sábado, 26 de noviembre de 2016

ASCENSIÓN A LA PEÑA UBIÑA DESDE TORREBARRIO.

LA PEÑA UBIÑA, LA ATALAYA MÁS OCCIDENTAL DE LA CORDILLERA CANTÁBRICA. 


Magnífica visión de la Peña Ubiña Pequeña desde el cresteo cimero.


Se acaban nuestras vacaciones en Somiedo, unos días que hemos dedicado a disfrutar de la montaña y de la naturaleza sin más, sin grandes hazañas deportivas. Pero antes de marchar a Zaragoza queremos subirnos a uno de los montes grandes de la zona. 
Y cerca, muy cerca de Somiedo, se encuentra la Peña Ubiña. Desde el Puerto de la Farrapona, en la cabecera del Valle de Saliencia, se puede pasar con coche (en la vertiente leonesa es pista de tierra pero está bastante bien) a Torrebarrio, una población cercana a dónde estamos alojados y que se ubica a los pies de la Peña Ubiña.



El macizo de la Peña Ubiña cubierto por las nubes desde el Puerto de la Farrapona.



La Peña Ubiña, con sus 2.417m, es la cumbre más elevada de la zona occidental de la Cordillera Cantábrica, vamos que era muy apetecible y ya que estábamos aquí, estaba claro que había que subirla. La montaña tiene una vertiente leonesa y otra asturiana en la que forma parte del Parque Natural de la Mesa y la Peña Ubiña. 
Fuera de los Picos de Europà es una de las grandes elevaciones de la Cordillera Cantábrica. Su topónimo procede de  Albinus (blanco, en latín), por el contraste del color blanco y brillante de la caliza de sus paredones con los prados alpinos que la rodean.
Tanto desde su vertiente asturiana como desde la leonesa es una montaña muy relevante, un monolito rocoso que se alza imponente sobre sobre el entorno. Es una montaña muy famosa, de las más ascendidas de la Cordillera Cantábrica.



La mole rocosa de la Peña Ubiña se alza de forma prominente sobre la localidad de Torrebarrio.



Nos decantamos por subir la Peña Ubiña por su vertiente leonesa ya que era lo que más nos pillaba a mano. El punto de partida es Torrebarrio, una población que se encuentra a los pies de esta montaña, cuya cumbre se alza imponente sobre esta población con un desnivel aproximado de 1.200m.
Ese día tenemos instalado el anticiclón, con inversión térmica y niebla en el fondo de los valles, la mañana es fria, muy fria, apenas 2º grados que nos obliga a salir muy abrigados.


Inversión térmica y mucho frio en el fondo de los valles a primera hora de la mañana.



La ascensión por esta vertiente no tiene mucho misterio. Primero por una pista de tierra muy empinada y luego por senda, bordearemos la base de los murallones rocosos de la montaña en dirección al Collado Ronzón, que separa la cumbre principal de la Peña Ubiña Pequeña.


La ascensión no tiene ningún misterio, tenemos que ir al collado que separa la cumbre principal de la Peña Ubiña Pequeña.



Poco a poco iremos dejando en el fondo del valle la población de Torrebarrio. Esta primera parte de la ascensión no tiene ninguna dificultad salvo el  desnivel  constante a salvar.



Torrebarrio se queda debajo, localidad a los pies de la Peña Ubiña, en la vertiente leonesa de este macizo.



Desde el collado podremos ver el último tramo de la ascensión que sube por la pirámide cimera de la montaña. Visto desde lejos parece que tendrá "tema" este tramo, pero luego, una vez metidos en faena, no tiene ninguna dificultad relevante, hay alguna trepada pero es muy sencilla y el trazado está muy bien señalizado con mojones y marcas de pintura. Con nieve o hielo, será otro cantar......


La pirámide cimera vista desde el Colado Ronzón.



En el collado pasamos a la vertiente asturiana de esta montaña, declarada parque natural por el Principado de Asturias. La primera parte de la ascensión que la hemos hecho por la vertiente leonesa nos ha parecido un poco monótona pero aquí el paisaje ha cambiado radicalmente y podemos contemplar en toda su extensión la parte más accidentada y compleja de la Cordillera Cantábrica. 
El paisaje desde aquí es magnífico, menuda gozada y todo un acierto haber venido a esta montaña.


 Pastizales y paisaje de alta montaña en la vertiente asturiana de este macizo.




En cuanto nos subimos a la pirámide cimera empiezan las trepadas y el recorrido se vuelve aéreo y más complejo pero sin grandes dificultades, lo justo para sacar las manos de los bolsillos y hacer este tramo más entretenido.



Trepaditas sencillas.


Aunque en invierno y con nieve tendrá que ser otro cantar.



Atrás se queda la Peña Ubiña Pequeña, otro monolito rocoso que destaca poderosamente sobre los pastos alpinos del entorno. Vaya pedazo de montañas que tienen por aquí!!!!.



La pirámide rocosa de la Peña Ubiña Pequeña, de pequeña nada, menudo pedazo de montaña!!!!.



Conforme vamos ganando altura ya podemos contemplar en toda su extensión a la Mesa, otro pedazo de montaña asturiana que junto con la Peña Ubiña forman el parque natural homónimo. El paisaje sigue siendo muy bonito!!!!.


La Mesa en la vertiente asturiana del parque natural, otra montaña preciosa.



Hemos disfrutado tanto de la ascensión que casi sin darnos cuenta hemos llegado a su cima. Día magnífico con vistas muy extensas que tuvimos la suerte de disfrutar desde una de las principales atalayas de la Cordillera Cantábrica.
Es jueves, entre semana y a finales de octubre, pero sorprendentemente no estamos solos en la cumbre, se nota que es una montaña muy famosa, coincidimos con un grupo de corredores de montaña gallegos que también están de vacaciones y que han venido hasta aquí para entrenar y conocer la zona, y con varios grupos de montañeros jubilados asturianos a los que me arrimo para que me  expliquen las montañas y los valles que se ven desde aquí arriba......que somos maños y pirenaicos, venimos de muy lejos y esta cordillera es completamente nueva para nosotros!!!!!.


Marta y yo disfrutando de una de las grandes cumbres de la Cordillera Cantábrica.



Los amigos asturianos nos dieron desde la cima una auténtica lección de geografía de la Cordillera Cantábrica, madre cuanto tajo tengo pendiente por estas montañas, se me iban los ojos por todos los sitios mientras diseñaba mentalmente futuras vacaciones......je,je,je. Venga voy a hacer un pequeño esfuerzo para mostraros lo que se veía desde allí arriba, espero no equivocarme con la identificación de las montañas:

Al lado nuestro y perteneciente al mismo macizo, los Picos del Fontán, ligeramente más elevados que nosotros y como podéis ver, otro tocho de montaña defendido por grandes paredes; de hecho, el Macizo de la Peña Ubiña, por su dificultad, es uno de los grandes destinos para practicar alpinismo, sobre todo invernal, en la Cordillera Cantábrica.


Los Picos del Fontán.



Al este, podríamos ver difuminados los Picos de Europa, una sub-cordillera dentro de la Cordillera Cantábrica, y desde la lejanía podíamos  percibir lo pequeños que son en extensión en comparación con el resto de la cordillera. Eso sí, los monolitos rocosos de sus cumbres  le daban un perfil dentellado muy característico. A tener en cuenta que aquí están las máximas altitudes de la cordillera.





Y al norte, el Mar Cantábrico como horizonte cubierto por un precioso mar de nubes que ese día era anticiclónico. Es lo que tiene la Cordillera Cantábrica, aquí el mar no está tan cerca como en los Picos de Europa pero sigue siendo un mar cercano y en días despejados se puede ver perfectamente. Esto no lo tenemos en los Pirineos y me encanta, estar en la alta montaña mientras ves el mar como telón de fondo es algo que me resulta precioso.





El descenso por el mismo sitio, de manga corta y unos 17º cuando llegamos a Torrebarrio, qué contraste con el frio de la mañana!!!!!. 
Y de esta manera dimos por finalizado nuestro periplo de estos días por la Cordillera Cantábrica. Esta zona nos pilla lejos de Zaragoza pero es muy recomendable, es más, es preciosa, tanto Somiedo como la Peña Ubiña nos ha encantado. Se nos han quedado muchos deberes en esta cordillera que hasta ahora no conocía y nos ha quedado claro que merece  mucho la pena el esfuerzo de venir hasta aquí, intentaremos conocerla más a fondo en el futuro.