lunes, 25 de abril de 2016

JORGEADA 2016........ CORRIENDO.

DE LA PLAZA DEL PILAR A LA ERMITA DE SAN JORGE DE HUESCA BAJO LA LUZ DE LA LUNA LLENA 



*¿QUÉ ES LA JORGEADA?. La Jorgeada es una andada popular que consiste simple y llanamente en recorrer los 75km que separan la Plaza del Pilar de Zaragoza de la Ermita de San Jorge de Huesca. Se realiza la noche del 22 al 23 de abril, coincidiendo con la festividad de San Jorge, el patrón de Aragón. Esta andada, organizada por la asociación deportiva OS ANDARINES D´ARAGON, junto con la Calcenada, es el buque insignia del calendario anual de actividades senderistas de la Federación Aragonesa de Montañismo, y su éxito es tal que ya va por su décimo quinta edición.
En el 2010, Alfonso García y José María Sanz abrieron la veda y fueron los primeros que la realizaron íntegramente corriendo. A partir de ese momento, fueron cada vez más las personas que intentaban hacer corriendo este recorrido hasta que la organización optó por crear una modalidad de cross paralela a la marcha senderista en la que los corredores salían 2 horas después que los senderistas.
La Jorgeada siempre me había llamado la atención y, al menos, la quería hacer una vez en la vida. La tenía fijada desde hace tiempo en el punto de mira. Este año, cuando diseñé la temporada, me encajaba estupendamente para hacerla justo después de Ultra Les Fonts, tendría un mes para recuperarme del esfuerzo y llevaría el entrenamiento sufiente para afrontar la distancia. Lo que no me molaba mucho era el recorrido, pero como aragonés y deportista que soy, creo que la experiencia de hacer una vez en la vida esta prueba, compensaba con creces el esfuerzo que suponía. Además, este año coincidía con luna llena, lo que prometía todo un espectáculo si la noche salía rasa y estrellada.
Pero no sólo eso, cuando se lo comenté a Marta hace unos meses, me dijo que a ella no le importaría intentar hacerla andando, se lo comentó a una amiga y picó. Todo esto hacía que la Jorgeada fuera este año muy especial para mi, llegar a Huesca  corriendo era muy importante, pero esperar horas después la llegada de Marta, en su primera experiencia en largas distancias, sin duda alguna era algo que no me quería perder por nada del mundo.


Noche rasa y estrellada bajo la luz de la luna llena es lo que tuvimos en la Jorgeada de este año.



*CONTRA VIENTO Y MAREA. Así tenía mi pie izquierdo  a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa. Ultra Les Fonts había pasado factura y, aunque terminé muy bien y sin molestias aparentes, y aunque estuve la semana de después entera descansando, la vuelta a los entrenos fue a saco y a los pocos días me llevaba a casa de regalo una tendinitis en el tibial anterior del pie izquierdo. Lesión por sobrecarga, la causas estaban claras. La muy hija de.......era una lesión silenciosa, de esas que están ahí agazapadas y no te das cuenta, pero que cuando se manifiestan,te dejan crujido durante unos cuántos días. En mi caso concreto tres semanas y con una terapia de recuperación clara y concisa: inmovilización con vendaje compresivo los primeros días,y después hielo y reposo absoluto durante 3 semanas. 




Las cuentas no me salían, la lesión me dejaba en el dique seco justo hasta la Jorgeada. Si hacía las cosas bien, me daría tiempo a recuperarme, pero el traumatólogo me lo dejó claro: la vuelta a los ruedos tendría que ser suave y progresiva. Buf, qué faena.!!!!!!!!
Pero la máquina de la Jorgea ya estaba en marcha, yo no desesperé, guardé reposo absoluto, y la semana de antes de la prueba, cuando ya noté mejorias notables en el pie, hice un par de rodajes con los amigos, que me sirvieron para subir la moral y para darme cuenta que, por lo menos, tendría la oportunidad de intentarlo. Asi que recién salido de una tendinitis, me iba a enfrentar a una Ultra de 75km. Tengo que reconocer que los días de antes no daba un duro por mi, era consciente de mis limitaciones, estaba mermado físicamente y bajo de forma tras tantos días parado. Pero no me quería quedar con la duda de si iba a poder conseguirlo y la única manera de saberlo era intentarlo.


El equipo al completo en la línea de salida de la Plaza del Pilar de Zaragoza, ellas irán andando y yo corriendo.


Pero aun hubo más contratiempos. El día de la carrera fue día de curro y la alimentación que llevé fue un completo desastre. Además, para mitigar el sueño de la noche me tomé 2 cafés por la tarde, una bebida a la que no estoy acostumbrado, que sumados al ibuprofeno que también tomé justo antes de salida para poder aguantar el dolor del pie, hizo que en la línea de salida ya tuviese en el estomágo una rebocina importante. Ay, el estomágo, mi punto débil en los grandes esfuerzos, y ya lo llevaba como un piano antes de la salida.......


Buena grupeta con la que me junté y que me llevaron a fuego en el primer tramo de la Jorgeada, qué fuertes estáis amigos!!!!



*EN LA ULTRADISTANCIA, NO HAY ENEMIGO FÁCIL. A las 10 bajo a despedir a las chicas a la Plaza del Pilar, ellas salen andando 2h antes. Después a casa a ponerme el traje de luces, qué larga se me hizo la espera, estaba muy nervioso y tenía muchísimas dudas, pero me sentía vivo y con ganas de darlo todo.
A las 12 estamos todos los corredores bajo el arco de salida, unos 50 más o menos, muchas caras conocidas del mundo de la Ultra Distancia en Zaragoza, tampoco somos tantos y nos conocemos de las carreras y de los entrenos. Saludo también a Javier, un tío peculiar que conocí una vez entrenando en Juslibol y que me pasó el contacto de su blog: apostayadrede (pinchad aquí para verlo). Muchos de los entrenos severos y de larga distancia que me he pegado en los alrededores de Zaragoza (el Castellar, Fuendetodos, el Anillo Verde, Torrecilla de Valmadrid...etc), los he copiado de este blog; aún me queda la Balsa de Mediano, pero todo llegará Javier.....ja,ja,ja.

Para la Jorgeada, dado mi estado físico, he decidido ir por sensaciones, cuando pueda correr, correré e intentaré avanzar todo lo que pueda, y cuando no pueda correr, iré andando, y así hasta Huesca, si soy capaz claro.........
Los primeros kilómetros hasta Villanueva de Gállego los hago con una grupeta de la que tiran los chicos de Andadaeh y que hacemos a un ritmo suicida, de maratón de asfalto, sobre 5min/kim y en algunos incluso menos. Sé que me estoy suicidando pero voy por sensanciones, el cuerpo me pide correr y el pie aguanta, así que intentaré avanzar todo lo que pueda. En Villanueva de Gállego primer avituallamiento de chocolate, a mi no me gusta, pero es una bebida caliente y la noche es fria, asi que sin parar, me tomo medio vaso para templarme y salgo el primero de toda la grupeta que íbamos. 
 

El avituallamiento de la panceta de Almudevar. Aquí llegué muerto y salí vivo.


Nada más salir de Villanueva intercepto el pelotón de los andarines y pillo a Marta y a María. Buf, demasiado pronto, las tendría que haber pillado más adelante ,y encima me confirman que voy el sexto de los corredores, otra mala noticia. Me paro un rato a andar con ellas, para darles ánimos y dejo que me adelante la grupeta con la que iba y otros corredores más. Espero que sus luces se pierdan en la distancia para despedirme de las chicas y continuar mi camino. Quiero jugar yo sólo y a mi ritmo esta partida de ajedrez y de momento estoy moviendo mal las piezas. 
Me cuesta horrores arrancar y pillar mi ritmo, estos primeros 15km han sido suicidas y llevo cargadas las piernas.Por suerte el tramo entre Villanueva de Gállego y Zuera, paralelo a la antigua carretera, tiene numerosos toboganes en los que puedo andar un poco en las subidas y tras unos kilómetros consigo poner una velocidad de crucero adecuada en torno a 6min/km que me permite recuperarme un poco del primer tramo. 
Por fin llegamos a Zuera, 25km, el primer tramo superado y primer avituallamiento clave de la Jorgeada. Llevo las piernas tan cargadas que tengo dedicar unos minutos a hacer estiramientos en los soleos y  los cuadriceps. Salgo de Zuera a las 2 y media de la mañana, voy demasiado rápido!!!!!
.


El que puede, puede, por que piensa que puede.


El tramo entre Zuera y Almudevar es clave en la Jorgeada. Si eres capaz de llegar a Almudevar, tendrás media Jorgeada en el bolsillo pero para ello es muy importante que la larga recta que precede a Almudevar la hagas de noche, para evitar la tortura psicológica de ver  de día el pueblo a lo lejos y no llegar nunca.
En este tramo empiezan de verdad mis males. El estomágo va como un piano, las piernas muy cargadas del esfuerzo del primer tramo y la zona lesionada ha pasado de tener molestias a dolerme. Y es aquí dónde me doy cuenta que la Jorgeada no va a ser un juego de niños. Cuando diseñé la temporada, esta Ultra me parecía fácil, era llana,no tenía excesivos kilómetros, no me iba a tocar atravesar desiertos, ni montañas nevadas, ni el perfil iba a tope de desnivel. ¿Y qué iba a ser esta carrera para mi con todas las actividades que me estoy clavando estos últimos años?. La respuesta clara y concisa: una penitencia y una Ultra que ha puesto a prueba como ninguna. Y es que en la  Ultradistancia no hay enemigo fácil. Hasta ahora todas las Ultras que había hecho tenían fuertes desniveles que me obligaban a andar en muchos tramos y a cambiar constantemente la cadencia de mi pisada. Aquí no, todo es corrible, y 75km corriendo por pistas de tierra y algo de asfalto, son muchos kilómetros corriendo, los suficientes para que esta distancia se te lleve literalmente por delante.
Entre el km. 48 y el 56 sufrí una crisis importante, y para superarla tuve que desplegar todas las armas de las que disponía, tirar de oficio y experiencia, y utilizar todo lo aprendido en estos años. Sabía a lo que venía y no me pilló desprevenido, de hecho era el momento para el que me había preparado tanto durante todos estos meses, en Ultra Les Fonts no pasé por ninguno de estas fases, pero hoy sí que estaba de  lleno en una de ellas y tenía que tirar hacia adelante. Y no sólo que continué hacia adelante sino que lo hice corriendo sin pararme prácticamente a andar en ningún momento.
En el km. 56 el avituallamiento clave de Almudevar con bocadillo de panceta a la brasa. Llegué muerto a este avituallamiento y minutos después salí vivo, y eso que no me pude comer el bocadillo, ya  que llevaba el estómago completamente cerrado. Volvía a estar dentro de la Jorgeada y ahora sí que me veía capaz de llegar a Huesca.


Día redondo, todo el equipo al completo con la Jorgeada en el bolsillo.


De Almudevar a Huesca "sólo" 19 km.Cambia el terreno, dejamos las largas rectas interminables por pistas de tierra y avanzamos por la famosa cabañera, un sendero muy guapo en medio de campos de cultivo. También llega el amanecer. El amanecer de la Jorgeada es casi místico, el sol aparece por detrás de la Sierra de Guara, mi niña bonita, para mi un lujo terminar los últimos kilómetros de esta Ultra con la imponente visión de las montañas de la Sierra de Guara sobre la ciudad de Huesca. Voy jodido pero mientras avanzo no puedo dejar de mirar esas montañas, y de recordar las largas cabalgadas que me he pegado este invierno por ellas, esos entrenos son los culpables de que esté aquí ahora.
Y así, con más pena que gloría, llegué a la ciudad de Huesca a las 9 y cuarto de la mañana. Estoy derrengado físicamente, habré hecho corriendo unos 69 km de los 75 que tiene la Jorgeada, pero es imposible estar más contento. Es la Ultra que más esfuerzo me ha costado y la que más me ha puesto contra las cuerdas. No daba un duro por mi antes de la salida, entre Zuera y Almudevar estuve casi muerto, y ahora estoy aquí, bajo la Ermita de San Jorge de Huesca en el día del patrón de mi tierra.Una experiencia increible que me ha enseñado muchas cosas, sin duda alguna lo que aprendí esa noche seguro que lo utilizaré más adelante cuando esté metido en fregados más gordos. Es increible lo que uno es capaz de hacer cuando se lo propone.
Pero lo mejor todavía estaba por llegar. Unas cuántas horas después, Marta, de la mano de María, llegaba a Huesca con una sonrisa de oreja a oreja. La Jorgeada es un esfuerzo tremendo y hay que tener mucha fuerza de voluntad para acabarla. Olé por mi chica, y olé por todo el equipo, día redondo, qué más se puede pedir...........


sábado, 2 de abril de 2016

DESCUBRIENDO LAS ENTRAÑAS DEL CAÑÓN DE AÑISCLO.


LA FUENBLANCA DESDE PLANA CANAL Y EL BARRANCO Y LA FAJA DE LA PARDINA.



El Cañón de Añisclo es una formidable estructura geológica que se encuentra en la cara sur de los Pirineos, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Visto desde arriba o desde las cumbres de su cabecera, parece una enorme grieta que se ha abierto dentro de la tierra. 
A nuestros antepasados no les pasó desapercibida esta grieta y es por ello que la cumbre que domina el punto de mayor profundidad del cañón, fuera denominada los Sestrales, que deriva de la palabra aragonesa "astral" que significa hacha. Para esta gente, es como si la tierra hubiera recibido en este punto un enorme hachazo que hubiera generado esta grieta.
El río Bellós ha sido el encargado de excavar esta profunda garganta, de dimensiones colosales, cerca de 20km desde su cabecera hasta su confluencia con el río Cinca, una profundidad máxima de 1.000m entre el fondo de la garganta y su sus cornisas superiores justo a la altura de los Sestrales, y un desnivel superior a los 2.000M entre las cimas de su cabecera y la parte más baja del cañón. En su cabecera, el Collado de Añisclo marca uno de los pasos del alta montaña más importantes de los Pirineos, comunicando la cara sur del Parque Nacional de Ordesa con el Valle de Pineta.
Recorrer en su integridad el Cañón de Añisclo, desde el fondo de la garganta hasta sus cimas más altas, es una empresa que exige un nivel de esfuerzo físico importante. Su longitud y sus grandes desniveles pondrán a prueba nuestras piernas y seguramente nos exigirá un vivac de alta montaña.
Hasta ahora, el Cañón de Añisclo no había llamado excesivamente mi atención y se había escapado de mi punto de mira. En mis años de pirineista tan sólo había recorrido las cumbres de su cabecera, a ambos lados del Collado de Añisclo, tanto las de su margen derecha, con cotas superiores a los 3.000 metros (Pico Añisclo y Punta de las Olas), como las de su margen izquierda (Suca y Tres Marías). También había subido a los Sestrales, pero mi punto de vista de este cañón había sido desde los puntos más altos. En su fondo, sólo conocía el entorno de San Urbez (la excursión a la ermita asi como la Cueva del Molino de Aso y el Barranco del Viandico).
Por circunstancias fortuitas, a finales del verano pasado tuve la ocasión de cambiar mi punto de vista, esta vez desde el fondo del cañón y a través de las cornisas y fajas que lo recorren. Tras estas incursiones, sólo puedo decir que es imperdonable que hasta ahora no hubiera recorrido estos parajes, a nivel paisajístico es de lo mejorcico que tenemos en los Pirineos.
Este es un resumen de ambas excursiones:

El Cañón de Añisclo, una enorme grieta en la tierra. Vistas de la cabecera del cañón desde la cima de la Zuca Plana (las Tres Marías).


*LA SURGENCIA DE LA FUENBLANCA DESDE EL COLLADO DE PLANA CANAL


A finales de agosto tenemos un finde luna llena y a Marta y a mi no se nos ocurre otra cosa hacer una ascensión vespertina a la Peña Montañesa para ver la puesta de sol desde la cima y bajar por la noche a la luz de la luna. Pero los partes meteorólogicos nos fallan y a medio día, estamos a refugio en un bar de Ainsa viendo como cae una fuerte tormenta. 
Descartamos la opción de la Peña Montañesa para ese día, volvemos a consultar los partes, y parece que tendremos al día siguiente una pequeña tregua de buen tiempo hasta el medio día, asi que sobre la marcha decidimos subir a dormir con la furgo a Plana Canal e improvisar una excursión para el día siguiente. Desde Plana Canal disfrutamos de una estampa impresionante, con la puesta de sol, el arcoiris y una tormenta sobre la Peña Montañesa.

Tremenda instántanea: atardecer, tormenta y arcoiris (tres en uno) sobre la Peña Montañesa.


Por la noche nos llueve algo, pero despertamos al día siguiente con el día despejado. Nuestra intención es visitar la Cascada de la Fuenblanca y recorrer las cornisas superiores de la margen izquierda del Cañón de Añisclo. No dispongo de mucha información de esta ruta, voy siguiendo el plano topográfico y con los recuerdos que tenía de esta zona de cuando subí por aquí a las 3 Marías.
El primer tramo es muy sencillo, recorremos la pista forestal que va hasta el Refugio de San Vicenda. Las vistas que tenemos desde aquí arriba del Cañón de Añisclo nos dejan con la boca abierta.

 Las cornisas del Cañón de Añisclo desde Plana Canal.


 Recorriendo la pista hacia el Refugio de San Vicenda, menudas vistas, al fondo el Pico Añisclo y la Suca y las 3 Marías envueltas por las nubes.


Un poco más adelante del Refugio de San Vicenda, recordaba que había un cartel que marcaba una senda que iba a la Fuenblanca. A partir del refugio, abandonamos la pista forestal y pillamos una senda que nos lleva al borde del Cañón de Añisclo. Estamos en la margen izquierda del cañón, y la surgencia de la Fuenblanca se encuentra en el fondo del mismo y en la margen derecha, asi que tendremos que bajar hasta el fondo de la garganta y remontar por abajo hasta la cascada.



Aquí nos encontramos con la sorpresa del día. Me asomo al borde del cañón y me encuentro con un precipicio que pone los pelos de punta. En el borde del precipio un letrero escrito en la roca: O Paso Foradiello. Buah, por aquí tenemos que bajar!!!!!!. 


 El arranque de la senda del Paso O Foradiello, menudo precipicio tenemos abajo y por aquí tenemos que descender hasta el fondo del cañón!!!!!.


 Menuda senda, increible que se pueda bajar por aquí.


Increible esta senda, es un camino imposible de esos que tanto me gustan, trazadado en este punto sobre el precipicio de la margen izquierda del cañón, y que de forma sorpredente y muy inteligente, consigue bajar hasta el fondo de la garganta sin apenas dificultades aprovechando los puntos débiles del acantilado. Una senda vertiginosa con unas vistas espectáculares del Cañón de Añisclo, hasta ese momento desconocía su existencia.



 El Cañón de Añisclo visto desde el precipicio por dónde desciende la senda.


La senda toca el fondo del cañón justo en la confluencia del Barranco de Capradiza con el río Bellós. Las vistas que tenemos del Barranco de Capradiza desde esta senda son magníficas. Este barranco tiene gran interés deportivo, desde luego la cascada final extraplomada final se veía magnífica. Fue abierto en los años 80, al igual que propio el Cañón de Añisclo y sus afluentes principales. Leer las reseñas que se publicaron en su momento de estos descensos (algunas las tengo en casa y las guardo como oro en paño), produce mucha nostalgia. Ahora estos barrancos están dentro de un parque nacional y su descenso está prohibido (no regulado, ni bajo autorización, prohibido) todo el año. Eso sí, en San Urbez, a escasos kilómetros de este sitio, cientos de coches de turistas colapsan el fondo del cañón en días de afluencia, pero estos dejan mucho dinero y los que hacen estos barrancos no. ¿Se prohibe lo que hay que proteger o sólo lo que no da dinero?. ¿Qué es mejor, prohibir o regular?. ¿Para que sirven en realidad los Parques Nacionales?. En fin, no voy a continuar..........

 Vistas del Barranco de Capradiza.



Ya estamos en el fondo del cañón. Lo que nos resta consiste en remontar el fondo de la garganta siguiendo la margen izquierda del río Bellós.


Estamos en la parte superior del Cañón de Añisclo, un punto en el que se abre y da paso a la alta montaña, con vistas espectáculares del Collado de Añisclo.


Enseguida llegaremos a la Fuenblanca, una enorme surgencia que mana de lo alto de una pared y que forma una vistosa cascada. Recibe este nombre por el color de sus aguas, blanquecinas por la cantidad de carbonato cálcico que arrastran. Este es uno de los fenómenos kársticos más espectáculares de los Pirineos. El caudal de esta cascada se alimenta de las aguas que forman parte del sistema subterráneo de Punta de las Olas, cuya boca superior se encuentra a 3.000m de altitud, cerca de la cima de la Punta de las Olas. En su momento, cuando la exploraron, fue considerada como la boca de cueva situada a mayor altitud de Europa, desconozco si todavía sigue obstentando este record. En todo caso, las aguas de este sistema recorren un desnivel de 800m para salir de forma muy espectácular por esta surgencia, que el día que la visitamos estaba muy escuálida, un verano hidrológico muy seco la había dejado bajo mínimos.


 La surgencia de la Fuenblanca desde el fondo del cañón.



Tenía muchas ganas de estar aquí y se estaba muy bien en este sitio, pero las nubes se estaban poniendo y había que volver al coche. Retrocedimos el camino por el mismo sitio, no se nos hizo nada pesado, el paraje que nos rodea era impresionante y nos tuvo muy entretenidos. Cuando llegamos a la furgo, se pone a llover, justo nos ha venido pero ha sido un día muy aprovechado.

*LA FAJA Y EL BARRANCO DE LA PARDINA.

En la anterior excursión a la Fuenblanca, nos hemos fijado en el enorme barranco que teníamos en frente y al otro lado del cañón. Es el Barranco de la Pardina que es otra enorme grieta que ha formado la tierra en la margen derecha del Cañón de Añisclo. Ya me he percatado ese día que esta zona tiene un enorme potencial, asi que investigamos un poco y vemos que este barranco se puede recorrer en su integridad por una espectácular faja, asi que decidimos venir a visitarla en el otoño.


 El Barranco de la Pardina vista desde la margen opuesta del Cañón Añisclo, en la pista forestal que lleva al Refugio de San Vicenda.


La margen derecha del Cañón de Añisclo es menos frecuentada que la margen izquierda y eso que tiene enormes atractivos. Para aproximar lo tendremos que hacer desde Nerín. Lo fácil y lo dominguero, sería pillar el autobús, que previo pago de 20€, nos llevará a las inmediaciones de Cuello Arenas a unos 2000 metros de altitud. La pista que transita el autobús se encuentra dentro de un Parque Nacional pero esta es una actividad permitida que además genera mucho dinero en verano, de nuevo me pregunto para qué sirven los parques naciones y me acuerdo de los magníficos barrancos que están dentro de este parque nacional y cuyo descenso está prohibido todo el año.........
Nosotros, por su puesto, subimos a patita, no por la pista, sino por una senda bien trazada que sube hasta el mismo sitio. Pensaba que se nos iba a hacer muy pesado, pero fuimos muy entretenidos con el paisaje y con  los quebrantahuesos que sobrevolaban nuestras cabezas ese día.
En las inmediaciones de Cuello Arenas, nos desviamos de la pista forestal hasta una cabaña con unas vistas excepcionales de la Suca y de las Tres Marías. Este el punto que marca el inicio real de la excursión a la Faja de la Pardina.

 El Refugio de Cuella Arenas. Al fondo la  imponente visión de la Suca y las Tres Marías.


Conforme nos acercamos a la cabecera, nos sobrecoge las dimensiones de este barranco, menudas vistas que hay desde aquí arriba!!!!.


 Espectáculares vistas del Barranco de la Pardina desde su cabecera.



La Faja de la Pardina es la típica faja de Ordesa, una senda natural  y aérea que discurre en medio de los precipios de la margen izquierda del barranco. A la ida iremos por la Faja de la Pardina y la vuelta haremos el recorrido inverso, pero por la Faja Malpasé que discurre unos metros por encima de la faja anterior.


 La Faja de la Pardina que recorreremos a la ida y la Faja Malpasé que recorreremos de vuelta.




Esta ruta sólo la puedo definir como "caviar" y del bueno. Menuda maravilla, si ya de por sí, transitar por estos parajes es todo un privilegio, hacerlo por estos espectáculares caminos trazados por la naturaleza es todo un placer para los sentidos.




La senda pasa por debajo de algunas surgencias que forman vistosas cascadas que salen del medio de la pared . El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es todo un libro abierto de geología kártisca. Me pregunto si se habrá escalado hasta su boca y si  ya se habrá explorado su interior, por que está claro que tiene desarrollo subterráneo.........




La senda sigue todo el rato el trazado de la faja. En algunos puntos es vertiginosa y muy aérea en algunos puntos,  pero no tiene ninguna dificultad y sólo exige paso firme. No os podéis ni imaginar lo que disfrutamos ese día.........



 En algunos puntos la faja es aérea y muy vertiginosa.


En su confluencia con el Cañón de Añisclo, tenemos dos opciones: 1. Continuar por la faja hasta el Barranco de Capradiza, cruzarlo,  y bajar hasta el cauce del Bellós. Por lo visto hay paso, pero está muy vestido y debe tener algún punto expuesto. 2. Seguir por arriba el camino marcado hasta la Mallata Candón.



La segunda opción es la que utilizamos nosotros. Tiene arriba un paso expuesto que ha sido equipado con clavijas, tal vez un poco excesivo pero desde luego ayudan.



Subimos hasta el borde superior de la margen izquierda del Barranco de Capradiza desde el que tenemos unas vistas excepcionales de la parte superior del Cañón de Añisclo. Una maravilla, aquí todo es una maravilla.....

 El Cañón de Añisclo y los Sestrales.


 La cabecera del cañón y el Collado de Añisclo oculto por las nubes.



Desde este punto podemos ver en su integridad la margen izquierda del Cañón de Añisclo y la pista que recorrimos en la excursión anterior, entre Plana Canal y el Refugio de San Vicenda.


 

Por arriba hacemos el recorrido inverso, remontando el Barranco de la Pardina a través de la Faja Malpasé que discurre unos metros de desnivel por encima de la Faja de la Pardina.


 El inicio de la Faja Malpasé


Esta faja es más ancha y menos aérea que la anterior pero sigue teniendo unas vistas espectáculares y nos permite tener una visión diferente del barranco a la que hemos tenido en la anterior faja.Una vez en la cabecera del barranco, conectamos con la senda del inicio y ya sólo tenemos que realizar en largo descenso hasta Nerín que se me hace algo cansado, el día anterior he hecho corriendo el Anillo Verde Sur de Zaragoza (30km) y llevo las piernas algo infladas.......je,je,je.


La Faja Malpasé es menos aérea pero sigue ofreciendo unas vistas magníficas.


Con estas 2 excursiones, el Cañón de Añisclo ya se ha quedado fijado en mi punto de vista. Lo siguiente será recorrerlo en su integridad desde el fondo del cañón hasta las cumbres de su cabecera, una actividad tan larga, como dura y atractiva.
Volveré a este sitio y espero que sea más pronto que tarde.

lunes, 28 de marzo de 2016

EL PARQUE NATURAL DE LA ZONA VOLCÁNICA DE LA GARROTXA (GERONA).


LOS VOLCANES DE LOS PIRINEOS ORIENTALES


El Croscat, el volcán más grande la Península Ibérica.



Volcanes. Esa es la palabra que define este Parque Natural. Nada más y nada menos que unos 70 cráteres y conos volcánicos y unas 20 coladas basálticas. Es el paisaje volcánico mejor conservado de toda la Península Ibérica. Un vulcanismo latente pero no extinto. Las últimas erupciones tuvieron lugar en esta zona hace unos 10.000 años, que en términos geológicos, es apenas un suspiro, y la zona sigue teniendo gran actividad sísmica, a destacar los grandes terremotos de finales del S.XV que arrasaron completamente esta comarca.



Esta zona se ubica a los pies de los Pirineos, a unos 40 km desplazados hacia el sur de la dorsal pirenaica, y sin duda alguna la existencia de este vulcanismo está íntimamente ligada a la formación de esta cordillera, en la que chocan las placas continentales africana y europea. 

Volcán de Rocanegra.


Gedrera del Volcán de Rocanegra.





La principal área de concentración de conos volcánicos se ubica en la llanura de la población de Olot, capital política y administrativa de esta comarca y en dónde ubicamos nuestro campo base para visitar esta zona. Olot tiene una particularidad que la hace muy singular, ya que es la única ciudad de la Península Ibérica que tiene volcanes dentro de su casco urbano, tres en concreto. 



El Volcán de Puig Subiá.




El otro sector importante de concentración de conos volcánicos dentro del Parque Natural se ubica en el Valle del Río Ser, dónde se ubican los volcanes más conocidos: el Croscat y el Santa Margarida. Es la zona más turística y la que visita más gente.



Lava solidificada en medio del bosque.



En el borde del crater del Volcán de Santa Margarida.



En nuestras recientes vacaciones de Semana Santa por las estribaciones de los Pirineos Orientales, nos centramos principalmente en recorrer este Parque Natural, con la intención de visitar el mayor número posible de volcanes y de coladas basáltica. La excursión típica que hace todo el mundo es la que visita los volcanes del Croscat y del Santa Margarida pasando por la Fageda d´en Jordá, es una ruta muy dominguera, perfectamente señalizada y que cualquiera puede hacer sin problemas. A nosotros se nos antojó corta y decidimos ampliarla enlazando a nuestro antojo con el resto de rutas que iban a los volcanes cercanos, en ocasiones esos enlaces fueron circulares, en otras tocó ir y volver por el mismo sitio, pero no pasaba nada, no todos los días se visitan volcanes y no nos importaba estar todo el día pateando. Ampliamos la ruta hacia los volcanes de Rocanegra y Puig Subiá y el Volcán de Fontpobra. En total unos 22km y cerca de 700m de desnivel que nos tuvieron entretenidos casi todo el día.



El Volcán de Fontpobra.



Coladas de ceniza volcánica en el Volcán de Fontpobra.



Tal vez el volcán que más impresione sea el Croscat. Es el volcán más grande toda la Península Ibérica, su cono tiene 160 metros de altura. Y también es el volcán más jóven, la última vez que entró en erupción fue hace 11.000 años. Este volcán fue utilizado hasta hace muy poco como cantera, por lo que en una de sus caras hay una enorme cicatriz en forma de quesito, que por un lado es fea, pero que por el otro lado nos permite contemplar en la actualidad las entrañas del volcán. Aún se puede ver en la parte superior del corte la chimenea volcánica, aunque está a punto de colapsarse por la erosión actual.


 
Frente a la gedrera del Croscat.

 
Coladas de lava y ceniza volcánica del Croscat, una maravilla de sitio.



El paisaje es singular y sorprendente, son unos Pirineos diferentes, muy diferentes, aquí los valles y las altas montañas son sustituidos por los volcanes y las coladas basálticas que escupieron desde sus cráteres. 

Paisaje volcánico a los pies del Croscat, aunque no lo parezca, estos son los Pirineos.



Como he comentado antes, la ciudad de Olot es la única localidad de la Península Ibérica que tiene volcanes dentro de su casco urbano. La mayoria de la gente se queda en la zona del Croscat y del Santa Margarida pero se olvida de visitar los volcanes de esta ciudad. A nosotros no se nos escaparon, la verdad es que nos resultaba muy curioso este sitio.


Los volcanes urbanos de la localidad de Olot: el cráter del Volcán de Montsacopa.



Los volcanes urbanos de la localidad de Olot: el Volcán de la Garrinada.


Los volcanes urbanos de la localidad de Olot: el Volcán de Montolivet.



Esta zona no sólo nos sorprendió por los volcanes. Nos llamó mucho la atención lo verde que era, y la enorme masa forestal que atesora. Desplazada unos 40 km al sur de la cordillera pirenaica, a escasos 700 metros altitud y muy cerca del Mediterráneo, lo normal es que fuera una zona más bien seca. Pero la escasa altitud favorece la concetración de nieblas en los momentos de inversión térmica y la propia geografía de la comarca favorece que los conos volcánicos agarren la humedad procedente del cercano Mediterráneo. A esto hay que sumar que los suelos son extremadamente fértiles por las cenizas y lavas volcánicas. Todo esto favorece el desarrollo de densos bosques que ocultan completamente las laderas de los volcanes, a destacar la Fageda d´en Jorda, considerado como uno de los mejores bosques de hayas de los Pirineos y ubicado en una latitud muy meriodional, cuya existencia sería imposible en condiciones normales; de hecho, este bosque se levanta sobre la colada del lava que escupió el Croscat en su última erupción. En ciertos momentos, me recordó esta zona a los Pirineos Atlánticos por lo verde que era.



La Fageda d´en Jordá, un hayedo único en la cara sur de los Pirineos que se ubica sobre la colada de lava que hay a los pies del Croscat.



Fuera de esta zona podemos visitar más sectores con evidencias de vulcanismo. Castefollit de la Roca es uno de los más curiosos, un pueblo medieval construido sobre la proa de una enorme colada basáltica y que no os tenéis que perder si os acercáis por esta zona.

La colada basáltica de Castefollit de la Roca.


Es increible la gran diversidad de paisajes de la cordillera pirenaica, tanto en su vertiente norte o vertiente sur como en ambos extremos de los Pirineos. Los volcanes del Parque Natural de la Garrotxa es magnífico ejemplo de esta diversidad. Si no lo conocéis y tenéis curiosidad por ver unos Pirineos diferentes, no dudéis en acercaros hasta aquí, sin duda alguna, el viaje merece la pena.