
Las farragosas placas inclinadas de la parte intermedia de la ferrata

La parte superior de la ferrata tiene más ambiente
La ferrata propiamente dicha tiene poco interés deportivo. Apenas tiene tramos verticales y casi todo el recorrido discurre por placas inclinadas que harán las delicias de nuestros riñones ya que los cables de seguridad van por el suelo y nos obligarán a ir agachados en numerosas ocasiones.
Trazado aproximado de la ruta
Sin embargo, el paraje por el que discurre la ferrata justifica de sobra la actividad. El recorrido discurre entre los inmesos paredones de la cara sur de la Peña Rueba por lo que permite a disfrutar de este paisaje vertical a personas que no practican habitualmente la escalada; además, la parte superior de la vía tiene unas vistas espectáculares y diferentes de los Mallos de Riglos.
En definitiva una buena alternativa para pasar una mañana o una tarde tranquilas en una ferrata muy fotogénica y espectacular en lo que a paisajes y al entorno natural se refiere.
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