lunes, 14 de abril de 2014

3 EN 1: MONDINERO-FRAGINETO-TOZAL DE GUARA (TRAIL RUNNING).

UNA NUEVA CALBAGADA POR LA SIERRA DE GUARA.


Este domingo pasado tocaba entrenamiento cañero. Tras un mes cargado de dorsales, necesitaba volver a la dinámica de mis entrenamientos y eso que ese día se corría la Osan Cross Mountain, una carrera muy apetecible de la que salí encantado el año pasado.
Como quería acumular horas de monte y metros de desnivel, no me lo pensé y me lancé a por el Tozal de Guara, pero antes calbalgaría por la cresta del Fragineto y de paso también me haría el Mondinero.
Mi punto de partida es en Vadiello, lo normal sería salir de la Tejería, pero hay que conducir más (la gasolina está muy cara y no perdono ni un céntimo) y asi alargo la excursión.....je,je,je. Es llegar a Vadiello y disparse la motivación, con semejantes paisajes es imposible no motivarse.


El Borón y el Embalse de Vadiello. Con estos paisajes imposible no motivarse.


Pillo la pista forestal que rodea al pantano en dirección a la Ermita de San Cosme y San Damián. La pista es ideal para entrar en calor. Cuando llego al Esconjuradero (que curiosos son siempre los esconjuraderos, desde estas construcciones los curas en el pasado rezaban y se encomendaban al cielo para evitar las tormentas), dejo la pista forestal y me dirijo hacia San Cosme y San Damián.

El Esconjuradero de San Cosme y San Damián.


Tras pasar este impresionante santuario rupestre, que actualmente no es visitable por estar en manos privadas), tomo otra pista forestal ascendente que me lleva hacia la Tejería. Esta pista tiene unas vistas acojonantes, sobretodo cuando ganamos altura, ya que desde ella podremos contemplar el Valle de las Ermitas y los pequeños oratorios colgados en el vacio que forman parte del complejo eremítico de San Cosme y San Damián.

Preciosas vistas del Valle de las Ermitas y de sus oratorios colgados en el vacío.


Tras superar un fuerte repecho, me desvío justo a la altura de un pequeño cartel que indica "Ermita de la Fabana". Por aquí volveré luego pero ahora continuo por otra pista en dirección a unas peñas denominadas la Predicadera. En frente nuestro, ya tenemos al Mondinero y  perfectamente visible la ruta que vamos a seguir.


La Predicadera, el Mondinero y la dura subida que tendremos que salvar para alcanzar su cumbre.



La imponente silueta de la Predicadera nos amenizará esta parte de la ruta. Estas paredes, poco conocidas en la Sierra de Guara, albergan interesantes vías de escalada y algun que otro barranco seco en conglomerado. Tengo fichado este sitio pero todavía no me he decido a "catarlo", y no será por falta de ganas......


Frente a la Predicadera, mentalizándome para la dura subida que me espera.


Qué decir de la subida del Mondinero. Buf, menuda costera, es de esas subidas que te saca de rosca a la primera. Se sube de forma salvaje por una senda que va a tramos por glera (un paso hacia adelante y dos hacia atrás) y después entre los erizones en la zona superior. Serán unos 400 metros de desnivel pero vaya subida!!!!.
A pesar de la sudada que llevo, estoy contento, voy bien de fuerzas y he dosificado bien el esfuerzo, que hoy la tirada va a ser larga.

Cima del Mondinero (1.467m).


Desde la cumbre, puedo ver en frente mío la cima de Fragineto, segundo objetivo del día y la cresta que recorreré a continuación.


Ahora a por el Fragineto!!!!.


Y al fondo, la silueta del Tozal de Guara, la última de las cumbres que quiero subir hoy, todavía muy lejano desde esta posición. 


El Tozal de Guara aún queda muy lejos.


Pero antes tendré que bajar hasta el Collado de Lizana, el punto problemático de esta ruta. Hasta hace poco este descenso era más bien complicado, ya que no estaba señalizado y había que orientarse bien en medio de la vegetación selvática de la Sierra de Guara para salvar las franjas rocosas que tiene esta vertiente de la montaña. Actualmente, hay una senda perfectamente marcada que baja hasta el collado y que salva fácilmente dichos escalones rocosos.


Descenso trabajoso desde el Mondinero al Collado de Lizana visto desde el Fragineto.



Me acompañó un mozo que quería reconocer este descenso y del que me despedí en el Collado de Lizana. Actualmente, este descenso es muy asequible y los destrepes que hay que realizar se salvan fácilmente. No me  quiero ni imaginar cómo sería este descenso antes.......


Pequeños destrepes en el descenso a Cuello Lizana.



En Cuello Lizana afronto la segunda costera dura del día que me depositará en la cresta cimera del Fragineto. Desde la cresta puedo contemplar un paisaje grandioso, especialmente de la zona del Pico Borón y del embalse de Vadiello, lugar desde dónde he iniciado la ruta que estoy realizando hoy.


El Borón y el Embalse de Vadiello, punto de partida de la ruta de hoy.


Sin más contratiempos, alcanzo la cumbre del Fragineto. Detrás mío, la silueta del Tozal de Guara se alza de forma prominente sobre el Collado de Petreñales, el siguiente punto a dónde me voy a dirigir.


Cima del Fragineto (1.734m). Al fondo el Tozal de Guara, último objetivo del día.



Pero antes recorreremos la Cresta de la Ronera, una arista aérea que cabalga entre los valles del río Guatizalema y el Barranco de los Valles, con los Pirineos nevados como telón de fondo. Aunque ya lo he dicho en anteriores ocasiones, esta cresta es uno de los rincones más chulos de la Sierra de Guara.


La Cresta de la Ronera y al fondo los Pirineos nevados.



En el Collado de Petreñales hago una parada obligatoria para comer algo e hidratarme. Al fondo puedo contemplar las siluetas del Mondinero y el Fragineto y la cresta que he las comunica y que he recorrido hace un rato. Desde luego, hoy las distancias a recorrer son considerables.

Collado de Petreñales. Al fondo las dos cumbres que he ascendido hace un rato y la cresta por la que he cabalgado.



Se está muy bien en los prados del Collado de Petreñaes, asi que me tengo que convencer para levantarme y continuar con el plan establecido. Me dirijo al Tozal de Guara y me espera la tercera costera dura del día.




Afixiado por el calor y cansado por el esfuerzo acumulado, alcanzo la cumbre del Tozal de Guara. A pesar de tener unos modestos 2.000 metros de altura, esta cumbre no la regalan nunca, superar el fuerte desnivel que tienen cada una de las rutas que suben a esta montaña, siempre es un esfuerzo a tener en cuenta.
Como siempre, las vistas desde aquí arriba son excepcionales, pocas montañas tienen una panorámica como ésta.


Cima del Tozal de Guara (2.077m).



El descenso al Collado de Petreñales lo hago por la Gravera. Me tiro a tumba abierta en un plis-plas me planto en el collado. Qué descenso más disfrutón, me encanta bajar por aquí corriendo.
Desde el collado, toca el largo descenso por el Barranco de los Valles, por una senda perfectamente marcada y corrible hasta las Gargantas del Calcón. En las gargantas, y como me esperaba, agua hasta las trancas, asi que cambio el oficio de corredor de montaña por el de funambulista e intento no mojarme los pies demasiado saltando de piedra en piedra. En primavera, esta ruta está parcialmente sumergida por las surgencias y el agua de deshielo de la parte alta de la montaña asi que hay que tenerlo en cuenta. Eso sí, el sitio es chulísimo y merece la pena conocérselo.
Tras el incómodo paso de las Gargantas de Calcón, conecto con la pista ascendente que sube a la Ermita de la Fabana y desde aquí continuo por la senda que lleva hasta la Tejería. Sin embargo, me desvío antes por una senda que al principio pasa muy desapercida, pero que luego está perfectamente marcada, y que sube hasta la pista que viene de San Cosme y San Damián, justo en el punto dónde nos he desviado para hacer el Mondinero. Podía haber continuado por la Tejería y desde aquí conectar con Vadiello por pista forestal, pero de esta manera volveré a pasar por los pequeños oratorios y, lo más importante, podré saciar mi sed en la surgencia de la Fuensanta.



 La Ermita de la Fabana. Venga que ya queda menos!!!!.


Benditas las ermitas y bendita la Fuensanta, llegué con un reseco que no veas. Ayer hizo mucho calor y agoté todas mis existencias de agua. Menudo oasis en medio del monte cuando vas tan deshidratado y llevas semejante paliza.  Además de saciar mi sed, aproveché para refrescarme un poco y de paso, disfrutar de la colonia de tritones que tiene esta fuente.
Sin más contratiempos, deshice el camino realizado horas antes para conectar con la pista forestal de Vadiello a través del Esconjuradero. 

La Fuensanta, llegué tan deshidratado y con tanto calor que casi me baño dentro de la fuente.


Ayer salió un entrenamiento potente. Unos 30km y unos 2.000m de desnivel positivo y otros tantos acumulados, con las cimas del Mondinero, Fragineto y Tozal de Guara. Todo ello en 6h30min contando los descansos obligados que me tomé en las cumbres, en el Collado de Petreñales y en la Fuensanta.
A pesar del cansancio, acabé bastante entero. La semana pasada estaba marcada en rojo en mi calendario y me la había tomado como un importe test para conocer mi estado de forma a estas alturas de la temporada. Acabo la semana con 110 km acumulados en mis piernas y rematándola con esta larga tirada en la Sierra de Guara. 
Parece que la cosa va marchando, de momento no me puedo quejar, pero hay que seguir entrenando......

domingo, 6 de abril de 2014

CRONICA DE LA KDRTRAIL.

UNA BONITA CARRERA DE MONTAÑA EN LOS ALREDORES DE ZARAGOZA 


El equipo de "historiantes" vestido de romanos y posando antes de la carrera.


Este domingo ha nacido una nueva carrera de trail running en los alrededores de Zaragoza: la KDRTRAIL y por lo bonita que es, la aceptación que ha tenido (se agotaron los dorsales un mes antes de que comenzara), el cariño y el mimo que ha puesto la organización en esta carrera, espero que sea para quedarse durante muchos años.
En este blog he colgado muchas rutas de trail running por las Planas, de hecho es un sitio dónde entreno frecuentemente. Zaragoza, en medio de la Depresión del Ebro, es un territorio llano dónde apenas tenemos desniveles dónde poder entrenar. Pero esta zona de las Planas ofrece un magnífico escenario dónde poder entrenar cuestas y pegar unos buenos calentones a las piernas por los barrancos y cresteos que configuran este entorno natural semi-desértico.
La carrera tenía una longitud (20km) y unos desniveles positivos (550m) y acumulados (1.100m) muy asequibles, pero detrás de estos números se escondía prueba muy rápida y muy técnica que ha exigido un esfuerzo notable a sus participantes.
De hecho esta prueba la podemos considerar como una carrera de montaña pura y dura. Y es una carrera de montaña diferente a la que estamos acostumbrados, ya que discurre por barrancos muy profundos y cresteos muy aéreos, todo ello por sendas técnicas y en medio de un paraje natural estepario y semi-desértico. Desde luego este circuito no pasa desapercibido.




Hoy nos hemos juntado muchas caras conocidas y muchos amigos. Prácticamente estaba congregada toda la comunidad de trail running de la ciudad de Zaragoza. El día ha salido muy caluroso, demasiado, hace dos semanas nos quejábamos del cierzo en la Carrera del Ebro, y nos hemos asado de calor en las Planas.


Cresteos y subidas duras en el entorno estepario de las Planas  (foto cedida por Andadaeh).


Respecto a mi, no se puede decir que haya ido muy fino. Las subidas y las sendas técnicas me favorecían y el circuito lo conocía ya que entreno por esta zona, vamos que la carrera me venía al pelo para hacer una buena participación. 
Podría poner excusas y decir que la primavera recién llegada me ha hecho estragos y que he ido muy congestionado durante toda la carrera, de hecho esta mañana me he levantado con las narices completamente taponadas y no he respirado bien durante la carrera. Pero la realidad es que no he tenido un buen día, o al menos el día que yo esperaba, en realidad yo no entreno para competir y correr deprisa y eso lo noto mucho cuando me pongo un dorsal e intento ir al máximo de revoluciones.

 Echando los higadillos en la primera subida del día (foto cedida por Andadaeh).



Ya en la primera subida no me he visto fino y tenido que utilizar la bajada de la pista de Cadrete y la zona del Molino Solitario para recuperar pulsaciones, cuando en realidad me tendría que haber tirado a tumba abierta por aquí.



Intentando recuperar pulsaciones en la Pista de Cadrete (foto cedida por Andadaeh).


En los cresteos previos al Barranco de las Almunias a la altura del molino solitario de Cadrete.


Antes de llegar al Barranco de las Almunias me ha adelantado Vanesa, la primera de las chicas en llegar a la meta y compañera de trabajo. Como sé que esta corre mucho y es de las buenas, la he pillado en el avituallamiento de las Almunias y le he dicho que a partir de ese momento se convertía en mi referencia y que mi objetivo iba a ser intentar seguirla. Sabía que si conseguía seguirla iba a hacer una buena crono y además me iba a servir para intentar recuperar, o más bien encontrar, las sensaciones que no había tenido en el primer tramo de la carrera.






Hacemos las Almunias a un ritmo llevadero no demasiado rápido. Tampoco me preocupa ya que sabía que la subida de los Fantasmas es dura y había que guardar fuerzas. La llegada a la cima de las Planas la hago a tope de pulsaciones y me cuesta adaptarme un poco al cambio de terreno ya que se pasa en muy poco tiempo de una subida potente, a una pista llana y enseguida el segundo de los descensos.
La bajada a Cadrete desde las Planas prometía. Era la clave de la carrera. La zona de las crestas muy chulas, con sendas vertiginosas, aéreas y técnicas dónde poder volar y disfrutar del paisaje. A esto me refiero cuando digo que es una carrera de montaña diferente.

El perfil del famoso "tobogán", último y técnico tramo antes de llegar a Cadrete. La foto la tomé este martes pasado.



La guinda del pastel estaba en el denominado "tobogán". La organización había avisado de este tramo, justo al final del descenso, una caída vertical por una senda muy empinada de unos 50 metros de desnivel justo antes de entrar en el pueblo.

Bajando el "tobogán" (foto cedida por Andadaeh).



El martes pasado vine a reconocer este descenso y ya estaba preparado, la verdad es que, aunque duro y técnico, disfruté mucho bajándolo. Como iba justo detrás de la primera clasificada, me han hecho un buen "book" de fotografías de esta parte del descenso.


Más imágenes de mi descenso del "tobogán" (foto cedida por Andadaeh).



Detrás de Vanesa, la primera clasificada, en el tramo final del "tobogán", antes de llegar a Cadrete (foto cedida por Andadaeh).


Una vez en Cadrete, un par de kilómetros de asfalto y en llano, que se me han hecho eternos. Como siempre, mi asignatura pendiente en este tipo de carreras pero que esta vez, al igual que en la Carrera del Ebro, he pretado los dientes e intentando hacerlo más rápido posible.
He cruzado la meta en 1h50min59seg (tiempo no oficial es el que ha marcado mi cronómetro) y si no he mirado mal el 40 de la clasificación de los 300 participantes que había. Todavía no han publicado las clasificaciones oficiales.

Mi llegada a meta.



Tras la carrera la organización nos ha deleitado con un "picoteo" (por llamarlo de alguna manera) espectácular y, lo más importante, bien regado de cerveza. Sólo en las carreras pequeñas se vive este ambiente, todo ello por un módico precio de 15€ la inscripción, con una organización compuesta por voluntarios aficionados al trail running en Cadrete, que nos ha incluido entrenamientos gratuitos previos a la carrera por el circuito, camiseta, medalla, este pedazo de almuerzo que nos han dado y sobretodo el buen rollo que nos han regalado. ¿Aún os preguntáis por qué se agotaron las inscripciones un mes antes de la carrera?.


Pedazo de picoteo que nos ha regalado la organización. Con una cerveza en la mano se ve todo de otra manera.


Y ahora se acabaron los dorsales por un tiempo. Necesito volver a mi rutina de entrenamientos, horas de monte a mi bola y a ritmos tranquilos, acumular kilómetros y metros de desnivel en las piernas y centrarme en los verdaderos objetivos de este año. Qué correr tan rápido no es lo mío y entre la Carrera del Ebro y la KDRTRAIL he ido pasado de revoluciones!!!!!.

viernes, 4 de abril de 2014

PICO CUYARALET (2.286M).

CONDICIONES SEVERAS Y FUERTE VIENTO PARA ALCANZAR ESTA SENCILLA CUMBRE DEL PORTALET.


Bajando de la cumbre del Cuyaralet en medio de fuertes rachas de viento huracanado.


Finde entre carreras que me apetecía desconectar en el monte. Nos juntamos mi padre y yo el sábado ponemos rumbo al Pirineo sin un objetivo concreto fijado y sin un destino definido. El finde pasado teníamos una situación atmosférica inusal, con un frente de sur barriendo la Península Ibérica.Esta vez el sur de Aragón y el Valle del Ebro eran los más afectados por el frente, mientras que el Pirineo se suponía que iba a aguantar más, aunque se esperaban cielos muy encapotados y algo de marrón por la tarde.
Tras bajar el Monrepós la carretera está despejada de coches, asi que ponemos rumbo al Valle de Tena. Pero como estaba previsto, los cielos estaban muy encapotados asi que nos fuimos al Portalet a ver qué tal está la cosa, ya que alli hay ascensiones sencillas y cortas. Cuando llegamos la frontera está cerrada por riesgo de aludes, lo que nos termina de decidir para decantarnos por el Cuyaralet, una cumbre muy asequible cuyo punto de partida está desde la misma frontera con Francia.


El Cuyaralet visto desde la frontera. Estamos a finales de marzo y hay un paquetón de nieve importante.


Toca abrir huella profunda por la nieve polvo recién caída días atrás.



La temperatura es baja aunque no demasiada ya que estamos a finales de marzo, pero nada más salir del coche el viento nos azota con fuerza, tanto que va a ser el principal obstáculo a salvar ese día.





El Portalet luce un atuendo más propio del mes de enero que de finales de marzo, cualquiera diria que ya estamos en primavera, menudo paquetón. De hecho, durante toda la semana ha estado nevando con cierta intensidad y tenemos una capa de nieve recién caida de entre 30-50cm.




Normalmente el Portalet en fin de semana es un snow-park, masificado por raquetistas y esquiadores de montaña atraidos por las suaves pendientes y la excelente innivación que suele tener esta zona del Pirineo. Hoy, con el marrón que hay y el viento, estamos prácticamente sólos. Hay algún grupo disperso por la zona, incluso hacia el mismo pico que vamos nosotros, pero casi, casi podríamos decir que estamos solos.




Como hay nieve recién caida y riesgo de aludes, toca abrir huella profunda y trazar un itinerario seguro para evitar probables zonas de avalanchas, lo que hace que nos salgamos de la ruta normal que se suele seguir para subir a esta cumbre.


Últimas palas del Cuyaralet (fijaros las cortinas de nieve levantadas por el viento que se ven cerca de la cima).



En la parte inferior de la ascensión hemos ido relativamente protegidos del viento, pero en cuanto afrontamos las palas finales, muy expuestas al viento, las condiciones se vuelven muy severas. Hay rachas de viento muy fuertes, en ocasiones huracanadas, que nos obligan a protegernos por completo ya que los cristales de hielo golgean con fuerza nuestras caras y nos hacen heridas.
Un grupo que iba con nosotros desiste de la cumbre. Nosotros, cabezones, seguimos hasta arriba a pesar de que el viento nos las hace pasar putas en algunos momentos. Apuramos hasta la cima con las raquetas de nieve, y eso que los últimos metros están helados y vamos al límite, pero cualquiera para aquí a poner los crampones, si casi no nos podemos ni tener en pie de lo fuerte que sopla el viento.

 

Luchando en medio de la tempestad.



No sin esfuerzo alcanzamos la sencilla cumbre del Cuyaralet que no disfrutamos ni un minuto, lo justo para autorretatarnos mi padre y yo, y pitando para abajo, que aquí arriba hay un infierno desatado. En momentos me recordó al Moncayo de las ascensiones invernales más duras que hemos hecho.



Al final cumbre al bolsillo, aunque sea muy puteados.



Bajamos al coche contentos, nos hemos llevado el gato al agua y bajamos con una cumbre en el bolsillo. Esta semana, leyendo blogs y reseñas de gente que también se animó a subir por esta zona ese día para hacer diferentes cumbres, he visto que muchos se dieron la vuelta por el fuerte viento que encontraron.

domingo, 30 de marzo de 2014

CRONICA VIII CARRERA DEL EBRO.

MUY BUENAS SENSACIONES EN UNA CARRERA MUY RAPIDA


El domingo pasado se celebró la VIII edición de la Carrera, 2ª vez con un formato de 30km y 14km y la cuarta vez que me colgaba el dorsal de esta prueba. Hay carreras en las que tu objetivo es sobrevivir y llegar a la meta con la máxima dignidad posible. Otras, en las que sales a darlo todo y tu objetivo es romper el crono y superar una marca personal e incluso, si estás en la élite, subirte en el cajón del podium. Pero hay otras ocasiones, en las que te pones en la línea de salida para experimentar, hacer probatinas, comprobar tu estado de forma y ver como has progresado en tus entrenamientos, digamos que son otro entrenamiento más pero con dorsal. 
El domingo pasado mi planté bajo el arco de salida de la VIII Carrera del Ebro con el último de los planteamientos que he indicado antes. Para mi era un entrenamiento con dorsal, quería buscar sensaciones y comprobar si mi forma física respondía a los entrenamientos realizados desde principios de año.
La Carrera del Ebro es una prueba de trail que tiene 2 circuitos. El mayor, al que me inscribí, tiene 30km y 500 metros de desnivel positivo. No tiene sendas técnicas, más o menos las subidas son suaves pero constantes y se hacen por pistas de tierra. Alterna tramos de subida como muchas secciones llanas, lo que hace que sea una carrera muy rápida que se corre a ritmos de asfalto. Esto hace que acudan a ella muchos participantes procedentes del mundo del asfalto y de los triatlones, vamos rodadores natos que volarán por el circuito y que nos levantarán las pegatinas a los procedemos de las carreras de montaña y del trail puro y duro, sobretodo en los tramos llanos.
 




Este año, y a diferencia del año pasado, llego a la Carrera del Ebro mucho más entrenado, incluso casi podría decir que algo pasado de rosca. Pero mis entrenamientos de estos últimos meses han ido dirigidos a las largas distancias y a superar muchos metros de desnivel por terrenos técnicos.  Ni series, ni velocidad, ni nada por el estilo, mi objetivo es aguantar a ritmos lentos durante muchísimo tiempo. Este planteamiento de mis entrenamientos no ha sido baladí, ya que chocaba frontalmente con el estilo y la velocidad a la que se corre la Carrera del Ebro.





También tengo que confesar que este año iba poco motivado con esta carrera. El alto número de participantes (2.300 entre los dos circuitos), la velocidad a la que se corre y que era la cuarta vez que la hacía, me echaba un poco para atrás. Pero como sabéis parte del circuito pasa por los montes por dónde paso muchas horas entrenando a lo largo del año, asi que casi, casi, me supone una obligación participar en esta carrera. Además, también se han apuntado amigos y hay risas aseguradas, aunque ellos van a la carrera de 14km.






¿Y cómo fue la carrera?. Pues como era de prever muy, pero que muy rápida. Aquí todo el mundo salió a fuego, qué diferencia de otras carreras de trail o de ultratrail en las que casi todo el mundo sale muy tranquilo a sabiendas de lo que le va a esperar en las próximas horas. Casi puedo decir que me sentía desorientado y fuera de sitio. No obstante, yo lo tenía claro, iba a hacer mi carrera, pero finalmente me contagié de los ritmos tan altos y acabé dándole a la zapatilla. El día salió muy ventoso, incluso en algunos tramos del circuito el cierzo sopló de cara y con mucha fuerza, esto hizo que la carrera fuera mucho más dura.





LLegué al km. 24, punto final de los desniveles y de las zonas más complicadas, muy bien situado y con muy buenas sensaciones. La piernas tiraban y pedían más. Por delante mío los fatídicos 6 últimos kilometros, totalmente llanos y que van paralelos al Ebro. En mis 3 participaciones anteriores siempre se me habían atragantado y el año pasado se me hicieron especialmente duros. Este año decidí desquitarme y hacerlos al máximo de revoluciones,  los hice a  un ritmo de 4´20/ 4´30 que con los kilómetros que llevábamos, los metros de desnivel acumulados, y el cierzo, era para estar muy contento. Por fin me podía desquitar del fantasma de los últimos kilómetros de la Carrera del Ebro y por primera vez conseguía adelantar corredores y que casi nadie me adelantara a mi.
Crucé la meta con una crono de 2h23min25seg y en el puesto 100 de 700 participantes. El domingo pasado volé literalmente en el circuito, muchos años después volví a correr a ritmos de asfalto y, aunque cansado, esta semana me he recuperado muy bien del esfuerzo.





CONCLUSIONES:

Correr tan rápido no es lo mío....ja,ja,ja.  No obstante, pese a entrenar a ritmos muy lentos y estar preparándome para carreras mucho más largas y con mucho más desnivel, hice una muy buena crono y llegué con muy buenas sensaciones. Este año estoy entrenando bastante bien, noto muchos progresos y de momento me encuentro en un estado de forma muy bueno.
Esta carrera me la he tomado como un entrenamiento con dorsal y como tal la he planteado. De hecho, apenas bajé durante la semana anterior el volumen de los entrenamientos y llegué a la línea de salida con 40km acumulados en las piernas durante los últimos días. Las conclusiones que he sacado han sido muy buenas y me deja un buen sabor de boca ya que me ha permitido comprobar que mi forma física responde a los entranamientos realizados. Y es que las sensaciones son muy importantes cuando corres y estás entrenando duro.


*Nota: las fotos de esta entrada han sido cedidas por la organización y por R.Leorza. Muchas gracias por las fotografías.

domingo, 16 de marzo de 2014

LOS MALLOS DE ALIANA Y LA CRESTA DE LOS PEPES

UNA RUTA DIFERENTE-Y LARGA- PARA SUBIR AL BORON (TRAIL RUNNING).



Tras pasar unos días esta semana en "boxes" por unas molestias que tengo en las piernas y sin poderme acoplar a los planes que había este finde por miedo a que las "molestias" derivasen en algo más, decido pasar la mañana del sábado por la Sierra de Guara para entrenar "suave" y tachar una ruta que tenía pendiente desde hace tiempo: ascender al Borón por la Cresta de los Pepes.
Para ello, dejaremos el coche en el Refugio de Peña Guara, retrocederemos unos metros por la carretera, y pillaremos una pista forestal que comunica Vadiello con la población de Santa Eulalia la Mayor.


A unos 2,5km pasaremos por el desvío de la Ermita de San Chines. Desde esta ermita, realizaríamos el acceso más corto y directo a la Cresta de los Pepes, eso sí, jabalineando y a través de una fuerte pendiente.
Pero a mi ahora mismo no me interesa el camino más corto, ya que he venido a entrenar y a acumular horas de monte,  asi que continuo por la pista forestal unos kilómetros más.


Aunque la pista es ascendente, la subida es suave y se puede hacer perfectamente corriendo. Aquí podéis ver una vista de esta primera parte de la pista forestal hasta "Cuello d´a Foz", tomada desde las laderas del Borón.



En "Cuello d´a Foz" interceptamos la pista forestal que viene de Santa Eulalia la Mayor, y nuevo cruce de caminos. Yo continuo en dirección a Cuello Bail por otra pista forestal.



Aunque la pista es larga, las vistas que tenemos de los acantilados de Vadiello son magníficas, sobretodo de sus "barrancos verticales". En esta zona se concentran los barrancos secos de mayor altura y envergadura de toda la Sierra de Guara. Como ejemplo, en la siguiente imágen podéis ver la grieta vertical del Barranco de las Lazas.


Y todavía en la lejanía, podremos apreciar la pista que sube hacia el Matapaños por Cuello Buil y la silueta de los Mallos de Aliana que visitaremos más adelante. La ruta es larga, pero china-chano y a ritmo trotón, iré cubriendo las diferentes etapas de la ruta.


En otro cruce de pistas forestales, pasaremos por el desvío señalizado hacia San Martín de la Val d´Onsera y llegaremos a una cadena. La ruta esta clara, tenemos que seguir la pista forestal hacia Cuello Bail. Es la ruta normal de ascenso al Pico Matapaños.





Conforme vamos subiendo, se va perfilando mejor la ruta que tendré que seguir por los Mallos de Aliana y la Cresta de los Pepes. Menudo tajo que hay allí, la verdad es que tiene muy buena pinta.


Unos 2km antes de llegar a Cuello Bail tendremos que estar atentos a un cartel que indica la "Matosa".  A partir de aquí, dejaré la pista forestal y tomaré la senda que va por el Barranco de la Matosa. Me ha costado 1h llegar hasta aquí, he ido a trote cochinero, sin forzar y he ido sacando bastantes fotos. Este ha sido el tramo más largo de la ruta pero casi sin darme cuenta me lo he devorado. Paro a comer algo, a beber y continuo por la senda, que ahora empieza lo bueno.


En cuanto la senda sale del bosque, aparece por primera vez la silueta del Pico Borón y la línea de la Cresta de los Pepes que tengo la intención de recorrer para alcanzar su cima.


Hasta aquí la senda es muy buena y está perfectamente marcada, y eso que sé que estoy en una zona poco transitada de la Sierra de Guara. Poco a poco me voy acercando a los Mallos de Aliana, cuya cumbre occidental tengo la intención de coronar.



La senda se pierde al llegar a los Mallos de Aliana. Dejo a la derecha los mallos más pequeños, son los más verticales e inaccesibles, y subo directo fuera de senda y sin mojones a por la cumbre del Mallo de Aliana Occidental, a cuya cima se puede llegar perfectamente andando.
Una nueva cumbre más de la Sierra de Guara para la colección.



A partir de este punto la cosa se va a poner interesante. El primer obstáculo a salvar son los mallos principales que tengo delante. Hay un callejón entre medio de los dos que sé que es transitable aunque está comido por la vegetación. Veo una ruta más directa por una terraza colgada en el vacío que hay en la margen izquierda de estos mallos. 



Por esta terraza, haciendo un poco el jabalí entre la vegetación y con mucho cuidado ya que aquí hay mucho "ambiente" y no me puedo permitir el lujo de darme un resbalón, consigo flanquear los mallos principales y acceder a la Cresta de los Pepes. Al final, incluso he encontrado trazas de senda.
En la siguiente foto podéis ver las vistas magníficas que hay en este punto de los Mallos de Aliana, también denominados "los Pepes" y la terraza de la derecha por la que he superado el primer obstáculo de la cresta.



A partir de aquí a disfrutar. Hay mucho ambiente y tengo unos precipicios importantes a ambos lados de la cresta, pero la línea divisoria es lo suficientemente ancha como para que me pueda permitir el lujo de ir trotando. Como lo estoy disfrutando!!!!!!!.
Esta cresta en un sitio alucinante, de lo más bonito que he pisado hasta ahora en la Sierra de Guara.




Aunque "haberlos aylos", los mojones que hay están muy dispersos y tendremos que buscar nosotros mismos mejor camino por la cresta, aunque siempre es evidente. Pronto llegaremos al punto clave de la cresta, ya que una pared nos impide continuar por la misma. Haremos una primera trepada de IIº,  que con las zapas de trail se me hace "entretenida" ya que no puedo cantear en los "garbancitos" del conglomerado, y accederemos a los 2 tramos de clavijas separadas por una corta terraza.
En la siguiente foto, el primer muro con las clavijas:




Y en esta otra foto, el segundo muro con las clavijas visto desde arriba, la verdad es que tienen "ambiente".  Como casi todas las clavijas de la Sierra de Guara, están bastante separadas, pero ofrecen los puntos de apoyo necesarios para superar este tramo con seguridad. Eso sí, no estamos ante una ferrata y nos obligará a trepar un poco pero si estamos acostumbrados a movernos por este tipo de terreno, no tendremos ningún problema.




La parte superior de este segundo tramo de clavijas está equipada con una argolla por si queremos rapelar. Hay que tener en cuenta, que esta cresta se hace en sentido inverso al que lo estoy recorriendo como aproximación a los barrancos de San Chinés, Lazas o Escomentué, por lo que este tramo puede ser un poco delicado si vamos con las sacas cargadas de material o si la roca está mojada.




El paisaje que hay desde aquí arriba es magnífico. Estoy rodeado de grandes acantilados, mallos y monolitos de roca verticales. Lo dicho anteriormente, de lo mejorcico que he pisado hasta ahora en la Sierra de Guara.


Superadas las clavijas, sólo me queda continuar por la divisoria de la cresta hasta asomar a la vertiente de Vadiello y, tras descender unos metros de desnivel, enlazar con la ruta normal de ascenso al Borón. Las vistas siguien siendo de primer orden, aquí estamos rodeados de mallos y de paredes por todas partes, qué ruta más chula!!!!!!.



Tras alcanzar un collado, ya "solo" nos queda remontar la última y empinada subida que lleva a la cima del Borón. En 12min. me calzo los últimos y duros 200 metros de desnivel que me quedan hasta la cumbre. Hasta aquí he ido tranquilo, sin forzar, pero me apetecía probarme y ver si respondían las piernas tras el parón obligado de esta semana. Como no había senda en este último tramo, he trazado una línea recta hasta la cumbre y a fuego.........




Alcanzo la cumbre sin problemas y me quedo un buen rato a disfrutar del paisaje y a reponer fuerzas, que me lo he ganado. 



Enfrente mío la Cresta de los Pepes y la larga pista forestal que he seguido para alcanzar la cresta.


El descenso lo hago por la ruta normal del Borón. Está muy reseñada asi que poco voy a añadir. El único tramo delicado está en la Canal de Liguerri. Hacía tiempo que no pasaba por aquí y la última vez que lo hice estaba todo húmedo y tuvimos que esforzarnos en los destrepes que antes se hacían a pelo. Ahora me la he encontrado totalmente equipada con cuerdas fijas en los tramos más delicados, asi que sin problemas, se puede subir y bajar con total seguridad.




Como siempre, las vistas que hay desde la Canal de Liguerre son exepcionales. Llama mucho la atención el monolito vertical del Puro de Vadiello.




Y la vistas que tendremos del Embalse de Vadiello y de las cumbres que dominan toda esta zona son para quitarse el sombrero.





Y con estas vistas de los Mallos de Liguerri termino esta entrada. Hacía mucho tiempo que tenía en mente esta ruta. Probablemente sea la forma más larga y compleja de acceder al Borón, pero también es la más bonita. Los Mallos de Aliana y la Cresta de los Pepes ponen el punto de espectácularidad a la ruta. Aunque la he realizado en formato de trail running (o sea con zapas y corriendo), tan solo he podido correr en la pista forestal de acceso a la cresta y en el descenso del Borón (a excepción de la Canal de Liguerri), el resto, debido a las dificultades de la ruta, lo he tenido que hacer andando y trepando. Aun así muy recomendable, me ha gustado un montón y seguro que la vuelvo a repetir algún día. Vadiello es un sitio increible.
Ah, se me olvidaba, me ha costado 3h de coche a coche, aunque he parado el reloj en la cima ya que he estado un buen rato parado y disfrutando de las vistas. En definitiva un buen entrenamiento que casi hasta se ma ha hecho corto, el próximo día habrá más tralla...........