martes, 28 de julio de 2015

BARRANCO DE LAPAZOSA.

UN DESCENSO IMPRESCINDIBLE EN EL PIRINEO ARAGONES 


Que sí, que ya lo sé, que no tengo perdón, a mis años y a estas alturas del telediario y todavía no había bajado el Barranco de Lapazosa. Este cañón de alta montaña, afluente del río Ara y ubicado en el Valle de Bujaruelo, está considerado por las Guías de Barrancos como un descenso imprescindible y uno de los mejores barrancos de la cara sur de los Pirineos.





El caso es que a mi este barranco nunca me había hecho ni fu, ni fá, no sé por qué pero no me llamaba mucho la atención. Además, sabía que era un barranco masificado, tanto por su fama como por que en él trabajan en verano las Empresas de Aventura del Parque Nacional de Ordesa, lo que unido al gran número de rápeles que tiene, garantizaba unos atascos importantes en las cabeceras de las cascadas.
Pero también sabíamos que era un descenso a programar, por eso figuraba en nuestra interminable lista de actividades pendientes e incluso ya le habíamos puesto fecha de realización otras veces, aunque ésta ha sido una actividad que siempre se nos ha resistido, siempre que la programábamos pasaba algo, o meteo adversa, o caudales altos o imprevistos de última hora...............y así hasta el  sábado pasado.
En un verano en el que no estamos disponiendo de todo el tiempo que quisiéramos para salir al monte, esta actividad se nos planteaba perfecta para cubrir el único día disponible del finde. Pero tampoco las teníamos todas con nosotros, la meteo daba una mañana bastante fresca, y en el Valle de Bujaruelo ya sabemos como son las mañanas frescas, incluso en verano, pero por suerte, a las 10:00 de la mañana la temperatura en Torla era de 17º. Y tampoco sabíamos como iban a estar los caudales después de las tormentas de la última semana.........y de nuevo se disiparon nuestras dudas al entrar en el Valle de Bujaruelo y ver el caudal del Salto del Carpín, parece que esta vez por fin íbamos a poder bajar el Lapazosa y lo haríamos con un caudal más bien bajo.
No voy a hacer una descripción pormenorizada de este barranco ya que es muy conocido. La aproximación de 45min se hace desde San Nicolás de Bujaruelo, siguiendo la senda que sube al Puerto de Bujaruelo para desviarnos en la tercera torreta de luz (es el camino hacia el Ibón de Bernatuara) y cruzar al poco rato por el cauce de nuestro barranco, punto dónde nos equiparemos.
Haciendo fama a su masificación, coincidimos en la entrada del barranco 4 grupos a la vez y un total de 11 personas, al menos no había ningún grupo guiado, pero gracias a la indecisión del resto de personas conseguimos entrar los primeros. Luego, como nos dimos algo de vidilla (sin prisas pero sin pausas) conseguimos hacer la totalidad del descenso relativamente sólos, algo impensable en un fin de semana de julio.

Barranco de alta montaña: vistas preciosas del Valle de Bujaruelo y de Otal durante la aproximación.



La primera parte esta muy engordada y es una sucesión ininterrumpida de cascadas que se resuelve en 11 rápeles. El barranco salva bastante desnivel en este tramo pero no da la sensación de verticalidad. Desde luego hay que reconocer que esta primera parte es entretenida y muy deportiva. También tiene algunos saltos y toboganes (que hacen famoso a este barranco) pero nos parecieron muy forzados y decidimos progresar todo el rato con la cuerda.


Numerosos rápeles..........



Este primer tramo es bastante bonito y mantenido pero no nos pareció que fuera de 5 estrellas como lo definen algunas guías.



........en el tramo más deportivo y encañonado del barranco.



Tras el R11 el barranco se abre y toca un tramo de andar por bloques algo resbaladizos. El cañón pierde algo su interés pero hay que ser pacientes por que enseguida llegaremos al que, bajo nuestro punto de vista, es el punto de mayor interés de este descenso: la gran cascada-rampa de 70 metros. Las vistas del Valle de Bujaruelo y del Valle de Otal desde el umbral de esta cascada son muy bonitas, barranco de alta montaña al 100%. 
Este es un punto del barranco de colapso total y absoluto en caso de masificación, si hay mucha gente os tocará esperar un montón de rato (me han contado que hasta 1h en verano) y esto le puede quitar mucho encanto a este descenso. Nosotros, como nos dimos vidilla, bajamos la cascada prácticamente solos y sólo vimos a los grupos de detrás cuando ya estábamos bajando el segundo rapel de la gran cascada.


La gran cascada de 70 metros, la estampa más conocida de este barranco.



Tras esta vertical, otro rapel muy chulo sobre otra cascada más de 30 metros pone el broche final (al falta de un corto rapel más) al tramo más bonito de este barranco que para nosotros fue  el de las grandes cascadas finales aunque éstas fueran abiertas y poco encajadas.


Este precioso rapél de 30 metros pone el broche final al último tramo abierto del descenso.



Por fin ha caido el Lapazosa. Tras descenderlo puedo afirmar que es un barranco recomendable pero que en nuestra opinión esta sobrevalorado por las Guías de Barrancos, nos pareció bonito pero no tanto como para considerarlo 5 estrellas........y eso de que esté tan masificado en verano, con la cantidad de rápeles que tiene y el consiguiente atasco de los grupos, le tiene que hacer perder mucho su interés. 
A pesar de todo es un descenso a programar y sí, como he dicho al principio de esta entrada, era imperdonable que hasta ahora no lo hubiéramos descendido..........

lunes, 13 de julio de 2015

PICO ANETO, 20 AÑOS DESPUÉS.

20 AÑOS DE ACTIVIDAD EN LA MONTAÑA.


La cara sur del Aneto (junio de 2015).


14 de julio de 1995. Estamos acampados en las praderas de los Baños de Benasque, por aquel entonces se podía hacer esto. Mi padre se le ha metido en la cabeza la idea de subir al Aneto y lo vamos a intentar al día siguiente. Nuestra experiencia en la alta montaña es prácticamente nula, no sabemos dónde nos metemos pero estamos ilusionados. Previamente hemos parado en Benasque para alquilar crampones, si no recuerdo mal en la Casa de los Guías, no los hemos usado nunca pero nos han dicho que son necesarios para progresar por el glaciar. Que si la Besurta, la Renclusa, el Portillón Superior, el glaciar, el Collado de Coronas, que si el Paso de Mahoma, son etapas y nombres que resuenan en nuestra cabeza pero seguimos sin saber dónde nos metemos.



Con mi padre en el glaciar del Aneto (julio de 1995).



Al día siguiente, el 15 de julio de 1995, empieza nuestra aventura a las 05:30 de la mañana. Hemos aparcado el coche en la Besurta, entonces también se podía.......y salimos en procesión junto con otros muchos montañeros guiados por la luz de nuestras linternas.
El material que llevaba aquel día merece un comentario, bueno no, unos cuántos comentarios. En mis pies unas pesadas botas de cuero, de esas a las que había que echar grasa de caballo, compradas en el rastro de Zaragoza, por cierto, un pie era medio número más pequeño que otro. Como habíamos oido que íbamos a pisar mucha nieve y por aquel entonces éramos esquiadores de pista, llevábamos unos calcetines  de marca "Boomerang", de esos que se vendían en el Corte Inglés para esquiar, que llegaban hasta la rodilla, daban mucho calor y por supuesto no transpiraban nada. Botas de cuero y calcetines gordos de esquiar garantizaban el llegar al coche de vuelta con ampollas, más bien cráteres, en los pies.
Las linternas eran un caso aparte. En la mano y no en la cabeza, de esas rectángulares de las que se usaban en los talleres y la pila de petaca, la más pesada posible. 
La mochila era una "Serval" comprada en el año 89 en Deportes Copy como regalo de comunión para ir de campamentos, entonces a los crios nos regalaban esas cosas en nuestra primera comunión. Aún guardo esa mochila como oro en paño.............
Al principio salimos en pantalón corto, pero como hacía frio llevaba las medias de esquiar subidas hasta las rodillas. Por si acaso, un pantalón largo en la mochila que por supuesto no era de montaña, sino la parte de abajo de un chandal de tactel que aún flipo cómo podíamos llevar por aquel entonces ese tejido, y no me refiero sólo a la montaña.
Las gafas las de esquiar, el bastón el de esquiar también (nada de telescópicos como ahora), cacao de los que te dejaban los morros blancos y crema de sol de factor bajo que nos garantizó bajar con la cara y los brazos quemados.
Y como colofón, un jersey de forro polar, por aquel entonces ese tejido acababa de salir al mercado, pero nosotros aún no disponíamos de ropa técnica, cómo podéis ver todo lo que llevábamos era material de fortuna.





Frente a la Cresta del Medio en el glaciar del Aneto (julio de 1995).



No teníamos ni idea de cómo se iba, ilusos de nosotros pensábamos que habría una senda que llevaría a la cima pero en los bloques de granito no se forman sendas. Tampoco  era complicado adivinar la ruta, bastaba con seguir a la marabunta de la fila de montañeros que también iba ese día al Aneto. En eso, creo que no ha cambiado nada la ruta.
Antes de llegar al Portillón Superior los neveros estaban muy duros y tuvimos que calzar los camprones, era la primera vez que me ponía estas herramientas. De correas por supuesto, eran los únicos que alquilaban  en Benasque; desde entonces no me he vuelto a poner crampones de correas.
Al pasar el Portillón Superior la primera imágen del Aneto con el glaciar de por medio. La gente se pone polainas, nosotros es la primera vez que las vemos, a la ida la nieve estaba dura pero a la bajada era granizado, asi que a bajar con los pies chipiados, con los calcetines de esquiar que daban un calor de la ostia y las botas que nos transpiraban nada.........menudo crater en los pies.
Chino, chano llegamos al Collado de Coronas, la pendiente se acentuaba y otra vez a ponerse los crampones. Me cuesta dar un paso adelante, estoy experimentando por primera vez la extraña sensanción de tener que ir muy despacio por el esfuerzo y la altura.......y la verdad, me gusta esa sensación.
Por fin llegamos a la antecima del Aneto pero aún queda por superar el PASO DE MAHOMA. Vaya nombre que le han puesto. La cresta del Paso de Mahoma, masificada de gente ya por aquel entonces, me pone a prueba, paso mucho miedo, sobretodo a la vuelta ya que a la ida todavía no sabía lo que me iba a encontrar.


Pasando mucho miedo en el Paso de Mahoma (julio de 1995).



El 15 de julio de 1995, un crio de 15 años sin apenas experiencia en la alta montaña pisaba por primera vez  la cima del Aneto. Era mi primer tresmil y mi bautizo oficial como montañero. La sensación de tener todos los Pirineos bajo mis pies me marcó de por vida, fue el orígen de toda esta afición que a veces sí y a veces también es mucho mayor que una droga. 
Miraba a mi alrededor y veía un montón de montañas, crestas, paredes,agujas y valles. En aquel momento no sabía identificarlas, lo que no sabía ese día es que todo esto que me roedaba iba a ser el escenario en el que iba a dedicar la mayor parte de mi tiempo libre durante los siguientes 20 años.
Quería saber el nombre de todas esas montañas pero sobretodo, quería ser montañero para tener la oportunidad de poder subirlas.

Cima del Aneto (15 de julio de 1995), aquí empezó todo. Fijaros en el material que llevábamos.



El descenso fue agónico, sobretodo del Portillón Superior a Renclusa. Llegué al coche fulminado, con la cara quemada y ampollas gigantescas en los pies. Cuando llegamos al Plan de los Baños de Benasque, me tumbé en la tienda mientras mi padre bajaba a Benasque a devolver los crampones. Estaba tan cansado que me quedé dormido y no amanecí hasta el día siguiente.  
Había sido un día muy duro, pero había merecido la pena.


El Aragüells y los Lagos de Coronas todavía helados (junio de 2015).



20 de junio de 2015. Salimos de trabajar por la tarde y nos plantamos al anocher en el Refugio de Vallibierna, a los pies de la cara sur del Aneto. 20 años después, mi padre y yo vamos a recordar aquella ascensión de julio de 1995, aunque esta vez vamos a subir al techo de los Pirineos por la cara sur.
Esta vez hace mucho más frio y, aunque vamos por la vertiente sur, hay mucha más nieve. Esta vez llevamos el material adecuado, botas de alpinismo, polainas, crampones semiautomáticos, parkas de gore tex y piolet.  
Conforme va amaneciendo y vamos ganando altura, miro a mi alrededor y soy capaz de identificar todas las montañas, entre otras cosas por que las he ido subiendo casi todas a lo largo de todos estos años. Esa Cresta de Llosas que hice con el Chacho en un día de viento infernal, esa Canel Estasen en la que guié a un grupo de Montañeros de Aragón, ese Aragüels invernal que subí con mi padre en el 2004..........
Al otro lado del Collado de Coronas se acaba la tranquiladad de la vía y me encuentro con la marabunta de montañeros que suben por Renclusa. Esta vez las rampas del Collado de Coronas no se suponen tanto esfuerzo.


La Canal Estasen vista desde el Collado de Coronas (junio de 2015).


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En el Paso de Mahoma el mismo atasco de gente que en el año 95. La cresta sigue siendo la misma pero yo no, en todos estos años he cabalgado por las principales crestas y aristas de los Pirineos y ahora ya no me supone ningún reto. En el 95 me ayudaban a mi mientras pasaba mucho miedo, en el 2015 soy yo el que ayudo a otras personas mientras observo sus caras de miedo.


20 años después otra vez en cima del Aneto.



El 21 de junio de 2015,  nada más y nada menos que 20 años después, vuelvo a pisar la cima del Aneto. He dejado de ser ese niño de 15 años y ahora pinto canas. El escenario virgen que hace 20 años se mostraba a mi alrededor ha sido mi campo de juego durante todos estos años, ahora reconozco todas las cimas, aristas y valles que me rodean, es la cuarta vez que piso el techo de los Pirineos, tengo unas 230 ascensiones a cimas de tresmilmetros y he subido a casi todos los tresmiles de los Pirineos.


Grandes atascos en el Paso de Mahoma, esto no ha cambiado 20 años después.



Para mi fue un momento muy emocionante, casi tanto como lo fue hace 20 años. Faltó una cosa para que fuera perfecto y es que no me pudo acompañar mi padre en la cima, tuvo problemas físicos y se tuvo que dar la vuelta. Espero que me pueda acompañar de nuevo próximamente.



El Pico Coronas y el glaciar del Aneto. ¿Todavía existirá cuando venga dentro de 20 años?.



En todos estos años las montañas me han enseñado muchas cosas. Esfuerzo, sacrificio, éxitos, fracasos, frio, calor, miedo y estrés, pero también osadía y ganas de superarnos, cumbres, vías, en invierno, en verano, con buen tiempo, con malo, andando, escalando, con esquís (sí con esquís, hace años esquiaba), corriendo, por arriba, por debajo.........he intentado practicar casi todas sus modalidades con toda la ilusión que tenía y también con la mayor humildad posible. Aprendices de todo, maestros de nada, estos 20 años en el monte me dan la categoria de "montañero veterano" pero también me sirven para darme cuenta que en esta vida se está continuamente aprendiendo. 
No me quiero olvidad también de todos los que me habéis acompañado en estos años. La montaña me ha dado muchos amigos, aunque también he perdido alguno, sin duda alguna esto ha sido lo mejor de todos estos 20 años.
Espero que los siguientes 20 años la salud me respete y me permita seguir con esta afición que tanto me ha dado.Y es que se trata sólo de esto, de disfrutar de la vida rodeado de los tuyos y haciendo lo que más te gusta.
En el 2035 tengo una nueva cita con la cima del Aneto!!!!!!.



miércoles, 8 de julio de 2015

CANYON D´ERREKALTIA Y CANYON DE ARDANE/PHISTA.

BARRANQUISMO EN IPARRALDE (PAIS VASCO FRANCÉS).


Ayer se midió en el aeropuerto de Zaragoza una temperatura oficial de 44,5º, la temperatura más elevada que se ha tomado hasta ahora en la capital maña y todo ello en medio de una larga ola de calor en la que llevamos una semana y media superando los 38º y con noches tropicales por encima de los 22º; para una persona como yo que duerme en manga corta incluso en invierno, imaginaros lo bien que me lo estoy pasando estos días por la noche.
El finde pasado había que huir como fuera de este horno asi que el destino estaba claro: los Pirineos, y la actividad a realizar también: agüita fresca y barrancos. Solo que en lado español de los Pirineos también daban también temperaturas superiores a los 30º, asi que decidimos cruzar la frontera y marchar a hacer barrancos al País Vasco-Francés (Iparralde en la lengua autóctona), que aquí el termometro se iba a quedar en los veintitantos. 
Pero todo esto era tan sólo una excusa, la verdad es que, cuando el otoño pasado nos venimos a conocer este sitio (pinchad aquí para ver la entrada que publiqué en su momento) y descubrimos el enorme potencial de esta zona, estaba deseando volver de nuevo. 
La zona comprendida entre las localidades francesas de Larrau y de Sainte Engrace, a los pies de los macizos kársticos del Orhi y del Anie, alberga una gran densidad de barrancos y alguno de ellos figura entre los mejores descensos de todos los Pirineos. El año pasado, cuando vinimos aquí, ya se me calentó el morro con los barrancos más grandes de esta zona, pero este año la temporada de barrancos se ha retrasado para nosotros y estamos menos rodados, asi que decidimos ser sensatos y entrarle a barrancos más cortos y menos dificiles, de interés medio según las guías de barrancos de la zona. Asi también conoceríamos las peculiaridades de estos barrancos tan diferentes de los nuestros y nos haríamos una idea de lo que son para futuras actividades de mayor envergadura. Por ello, reservamos una actividad para el sábado en la zona de Sainte Engrace y otra actividad el domingo para la zona de Larrau. Esto es lo que salió el finde pasado:

*BARRANCO DE ERREKALTIA

También llamado de los Gendarmes o Othekeria (vaya nombrecicos que tienen eh). Ubicado en la zona de Sainte Engrace, para aproximar a él podemos hacer en vehículo si tenemos dos coches o a patita, como fue nuestro caso, si sólo disponemos de uno.



Para ello, dejaremos el coche en uno de los aparcamientos de las GORGES DE KAKOUETTA (seguimos con los nombrecicos impronunciables, asi que a partir de ahora y para nosotros, las Alcagüetas......ja,ja,ja). Buscaremos una pista que sale de la carretera que hay entre estos dos aparcamientos, cruzaremos un puente y a partir de aquí seguiremos las marcas de la GR, a ratos por senda, a ratos por la carretera hasta plantarnos en la cabecera del barranco en 1h y media aproximada, aunque nosotros nos liamos un poco al final, que la reseña no estaba clara,  por lo que se puede hacer en mucho menos tiempo, la clave es seguir todo el rato el GR hasta localizar el barranco, una vez localizado su acceso es evidente. No es tan evidente como parece, asi que estudiad bien la reseña en casa para no perderos. Eso sí, la aproximación es muy chula, todo muy verde y frondoso y a veintantos grados, vamos el paraiso comparado con lo que había en Zaragoza esos días.


 Aproximación preciosa.


Ojito con los tábanos en la aproximación y sobretodo en la cabecera del barranco cuando os pongáis el neopreno, a Marta la acribillaron en un momento y a mi también me atacaron y eso que no me pican nunca los tábanos.





El Errekaltia es el típico barranco de los Pirineos Atlánticos que discurre en medio de un bosque frondoso y rodeado de mucha vegetación, ésta es una característica que comparten todos los barrancos de esta zona de los Pirineos. 
Este descenso es relativamente técnico y exige soltura con las cuerdas ya que es una escalera ininterrumpida de cascadas, sobretodo en su tramo central, en la que encadenaremos casi de forma consecutiva unos 20 rápeles de hasta 27 metros de altura. Pillamos un caudal normal tirando a bajo pero pese a todo no nos decepcionó, todo lo contrario, menuda pasada de barranco.
El cañón es muy resbaladizo, rapelar por esas cascadas y permanecer de pie sin caerse es casi imposible, hay que descenderlas sentado o en tobogán ayudado por la cuerda. A destacar el rapel semivolado de 27 metros, que baja por medio del activo de la cascada asi como la reunión de la cabecera de esta cascada, colgada y con sitio para sólo 3 personas y que con caudales altos tiene que ser complicado llegar a ella.

 Las pasarelas de retorno de las Gorgas de Kakouetta.


El barranco desemboca, tras 3h y media de descenso, en las GORGAS DE KAKOUETTA (las Alcagüetas.....ja,ja,ja), un sitio mítico en la historia del barranquismo y de la espeleología en Europa, ya que fueron exploradas por primera vez en 1906 por Edouard Martel, uno de los padres de la espeleología moderna. Tras bajar un rato por el río, alcanzaremos las famosas pasarelas del cañón bajo la atenta mirada de cientos de turistas y excursionistas que han pagado el módico precio de 7€ por estar aquí. Nosotros nos quitaremos en este punto el neopreno y volveremos al coche por las pasarelas, gratis y con una sonrisa de oreja a oreja, mientras contemplamos el maravilloso paisaje kárstico que tiene este cañón.
La próxima vez que pasemos por aquí espero que sea con el ALTHAGNETA en el bolsillo.....je,je,je.


 La gran surgencia de las Gorgas de Kakouetta.




*CANYON DE ARDANE/PHISTA.

Al día siguiente nos desplazamos a Larrau, a tan sólo 20min en coche de Sainte Engrace. Amanece nublado, con una niebla de la ostia y a tan sólo 16º de temperatura. Meteofrance da algo de lluvia a primera hora de la mañana con tendencia a despejar al medio día pero, aunque no llueve, la boira está muy preta y el día invita poco a estar a remojo por la mañana. Pero esto es el País Vasco-Francés, si estas montañas están tan verdes y húmedas es por que aquí llueve y hay niebla muchos días al año, asi que si esperamos a que haya sol y altas temperaturas para hacer barrancos, no haremos nada casi nunca. Otra lección aprendida con la meteo en esta zona.

 Típico día de los Pirineos Atlánticos, niebla, humedad y 16º de temperatura



Para el domingo hemos elegido el Canyon Ardane/Phista cuya aproximación se hace en coche por una pista forestal que sale del camping de Larrau. Desde el aparcamiento podemos salir con el neopreno puesto y entrar de forma inmediata en el cañón por un puente que hay junto al parking, es por dónde entra todo el mundo, o bien patear 20min hasta una presa y hacer el tramo superior. Nosotros optamos por entrar por el puente, con la meteo tan revoltosa que hay esa mañana preferimos ir directamente al grano.
 Con esta niebla no apetece mucho hacer barrancos.



De nuevo otro barranco que discurre en medio de un bosque frondoso de hayas y rodeado de vegetación exhuberante, menuda preciosidad de sitio.Este es un barranco mucho más acuático que el del día anterior pero con el caudal normal que encontramos no tuvimos ningún problema, todo lo contrario, disfrutamos un montón en las 3h aproximadas que duró el descenso.
Y en este descenso pudimos percibir otra de las características de los barrancos de esta zona. El cañón resbala mucho, tres glissant tal y como avisaban las guías. En efecto, en los rápeles, al igual que ocurrió el día anterior, casi imposible permanecer de pie y había que hacerlos sentados o en tobogán. Las cabeceras de los mismos eran expuestas en algunos casos, la mayoria tenían pasamanos fijos y si no recuerdo mal, en otras dos tuvimos que montar un pasamanos recuperable. Pero lo realmente determinante es lo que resbalaba el cañón en los tramos de progresión horizontal, impresionante y para tener en cuenta como factor determinante en barrancos de esta zona de mayor envergadura, puede llegar a agobiar un poco y exige tener mucho cuidado y la atención al máximo para no hacerte daño. No me quiero ni imaginar lo que tiene que ser estos descensos en zapatillas o sin botas de barrancos.


El barranco nos gustó mucho y se nos hizo corto y eso que lo patinoso que era hacía que fuera algo fastidioso. A tener en cuenta el retorno, el arranque de la senda no es evidente al principio y sale justo debajo de la última cascada. El retorno se hace por una senda muy empinada equipada con cuerdas fijas.

 Ultima cascada del Barranco Phista.


¿Merece la pena venir hasta aquí para hacer barrancos?. Rotundamente sí. El túnel del Somport nos deja Sainte Engrace a tan sólo 3h de coche, ésta es una de las mejores zonas para hacer barrancos de los Pirineos, estos descensos que hicimos son considerados de interés medio y a nosotros se nos antojaron muy buenos, cómo tienen que ser los barrancos 5 estrellas de esta zona, alguno de ellos considerados entre los mejores de los Pirineos. Tampoco están masificados, el sábado sólo nos cruzamos con un grupo y el domingo con otro.Eso sí, a tener en cuenta las características que tienen, son técnicos y muy resbaladizos y hay que lidiar siempre con la meteo.

Os dejo un pequeño vídeo que he montado, he sido un poco cabroncete y no he puesto las cascadas más chulas de los dos descensos, el montaje ha sido express y la grabación de estas cascadas alargaba el vídeo y el montaje, tiempo del que no dispongo,  asi que si alguno tiene curiosidad, que se anime a conocer esta zona.




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domingo, 28 de junio de 2015

EL ESCARPE Y LOS MONTES DEL CASTELLAR, ALFOCEA Y JUSLIBOL .


RUTA POR LOS CASTILLOS DE LA RECONQUISTA DE LA CIUDAD DE ZARAGOZA (TRAIL RUNNING). 


Creo que a este sitio le debía una entrada monográfica en mi blog. Por estos montes, sobretodo en la zona comprendida entre Juslibol y Alfocea, paso un gran número de horas y de días al año entrenando, digamos que es como si fuera mi segunda casa, asi que en esta ocasión, no puedo ni quiero ser objetivo.
Al norte de la ciudad de Zaragoza, en los montes comprendidos entre Alagón y Juslibol, tenemos un paraje de gran valor natural, cultural y paisajístico que en algunos tramos es totalmente desconocido y en otros, más frecuentados por los habitantes de Zaragoza, no está lo suficientemente valorado y divulgado. Y esto es lo que pretendo hacer en esta entrada, mostrar y divulgar esta maravilla natural que tenemos a las puertas de Zaragoza.

La Torre de Candespina, un nido de aguilas sobre el Valle del Ebro.


El primer elemento que caracteriza este paisaje es un escarpe de yeso que en algunos puntos llega a alcanzar los 100 metros de altura.


El escarpe de yesos.



El escarpe está atravesado por una red de barrancos fósiles transversales al Valle del Ebro que abren una entramado de pasillos naturales por la estepa. Algunos de estos barrancos aún entran en actividad después de fuertes lluvias y pueden desaguar una gran cantidad de agua en pocas horas. Destacan por sus dimensiones e importancia el Barranco de los Lecheros, que desemboca en la llanura aluvial del Ebro a la altura de Alfocea, y el Barranco Salado o de la Virgen, cuyo nombre alude a los manantiales de agua semipermanentes que se reactivan después de las lluvias y que al secarse dejan un suelo blanco inmaculado por la gran cantidad de sales que arrastran.


El Barranco de los Lecheros.


El Barranco Conejero en su confluencia con el Barranco Salado.


El escarpe es la frontera entre dos mundos, dos ecosistemas naturales aperentemente opuestos pero interrelacionados entre sí. 
Al sur la fértil vega que forma el Ebro, con sus mejanas, sus sotos, sus galachos y sus zonas inundadas, un oasis de vida dónde nunca falta el agua y que ha aprovechado el hombre para cultivar los campos y para asentar sus núcleos de población; de hecho, es una zona densamente poblada.
Al norte, la estepa, el desierto, los horizontes infinitos y la desolación,  un paisaje dónde la vida es muy dura y que está prácticamente despoblado.
Estos acantilados son una línea fronteriza  en dónde se desarrollan casi sin transición  y en un espacio muy pequeño estos ecosistemas diferentes, al sur un ecosistema húmedo y fluvial, al norte un ecosistema desértico y estepario. Como curiosidad y contrariamente a lo que pueda parecer, es en la estepa dónde encontraremos la mayor biodiversidad de plantas y animales; de hecho, estos ecosistemas esteparios contienen más biodiversidad que un bosque de hayas en el Pirineo. 


El Delta del Barranco Salado en su desembocadura con el Ebro, a la izquierda el ecosistema de sotos y humedales, a la derecha la estepa y el desierto, separados ambos ecosistemas por el escarpe de yesos.


El otro gran protagonista que da personalidad a este paisaje es el río Ebro. En este tramo la dinámica fluvial del río ha formado grandes meandros que en algunos puntos chocan directamente contra el escarpe de yeso configurando un paisaje muy espectácular, problamente sea el tramo fluvial de mayor interés paisajístico de todo el Valle Medio del Ebro. El río contacta con los acantilados en el tramo comprendido entre Torres de Berrellén y Alfocea, después divaga hacia el sur, aunque hasta el año 61 volvía a impactar con el escarpe a la altura del Castillo de Miranda; después la riada de ese año abandonó ese meandro y el río se alejó del escarpe de nuevo formando el Galacho de Juslibol y emprendiendo la marcha hacia el sur que hace actualmente. Sin embargo, en un pasado geológico relativamente  reciente, el río sí que chocaba contra el escarpe en el tramo comprendido entre el Galacho y el barrio rural de Juslibol, si somos un poco observadores, veremos como la base de estos acantilados está erosionada mostrando claramente los zarpazos que le hacía el río cuando pasaba por su base.

 El río Ebro choca frente a los escarpes de los Montes del Castellar.



Y el tercero de los elementos que despierta nuestro interés de este paisaje es la existencia de una red de fortalezas y castillos que fueron utilizados para la reconquista de la ciudad de Zaragoza. A finales del S.XI los cristianos se aprovecharon de la condición geoestratégica que tenía este escarpe y construyeron una red de castillos desde la cuál hostigaron a los musulmanes de Zaragoza. En una línea aproximada de unos 25km encontraremos los castillos del Castellar, la Atalaya de Candespina, el Castillo de Alfocea, el Castillo de Miranda y el Picote de San Martín. Si os fijáis, la posición elevada del escarpe, ayudada por la muralla natural del río Ebro y, en algunas ocasiones, por los barrancos junto a los que están contruidas, unido a la cercanía de la ciudad de Zaragoza, explica muy bien el motivo de esta inusual concentración de fortalezas.
Pero lo más curioso de todo es que fueron levantadas en territorio musulmán a las puertas de Zaragoza en un momento en el que los musulmanes no tenían la suficiente capacidad como para repeler los ataques enemigos y los cristianos todavía no tenían la suficiente fuerza militar para conquistar la ciudad de Zaragoza. Un concepto de frontera mucho más permeable del que tenemos ahora con unas fortalezas que fueron levantas en las proximidades de Zaragoza cuando la frontera del Reino de Aragón todavía estaba a las puertas de la ciudad de Huesca. Estas fortalezas son muy poco conocidas y las que se conocen están muy poco divulgadas, sobretodo del papel que desempeñaron en la reconquista, por eso creo que había que detenerse un poco en estos apuntes históricos.


El Castillo del Castellar.


Y ahora si, vamos a correr este escarpe utilizando como guión la visita de estas fortalezas. Empezamos nuestra marcha en el barrio rural de Juslibol justo dónde acaba el pueblo y empieza el camino de tierra que va al Galacho. Muchos no habéis percatado, pero si en este punto levantáis la vista a las casas altas del pueblo veréis los restos de una fortaleza denominada el PICOTE DE SAN MARTIN.



El Picote de San Martín sobre el barrio rural de Juslibol (al fondo la ciudad de Zaragoza).


Su acceso es complicado pero con un poco de lógica llegaréis hasta el castillo, o lo que queda de él, ya que es el más degradado de toda esta red de fortificaciones. Esta fortaleza, a 6km en línea recta de la ciudad de Zaragoza, fue utilizada como base de operaciones por el rey aragonés Pedro I, el cuál la asedió desde este punto en el año 1101. El grito de guerra de los soldados de esta expedicion militar, Deus Lo Bol (Dios lo quiere, es la voluntad de Dios) ha dado nombre al actual Juslibol.


Restos actuales del Picote de San Martín.



A continuación, os dejo una reconstrucción virtual que se ha hecho de lo que pudo ser este castillo en la época de la Reconquista.


Reconstrucción virtual del Picote de San Martín (obtenida del blog Deus lo Vol).


Volvemos a bajar al punto inicial, la ruta es larga y este es el camino más rápido. Por la pista de tierra llegaremos en unos 2km al Galacho de Juslibol. Hasta la riada del 61, el Ebro formaba un meandro que impactaba directamente sobre el escarpe de yeso, era el último sitio dónde chocaba con el acantilado antes de entrar en Zaragoza. En la riada el Ebro abandonó este meandro y formó el Galacho de Juslibol. Voy a publicar una fotografía del año 1938 en la que se muestra cómo era este meandro antes de formarse el Galacho, el punto de dónde está tomada correspondería aproximadamente con el  actual centro de interpretación.


Así era el meandro del Ebro antes de que se formase el Galacho de Juslibol (año 1938).



Continuaremos nuestro camino por el Camino de la Sunsida, el camino histórico que van por el escarpe, justo por encima de este meandro abandonado por el río y que comunicaba Juslibol con Alfocea. Una senda aérea y peligrosa pero muy bonita y con unas vistas preciosas del galacho, de hecho, Sunsida es un topónimo que significa "desprendimento de pared".


El camino de la Sunsida sobre el Galacho de Juslibol el meando del Ebro abandonado que se veía en la anterior fotografía.



El final de esta senda termina en la desembocadura de un barranco, en la otra orilla y justo en la cima del escarpe, la segunda de las fortalezas que vamos a a visitar: el CASTILLO DE MIRANDA. Denominado erróneamente como Castillo de Juslibol, es la fortaleza mejor conservada de esta zona. Un sitio muy estratégico y fácilmente defendible, en la cima del escarpe y sobre la desembocadura de un barranco, con el río Ebro de muralla natural. Os dejo otra reconstrucción que se ha hecho de cómo tenía que ser el castillo a finales del S.XI.

El Castillo de Miranda, sobre la desembocadura de un barranco y en lo alto del escarpe.


Restos de la torre albarrana del Castillo de Miranda.


Reconstrucción del Castillo de Miranda (obtenida del blog Deus lo Vol).


A partir de ahora y hasta el final de la ruta, vamos a ir todo el rato por el escarpe. Dejamos la fertil vega del Ebro y entramos en la estepa, cambios el verde los huertos y los bosques de los sotos, por el color ocre y la vegetación arbustiva, todo este contraste en apenas unas decenas de metros. También entramos en "territorio comanche", luego lo explicaré pero a partir de este punto también atravesamos otra "frontera".
Siguiendo la pista que sale del castillo, paralelos al escarpe y en todo caso siempre a la izquierda en todos los cruces, llegaremos a la población de Alfocea. Este pueblo está ubicado en la desembocadura del Barrancho de los Lecheros, uno de los principales barrancos de estos montes, las escolleras y las defensas que hay en la salida del pueblo nos servirán para darnos cuentas que después de fuertes lluvias este barranco puede entrar en actividad.

La población de Alfocea sobre la desembocadura del Barranco de los Lecheros.


A ambos lados de la desembocadura del barranco se encuentran los restos del Castillo de Alfocea, bastante degradados y casi irreconocibles. Los primeros restos los localizaremos junto al cementerio, el resto están en la otra orilla del Barranco de los Lecheros, junto a la iglesia parroquial.



Restos del Castillo de Alfocea sobre el cementerio.


A diferencia del resto de fortificaciones de esta zona, el castillo no está ubicado en un "nido de aguilas" pero también domina el escarpe desde lo alto y controla el Barranco de los Lecheros, uno de los principales puntos de acceso de estos montes. El pueblo de Alfocea surgió posteriormente junto a este castillo.


Los restos del castillo junto a la iglesia.


Desde Alfocea subiremos hasta la iglesia y partiremos hasta un mirador que hay en la zona alta del pueblo. Desde aquí, y otra vez dentro de "territorio comanche" continuaremos nuestra ruta de los castillos. Aquí el escarpe es dónde está mejor configurado y dónde mayores dimensiones tiene; de hecho, si nos apetece más también podemos continuar por la base del escarpe a través de una pista de tierra que sale de las últimas casas del pueblo.
Si elegimos la opción de ir por arriba, nos espera un paisaje duro y agrestre, estepario en el que estaremos continuamente subiendo y bajando. Nuestro rumbo es claro, iremos todo el rato por la senda que va pegada a la cima del escarpe.




De esta manera, y en unos 7km desde Alfocea, llegaremos a la TORRE DE SOBRADIEL, también denominada como ATALAYA DE CANDESPINA  por el soto que forma el río Ebro a los pies de este castillo; los ciclistas que frecuentan estos caminos también la denominan como la Atalya Militar.
En su momento funcionó como torre óptica o de vigía en dependencia directa con el Castillo del Castellar. El sitio dónde está ubicada nos dejará con la boca abierta, un auténtico "nido de águilas" con unas vistas muy ámplias del Valle del Ebro, Zaragoza y el Moncayo y el río chocando directamente sobre la base el acantilado dónde está construida.


Frente a la Torre de Candespina.



A partir de aquí aumentan las distancias y se multiplican los esfuerzos, ya no nos será posible continuar por la línea cimera del escarpe. Tendremos que tomar dirección norte por una pista de tierra que sale de la Atalaya e internarnos en el corazón de la estepa. Horizontes infinitos, caminos polvorientos, frio, cierzo salvaje en invierno, sol implacable y calor sofocante en verano, y por supuesto ni una gota de agua, si vamos andando o corriendo como es mi caso, tenemos que tener claro dónde nos metemos. Recorreremos bastantes kilómetros por pistas de tierra, la dirección a seguir también la tenemos que tener clara, como referencia, siempre por las pistas principales y en los cruces siempre a la izquierda.


Paisaje duro y estepario y horizontes infinitos en los montes del Castellar.


Estos montes fueron expropiados por el ejército en la década de los 70 (hablaré más tarde de esto) y es curioso comprobar como la naturaleza ha recuperado su espacio en todos estos años transformando otra vez en monte y en estepa los campos de cultivo de cereal que le había arrebatado el hombre. Desde esos años nadie ha cultivado estos campos.

La naturaleza recupera poco a poco el espacio robado por el hombre (los restos de los campos de cultivo casi mimetizados con el paisaje).



La pista principal de tierra poco a poco nos va acercando de nuevo al escarpe y tras unos cuantos kilómetros aparecerá ante nosotros la Ermita de la Virgen del Castellar. Estamos llegando a nuestro destino y esta ermita será el único refugio que nos encontraremos en medio de este duro paisaje. La ermita apenas es utilizada pero está muy bien conservada y, si no me equivoco, sólo es visitada una vez en año y en romería por los vecinos de Torres de Berrellén a los que se les permite acceder a los terrenos militares.

Ermita de la Virgen del Castellar.






La pista se acaba y se transforma en senda. Llegamos a un barranco y empiezan a aparecer ruinas y restos materiales por todas partes. Por fin hemos llegado al CASTILLO DEL CASTELLAR, la joya de la corona de estos montes y un sitio increible de difícil acceso a las puertas de Zaragoza. Su ubicación no puede ser más estratégica, sobre la cima del escarpe, al sur le protege el Ebro cuyas aguas impactan sobre el acantilado dónde está construido, al norte el Barranco Conejero le sirve también de muralla natural y al oeste el Barranco Salado o de la Virgen, el barranco principal y de más desarrollo de estos montes, una joya natural y geológica que alberga manantiales semipermanentes de agua de alto contenido salino y que en verano se evapora formando una cubierta salina de blanco inmaculado.



Emplazamiento espectácular del Castillo del Castellar.


El Castillo del Castellar es el castillo principal y más importante de toda esta red de fortalezas. Desde este punto, el rey Alfonso I el Batallador estableció la base de operaciones desde la cuál asedió, ayudado del resto de fortalezas que hemos visitado anteriormente, y finalmente conquistó a los musulmanes la ciudad de Zaragoza en el año 1118. Años más tarde, desde este castillo también se pactó la boda de Petronila, hija del rey aragonés Ramiro II el Monje, con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, lo que supuso a la postre el nacimiento de la Corona de Aragón. No os voy a meter más rollo histórico pero estos dos hechos que os he relatado espero que sirvan para constatar la tremenda importancia histórica que tiene este castillo. 
A los pies de esta fortaleza se asentó una población que llegó a tener 1.000 habitantes y que con el paso de los años, poco a poco se fue trasladando hasta Torres de Berrellén, al otro lado del río, hasta quedar totalmente abandonada. En la actualidad, este lugar probablemente sea el yacimiento arqueológico virgen y sin excavar de mayor extensión de todo Aragón.



Frente a las ruinas del palacio del Castillo del Castellar, me ha costado llegar hasta aquí pero ha merecido la pena.



La geología, la naturaleza, la historía, el paisaje que nos rodea, todo, absolutamente todo es espectácular, un paraje sorprendente, de gran valor natural,  dificil acceso y muy poco conocido a escasos 25km de la ciudad de Zaragoza.

Confluencia del Barranco Conejero con el Barranco Salado.



Y es que, salvo al Picote de San Martín, todos estos montes y toda esta red de fortalezas se encuentra dentro de los límites del Polígono Militar de San Gregorio, el campo de maniobras más grande de España y uno de los más grandes de Europa. No voy a entrar a debatir sobre la extensión de este polígono militar pero lo cierto es que toda esta ruta que os he descrito está dentro de terreno militar y como tal tenemos que ser consecuentes. También deciros que después de que el ejército expropiara estos terrenos, parte de estos montes, sobreto los más cercanos al escarpe, han sido declarados LIC (Lugar de Interés Comunitario) por su gran valor medioambiental y su biodiversidad y me consta que el ejercito ha establecido en este lugar una zona de seguridad por la que podemos transitar de forma más o menos tranquila aunque ojo, por que si nos ven, nos llamarán la atención y nos pueden llegar a multar, asi que sed precaviros. No obstante, los fines de semana, estos caminos son relativamente transitados por aficionados a la BTT.


En esta vida, todo lo bueno o es muy caro, o está prohibido o es pecado.



La ruta descrita, ida y vuelta, saliendo desde Juslibol brinca de los 50km. Lo más sensato es hacerla en bicicleta, si vas a pata o corriendo, os saldrán un montón de horas y bastantes metros de desnivel. No obstante, podéis hacerla en varios tramos y recortarla saliendo desde Alfocea. En todo caso, el esfuerzo estará siempre compensado por las vistas increibles que podemos disfrutar desde lo alto del  escarpe, el contraste entre la estepa y los humedales que podremos contemplar en un espacio tan reducido y por el hecho de tener la ocasión de descubrir páginas que forman parte de nuestra historia.
Y aunque lo normal es que sean las bicis de montaña las que transitan por estos montes, sobretodo más allá de Alfocea, también hay algun otro "loco" que se interna por los Montes del Castellar corriendo. Os dejo otros 2 puntos de vista de 2 corredores ultrafondistas de la ciudad de Zaragoza que han pasado corriendo por estos montes:

http://apostayadrede.blogspot.com.es/2012/03/alagon-monzalbarba.html

http://ateuch.blogspot.com.es/2012/02/somos-unos-privilegiados.html



Ah, y no os olvidéis de visitar a los amigos de Alfocea sobre Ruedas, un garito cojonudo que hay en Alfocea y que os puede servir como base para hacer todas estas pateadas; además, os informarán amablemente de todas estas rutas y de los secretos que esconden los montes del Castellar.




Alfocea sobre Ruedas.