sábado, 19 de febrero de 2011

CUEVA DE AYLES

La Cueva de Ayles estaba desde hace unos meses en nuestro punto de mira y en nuestra lista de actividades pendientes. Y tengo que reconocer que esta vez ha costado mucho sacar adelante la actividad ya que la cavidad se encuentra dentro de una finca privada en la que hace falta obtener la autorización de sus dueños para poder transitar dentro de ella y, aunque conseguimos los permisos esta vez, ya os adelanto que en el futuro cada vez será más dificil entrar a la cueva.

El "espeleoteam" posando en la boca de entrada


Supongo que este hecho ha propiciado la falta de información que hay de esta cavidad y las pocas visitas que recibe. Es curioso por que en el pasado fue una cueva muy conocida, hay noticias de incursiones en el S.XIX y en la primera mitad del S.XX fue muy visitada por los grupos de montaña de la provincia de Zaragoza, tal y como me han podido contar en persona socios muy veteranos de Montañeros de Aragón (qué curiosos son estos relatos, algun día escribiré sobre ellos). Sin embargo, desde que la finca fue vallada hace unos 20 años, la cueva ha caido en el olvido y apenas es visitada, hasta tal punto que el encargado de la finca de Ayles nos confirmó que en los ultimos 10 años tan sólo se había entrado unas 5-6 veces, al menos con los permisos necesarios.
Si conseguimos la autorización de los dueños de la finca, la boca de la cueva se localiza en el margen izquierdo del Barranco Hondo. Intentad que os acerque el encargado de la finca hasta la boca de entrada, el camino de acceso está francamente mal y sólo es accesible para todoterrenos, si no os tocará andar un buen rato. Desde el camino forestal podremos observar la boca de entrada y una sendeta que asciende a la misma desde el fondo del barranco, lo que evidencia que en el pasado era muy visitada.

Localización de la boca de entrada desde la pista de tierra en uno de los márgenes del Barranco Hondo.


Por fin estamos en la ansiada boca de la cavidad. ¿Y qué tiene esta cueva que nos atraiga tanto?. Pues la Cueva de Ayles obstenta el honor de ser la cavidad con mayor desarrollo subterráneo de la provincia de Zaragoza por lo que estaremos entretenidos en su interior un buen rato. Para su exploración contamos con la topo publicada en el libro de Cuevas y Simas de la Provincia de Zaragoza, una de las escasas fuentes de información que hay sobre esta cueva; sin embargo, hemos comprobado que la topo está muy obsoleta, corresponde al levantamiento que hizo el G.E Martel en el año 1971 y hay galerias que llevan al sector norte de la cavidad que no se encuentran topografiadas.
Dado que la cueva es muy grande, dividimos su visita en sectores. Empezamos con la zona norte con el fin de alcanzar el punto más alejado de la boca de entrada. Se llega a través de una galeria lineal, hasta una zona de intersecciones desde dónde se alcanza otra galeria de progresión muy incómoda.

Progresión trabajosa en las galeria situadas al norte de la cavidad


Esta zona de la cavidad carece de formaciones y es muy angosta. Las galerias son más altas que anchas y en algunos puntos se transforma en una diaclasa de progresión muy trabajosa.


A punto de alcanzar el punto más alejado de la boca de entrada, una diaclasa algo angosta.


Tras tocar chufa en el punto más alejado de la boca de entrada volvemos por nuestros pasos. LLegamos a la intersección desde dónde podriamos conectar con el otro sector de la cavidad pero somos precavidos y decidimos volver hasta el punto de entrada con el fin de no perdernos y transitar por galerias por las que no hemos pasado antes. De esta manera visitaremos la cueva por sectores pero así no nos perderemos.
Desde la galeria de entrada pasamos al sector más interesante de la cavidad y por lo tanto el más visitado tal y como podemos comprobar por las numerosas pintadas que hay en la sala principal y las pilas usadas abandonas que por su antiguedad fijo que deben tener 20-30 años.

Inscripción del G.E.S.A (Grupo de Exploraciones Subterráneas de Aragón) que debió explorar esta cavidad hacia los años 60



La fiosionomía de las galerias de este sector difieren de las del sector que hemos visitado antes, ya que éstas son más anchas que altas y con muchas más formaciones.


Nos lanzamos a explorar las galerias de este sector, que tampoco se puede decir que sean muy cómodas de transitar, numerosas arrastradas y pasos estrechos como podéis ver en las siguientes fotos.

Numerosas arrastradas en galerias laberínticas




En esta zona se tiene la sensación de estar en un bosque de columnas por la cantidad de formaciones que encontramos, en algun sitio muy prolíficas. Sin embargo, la escasa altura de las galerias provoca que no se aprecien y se disfruten todo lo que nos gustaria.


El bosque de columnas del sector sur de la cavidad.


Tras volver de nuevo a la sala principal, nos dirigimos a la parte más interesante y visitada de la cavidad. Desde esta sala salen una serie de galerias que comunican este sector con la parte norte de la cavidad. Esta zona es un auténtico laberinto, cada 20-30 metros te encuentras con intersecciones en dónde se cruzan galerias de semejantes características, nunca hasta ahora habíamos visitado una cavidad con una planta de semejante complejidad, un laberinto de grandes proporciones en dónde es muy fácil desorientarse. Es tal la complejidad de la misma, que llega un momento en el que la topo sirve tan sólo para tener una visión general de la zona dónde estás, asi que a ponerse las pilas y prestar mucha atención por dónde se transita.

Las galerias pintadas de flechas del laberinto.


En esta zona el tránsito es muy cómodo y además hay muchas formaciones. De hecho es la zona de la cueva que más visitas debió recibir en el pasado y lo comprobamos por las numerosas inscripciones que encontramos y por las flechas que hay pintadas en las paredes (ojo no fiarse de las flechas, os pueden desorientar), asi como por restos de cuerda guia para no perderse que han quedado diseminadas por las galerias. Hay algunas inscripciones que son muy antiguas, es increible que en aquellos tiempos, con la carencia de medios que había, se atreviesen a meterse en este laberinto.
Inscripciones muy antiguas de visitas precedentes.



En esta zona perdemos mucho tiempo, es dónde más estamos disfrutando y dónde encontramos los mejores rincones de la cueva.



Orientación complicada en las galerias del laberinto, todas ellas de semejantes características.



Volvemos a la sala principal tras intentar orientarnos en el enorme laberinto de esta cueva. Uf, qué fácil es perderse en su interior......Tras descansar un rato salimos al exterior que hemos quedado con el encargado de la finca para que nos venga a recoger con su todoterreno.

En definitiva, otra experiencia más que hemos tenido bajo tierra, un ejercicio avanzado de orientación en una cueva diferente a las que estamos acostumbrados a visitar.


Si queréis ver mejor las fotos de esta entrada, podéis pinchar encima de ellas para poderlas ver más grande.

1 comentario:

Javier García Mascarell dijo...

Impresionante Rubén, enhorabuena por la actividad y el reportaje fotográfico.