del Cotiella.


Afrontando los tramos de fuete pendiente de la Vueltona.


Conforme ganamos altura las vistas mejoran aún más si cabe y se nos muestran más montañas, hasta ese momento desconocidas para nosotros. De nuevo, más agujas, pirámides, crestas y paredones, ni una sola loma a la que se pueda subir fácilmente andando.



Pronto alcanzamos la Cabaña Verónica,  a una altitud de 2.325m, el refugio guardado más alto de los Picos de Europa. Es un refugio curioso y pintoresco, que se construyó en 1961 utilizando la cúpula metálica procedente de una bateria antiaérea de un portaviones américano. Es una lata de sardinas en la que apenas caben 6 personas por lo que es muy incómodo. Lo único bueno, es que si vamos jodidos con el tema de la sed, aquí podemos abastacernos de agua, y no por que haya una fuente sino por que se la podremos comprar al guarda del refugio.

La Cabaña Verónica, el refugio guardado más alto de Picos de Europa.


Hasta aquí, la excursión ha sido un paseo, algo largo en distacia, pero todo el rato por pista primero y luego por senda. Estamos a 2.300m de altitud y las montañas más altas de Picos de Europa miden 2.600m asi que no nos debería quedar mucho. Nada más lejos de la realidad, a partir de aquí empieza la actividad propiamente dicha,  la progresión se hará lenta y compleja y nos obligará a perder altura en muchas ocasiones para poder superar los obstáculos que nos encontremos por lo que el desnivel a salvar será mucho mayor del que habíamos pensado. 


Estamos rodeados de paredes, agujas y crestas (Torre de los Horcados Rojos y Peña Vieja)


Para empezar se acaba la senda y entramos en el enorme karts de esta zona de Picos de Europa. Simas, lapiaces, hoyos, sumideros, depresiones, un paisaje duro, agrestre y muy hostil en el que es muy difícil progresar y que es el culpable de que en esta zona alta de Picos de Europa no haya ni una sola gota de agua. Estamos ante uno de los karts de alta montaña más desarrollado del mundo. Recuerda mucho al karts de la zona de Larra en la base del Pico Anie pero a lo bestia y mucho más grande. Para que os hagáis una idea, de las 75 simas de más de 1.000m que hay actualmente en el mundo, 10 están en Picos de Europa, destancando el Sistema de Cerro Cuevón, con 1.589m de profundidad y la quinta cavidad más profunda del mundo. Es por ello, que el karts de alta montaña de Picos de Europa se le haya considerado en más de una vez como el Himalaya de la espeleología.
Pero en esta ocasión no hemos venido a hacer cuevas, sino alta montaña y de momento no nos está decepcionando la zona. Conforme ganamos altura podemos contemplar el Collado de los Horcados Rojos, que comunica la Cabaña Verónica y Fuente Dé con la Vega Urriellu, y se nos muestra por primera vez en estas vacaciones la imponente silueta del Naranjo de Bulnes.

El monolito rocoso del Naranajo de Bulnes asoma sobre el Collado de los Horcados Rojos.


Un poco más arriba del refugio nos encontraremos la enorme depresión kárstica de los Hoyos Sengros, uno de los principales obstáculos a salvar en esta ascensión. Hay que atravesarla intentando no perder mucha altura en dirección a la Collada Blanca.


Los Hoyos Sengrós, al fondo la Torre Blanca y el LLambríon.



Hay un montón de líneas de mojones, lo dificil es acertar con la correcta, la clave es encontrar nada más salimos de la Cabaña Verónica un línea de mojones acompañada de marcas de pintura roja en la roca.
El terreno que tenemos que salvar es caótico y complejo. La orientación está siempre clara (hacia la Collada Blanca) pero el itinerario a seguir no, progresar por aquí es difícil, hay que salvar cortados y en ocasiones la ruta nos obliga a poner las manos, lo que ralentiza mucho nuestra marcha. 


Progesión compleja y penosa por terreno kárstico..........



.......que nos obliga a salvar numeros cortados para superar los Hoyos Sengrós.


Conforme vamos ascendiendo la nieve hace apto de presencia. Desde lejos los neveros se veían pequeños pero cuando nos acercamos se nos hace imposible evitarlos.




Poco a poco vamos superando el enorme caos que supone la depresión kárstica de Hoyos Sengros y ya tenemos a tiro la Collada Blanca, nos ha tocado recular varias veces sobre nuestros pasos para encontrar el camino correcto y evitar tener  que bajar hasta el fondo de la depresión y perder mucha altura.




En la siguiente fotografía podéis ver los Hoyos Sengrós vistos de arriba, nos ha costado bastante rato superar este obstáculo.




Por fin alcanzamos la Collada Blanca y vemos que la base del Llambrión, por dónde discurre nuestra ruta hacia la chimenea de la cima, está defendida por grandes neveros. Menuda sopresa, esto no me lo esperaba y no lo tenía previsto, los crampones y el piolet se han quedado en el armario de casa...........buf, qué faena, la nieve que hemos pisado no estaba dura pero los neveros del Llambríon tienen orientación norte, los dos días anteriores fueron frios aquí arriba y no tengo claro que la nieve esté en buenas condiciones. Además, se ven bastante empinados. Lo hablo con Marta y decido abortar el intento del Llambrión, no sé si  la nieve estará dura y Marta no tiene tanta experiencia en alta montaña, un resbalón en la nieve sería fatal y no me la quiero jugar con ella. Además,  aunque llevamos un grupo por delante que sabemos que va al LLambrión, nos sorprende lo solitarios que estamos y  que no veamos desde lejos huella en los neveros, estamos ante una de la rutas normales a uno de los grandes de Picos de Europa..........


La Torre Blanca y el LLambrión desde la Collada Blanca.


Desde la Collada Blanca se puede ir al Llambríon o a la Torre Blanca, según nuestra guía la ascensión hasta la cima  de la Torre Blanca es más o menos sencilla, aunque vista desde el collado, se ve que la cima es muy escarpada, me da a mi que no se sube con las manos en los bolsillos........y no me equivocaba.......
Seguimos la línea de mojones y pronto empezamos a trepar hasta la arista, hasta que la línea de mojones se pierde cuando empiezan de verdad las dificultades en la roca. La ruta lógica nos lleva a flanquear la cara sur de la montaña pero de nuevo está defendida por grandes neveros que estamos obligados a atravesar. Pues vaya, hemos abortado en Llambrión por la nieve y en la Torre Blanca no nos vamos a librar de ella, la cosa se pone interesante por que los neveros también son empinados, por lo menos la orientación es sur y parece que la nieve se deja pisar. 
Enseguida alcanzamos a Josu y a Pirene, dos montañeros de Huesca con los que hemos compartido ascensión hasta la Collada Blanca y que se han quedado bloqueados delante de los neveros. Entre todos buscamos el camino más fácil que evite la línea de máxima pendiente de los neveros hacia el collado de la siguiente fotografía.


El collado hacia el que tenemos que ir. El flanqueo de estos neveros sin crampones ni piolet no mola nada.


Los neveros se dejan hacer aunque Marta pasa un poco más justa y en tensión debido a la falta de experiencia en estos terrenos.




La verdad es que no me esperaba tanta nieve en agosto, la broma de los neveros nos hizo perder bastante tiempo. Nos sorprende que estemos abriendo huella en la nieve ya que tendría estar trazado el camino en el nevero, y sobretodo lo solos que estamos, vamos a por una de la cumbres grandes de Picos de Europa y aquí no se ve a nadie.




Desde el collado afrontamos el tramo final de la ascensión que como me imaginaba no iba a ser con las manos en los bolsillos ya que nos toca hacer unas cuantas trepadas para llegar a la cima. Por suerte, Marta se mueve mejor en este terreno que en la nieve y pasa sin problemas y disfrutando un montón.


Marta en las últimas trepadas antes de la cima.


A la bajada, Josu e Irene nos piden hacer el descenso juntos ya que han pasado un poco justos por las trepadas. Decidimos intentar la arista para evitar los neveros, que según la guía era sencilla aunque aérea, pronto los pasos complicados de roca nos obligaron a bajar a la nieve y tuvimos que descender por el mismo camino por el que habíamos subido. Ese perfil piramidal de la Torre Blanca y esas aristas afiladas ya  prometían desde lejos una ascensión entretenida.......en Picos de Europa no se sube a las cumbres más altas con las manos en los bolsillos!!!!!!.


Irene y Marta en la  arista afilada que intentamos en el descenso para evitar la nieve, terreno de alta montaña puro y duro.


Trepaditas expuestas, fáciles pero no te caigas.


Y por fin puedo pisar una de las cumbres grandes de Picos de Europa, no ha sido el LLambrión, que era el premio gordo del día, sino la Torre Blanca, pero las condiciones marcan y la seguridad es lo primero. Pese a todo, supercontentos, la cumbre nos ha dejado satisfechos, no ha sido nada fácil llegar hasta la cima, la nieve lo ha complicado todo (esos crampones y piolets que se quedaron en casa!!!!), y ahora comprendemos por que las cumbres de Picos de Europa son tan complejas. 
Desde lejos vemos una única cordada en la cumbre del Llambrión y casi puedo decir que fue la única de ese día. Y nosotros, junto con los compañeros de Huesca, somos los únicos que pisamos ese día la Torre Blanca, las cumbres circundantes tampoco tenían muchas ascensiones, y nos sorprende por que estamos apuntando a las cumbres más grandes que tendrían que estar muy transitadas en un soleado día de agosto...........aunque hemos visto que no es sencillo subirse a estas cumbres, y tal vez eso explique la poca gente que hemos visto.


Marta y yo en la cima de la Torre Blanca, techo de Cantabria.


El paisaje que nos rodea es espectácular, las cumbres más altas de Picos de Europa y un panorama alpino de primer orden. Aunque todo es nuevo para mi, voy a intentar identificar en las siguientes fotografías las montañas que nos rodean:


El Pico Tesorero (el que tiene nieve) y detrás asoma el monolito rocoso del Naranjo de Bulnes. El azul que se ve de fondo no es el horizonte, sino el Mar Cantábrico, qué pasada de sitio!!!!!.


El Torre Cerredo, el techo de Picos de Europa. Como se puede ver, ese perfil piramidal y esos paredones prometen una ascensión entretenida.


La Torre de los Horcados Rojos y la Peña Vieja, por su base pasa el largo camino de retorno.


El Llambrión, la segunda altura de Picos de Europa, y los neveros de su base que defienden la ruta de ascenso a la chimenea que lleva a la cumbre. Se queda para otra vez.



Más contentos que chupillas y no sin esfuerzo por que la ruta es larga y nos quedamos sin agua, llegamos al teléferico de Fuente Dé. ¿Os acordáis al principio que decía que no me molaba mucho haber pillado esta instalación para subir al monte?. Pues con el sobo que llevábamos y la deshidratación que arrástrabamos, todos los prejuicios que llevaba hasta el momento se me pasaron al instante.
Las montañas de Picos de Europa no son como los Pirineos, aquí los desniveles son salvajes, el karts de alta montaña hace muy complejo y penoso el avance y nos priva de agua, por lo que el tema de la hidratación es un problema importante a resolver en estas ascensiones, y el perfil piramidal y el caracter agrestre y escarpado de estas montañas nos garantiza ascensiones entretenidas en las que, como mínimo, nos va a tocar trepar bastante.
En la estación del teléferico, mientras esperábamos nuestro turno para bajar, saciamos nuestra sed con nuestros compañeros de ascensión, Irene y Josu. Pongo la única foto en la que salimos los 4 ese día y aprovecho también para divulgar el blog de Irene: http://palmonteidea.blogspot.com.es/, no nos conocíamos en persona pero sí a través de los blogs,  qué pequeño es el mundo, al final, a los que nos gustan estas cosas, estamos sentenciados a encontrarnos en las montañas, a ver si coincidimos en otra:


Con Irene y Josu, compañeros de ascensión a la Torre Blanca, en la terraza del teleférico de Fuente Dé.