domingo, 4 de septiembre de 2016

ASCENSIÓN AL PICO TENDEÑERA.


UNA RUTA DE ASCENSO  POCO FRECUENTADA POR EL VALLE OTAL.



¿No tenemos nunca la necesidad de la soledad, del recogimiento y del silencio con cierta frecuencia?. Pues sucede con mayor motivo en las montañas, que parecen hechas para cobijar tales sentimientos. Son unos templos en los que el esplendor y la solemnidad poseen matices austeros y sacros. Se diría que se trata de unos lugares santos, en los que jamás mano alguna ha profanado sus altares........Penetremos en ellas con respeto, como si estuviéremos en una iglesia  y no en el teatro.

Henry Russell (1899). Ascensiones en solitario. 
 


La lejanda visión de la cumbre del Tendeñera desde la entrada del Valle de Otal, paciencia y no desesperar.


No tenía previsto subir al Tendeñera esa jornada sino dar la vuelta al Vignemale en el día y corriendo. Pero el día anterior ya no me encontré bien  en la Faja de las Flores y pasé una "noche toledana" en Bujaruelo, amaneciendo con el estomágo reventado y con el inicio de una gastronteritis. La actividad del Vignemale era inviable en ese estado físico. Como todavía no había subido al Tendeñera, se me ocurrió esta cumbre como alternativa "más corta" para salvar el día. Desde Bujaruelo, tenía a tiro la ruta que sube a la cima por el Valle de Otal. Pero no tenía información de la ruta, mi plano topográfico se cortaba en la entrada del Valle de Otal y el móvil me dio cobertura escasa aunque suficiente para poder leer una reseña mal cargada para hacerme una idea de cómo subir a esta montaña por esta ruta.
Mientras desayunaba una manzanilla se me ocurrió preguntar a los guardas del Refugio de Bujaruelo cómo subir al Tendeñera para completar un poco la información tan precaria que tenía pero, para sorpresa mía, ninguno había subido a la cumbre.


La orientación no era lo que más me preocupaba. Pertenezco a la generación que hemos aprendido a salir al monte sin gps ni tracks, cuando no había internet y te tenías que buscar la vida para sacar adelante rutas complejas con una reseña de apenas 3 líneas. Con lo poco que había leido, un poco de sentido común y tablas y experiencia en la montaña sabía que sacaría adelante la ruta.


Al principio transitamos cómodamente por el fondo del valle por una pista forestal.


Lo que más me preocupaba, y mucho, era el estado físico en el que estaba. No me encontraba nada bien, apenas había podido desayunar y cada hora aproximadamente tenía que hacer uso de los "baños públicos". La ruta sabía que era muy larga y física, al final me había calentado, no le iba a dar la vuelta al Vignemale pero tampoco iba a salir un día corto precisamente. Si os soy sincero, cuando llegué a la entrada del Valle de Otal y miré desde mi posición al fondo, muy al fondo, la cumbre del Tendeñera mientras estaba haciendo uso de los "baños públicos", creí que no iba a ser capaz de conseguirlo.


El pluviomentro del fondo del valle, a partir de aquí empieza una subida salvaje y sin tregua.



Este día voy a improvisar y voy a replantar la jornada para hacer una de esas actividades que suelo hacer al menos una vez al año. Estoy hablando de ascensiones en solitario a cumbres poco conocidas del Pirineo o por rutas muy poco frecuentadas. No se trata de hacer la ascensión en solitario, la clave es no encontrarse a nadie en el día (o en varios días). No importa la altitud ni la dificultad de la montaña, lo que busco es experimentar la sensación de soledad  total en la montaña. Con este planteamiento otros años ya he subido a las 3 Marías, a los Eristes por el Valle de Barbarisa o he dormido en noviembre en la cima del Moncayo, por citar algunos ejemplos ya reseñados anteriormente en este blog.



La Faja de Basarán desde el Collado de Tendeñera, nunca había visto tantas marmotas como en este sitio.



La cumbre del Tendeñera cumple todos los requisitos para realizar actividades con este planteamiento. Es la cima más alta de la Sierra de Tendeñera, que es una sierra exterior desplazada hacia el sur del eje pirenaico y que sirve de puente de unión entre los valles de Tena y de Ordesa. No es una cumbre muy alta (unos 2.800m) pero sus accesos son muy largos por todas sus vías de ascenso e implica recorrer largos valles (Ripera, Otal o Yésero)  y salvar fuertes desniveles de unos 1.600m que sumado todo ello nos requerirán largas jornadas de alta montaña. 
No es una cumbre  muy frecuentada, casi diría que es desconocida para muchos montañeros aunque su presencia es muy relevante desde las cumbres circundantes de los valles de Tena y Ordesa. Paradojicamente, esta sierra es más frecuentada y conocida  por los espeleólogos que por los montañeros. Su interior está completamente hueco y su enorme karts ha permitido la formación del Sistema Arañonera, de referencia mundial, ya que es la segunda travesia integral subterránea de mayor profundidad del planeta.


La todavía lejana cumbre del Tendeñera desde el collado homónimo, aún nos queda un buen rato de ascensión.


Primer repecho duro después del collado por terreno roto y kárstico, paciencia de nuevo y no desesperar.




Como no podría ser de otra manera, la ruta que sube por el Valle de Otal es muy larga. La clave es no desesperar y tener paciencia, la verdad es que la lejana visión de la cumbre del Tendeñera desde la entrada del Valle de Otal, cuando ya llevamos casi 45min de marcha, puede desmoralizar a cualquiera. Hay que ir paso a paso, con paciencia, sabiendo que el día va a ser largo pero la recompensa grande. A cubrir poco a poco las etapas de la ruta, primero hasta el fondo del valle por pista (a partir de aquí me encontré gente a la bajada), después hasta el Collado de Tendeñera por senda y una teórica GR que a partir del pluviómetro se pierde, y luego campo a través por terreno algo complejo hasta la preciosa Faja Basarán, un valle colgado por el encima del Valle de Otal dónde me encontré la mayor cantidad de marmotas que he visto hasta ahora. Después, en el Collado de Tendeñera, cuando ya llevamos una buena inflada, aún nos queda un tramo duro de ascensión que siguiendo los hitos, por terreno kárstico y algo roto y caótico, nos permitirá superar los dos grandes repechos que nos llevan a la cresta cimera. Aquí me llevé sorpresa, como he dicho antes, no llevaba casi información de la ruta y me encontré con una cresta entretenida, fácil pero con pasos aéreos y "patio". Más tarde, en Zaragoza, leyendo tranquilamente reseñas, me entero que un tramo de esta cresta está bautizado como el "Paso de Tendeñera", algo así como la versión del  "Paso de Mahoma" del Aneto pero en el Tendeñera. En invierno, con nieve y hielo, es un tramo muy delicado.

 Segundo y último repecho duro desde el collado, ahora si directos a la cresta cimera. Por fin podemos tocar la cumbre con la mano!!!!!.


Cresta cimera y el denominado como "Paso de Tendeñera", fácil en verano pero muy aéreo y con "patio".



Y sí, al final me hice  con la cumbre, aunque costó lo suyo, la suma del esfuerzo físico y del nivel de exigencia de esta ascensión junto con el estado físico en el que estaba (no dejé de visitar los "baños públicos" cada hora  aproximadamente y el estómago apenas me dejaba comer y beber), hizo que llegara bastante inflado a la cima. 


Tal y como me había levantado por la mañana pensaba que no lo conseguiría, pero aquí estoy, solico disfrutando de la soledad en la montaña en la cumbre del Tendeñera.



Sabocos y las cumbres de la cabecera de Panticosa.


Pero el esfuerzo tuvo su recompensa. Estoy solo en la cumbre, no me encontrado con nadie en la subida y estoy experimentando la sensación de soledad  total y absoluta que tanto me gusta en este tipo de actividades. Contemplo por debajo las otras rutas de ascenso a la cumbre y  tampoco sube nadie, hoy soy el dueño y señor de esta montaña, toda entera para mi  y para disfrutarla durante un buen rato.



El Pico Otal, otra montaña solitaria y dura de ascender, será mi próximo objetivo cuando vuelva otra vez por esta sierra.



Collado de Tendeñera y Faja Basarán vistos desde la GR recorrida en el descenso.


Se está muy bien aquí arriba pero el sol aprieta con fuerza, apenas he comido y bebido en todo el día y el cuerpo no está para tirar cohetes, asi que inicio el largísimo descenso hasta el fondo del valle. Desde el Collado de Tendeñera, atravieso de nuevo la preciosa Faja Basarán y conecto desde arriba con las marcas de GR para descender al fondo del valle y así evitar el tramo de campo a través que he superado en la subida desde el pluviometro. Un error, por que la senda hace trazadas muy largas y da mucho rodeo, lo que hace que casi me cueste el mismo tiempo bajar que subir, aunque eso sí, el camino es muy cómodo. De subida, y si no te lo conoces, es muy dificil dar con esta senda, ya que se pierde completamente en un tramo cerca de un cercado que hay encima del pluviómetro y desde abajo no se puede intuir.


Preciosa imágen del Valle de Otal tomada en el descenso.


Al final, más mal que bien, he salvado el día. La "opción b" que he planteado no salido corta precisamente pero he disfrutado un montón de la soledad en el monte en una montaña cercana a cumbres muy conocidas pero muy poco frecuentada. Curiosa la sensación de aislamiento y soledad que he podido experimentar durante todo el día y más cuando llego a San Nicolás de Bujaruelo y me encuentro el parking lleno y sin un sitio libre para los coches. No deja de llamar la atención que una montaña tan cercana a un sitio tan turistico y frecuentado como éste sea tan salvaje y solitaria.
Ah, y me volví a Zaragoza con una gastronteritis  en toda regla que me tuvo fuera de juego dos días más, pero que me quiten lo bailado.........una lástima lo de la vuelta al  Vignemale, se queda para otro año.......

3 comentarios:

carmar dijo...

El Pico de Tendeñera es "una montaña lejana" y más desde Bujaruelo.
Yo personalmente suelo necesitar de la soledad, del recogimiento y del silencio con bastante frecuencia. En la montaña, por lo general, encuentro lo que necesito.
La Peña de Otal está entre mis objetivos también. Igual hasta podemos coincidir en algún momento que el diario trajín nos lo permita.
Salud y Montaña, Rubén.

Eduardo dijo...

Hola Rubén.

No tengo el placer de haber subido al Tendereña, la verdad que no sabía que se podia ascender desde Bujaruelo.

De vez en cuando viene bien, ir solo y no encontrarse a nadie, eso si, quizás con una gastroenteritis, no sea el mejor día para hacerlo en solitario.

Yo antes de leer el comentario de Carmar, también te iba a decir, que el pico Otal esta en mi lista de pendientes, así que ya somos tres,jeje.

Un saludo.

Pirene dijo...

Pos ala!! cuatro conmigo, que yo tampoco lo he hecho ... jejeje

Pedazo gesta compañero!! me alegro un montón. Pero no puedo evitar darte el mismo toque que Eduardo, con una gastroenteritis ir solico es un poco arriesgado... que el monte siempre está allí y tu salud puede jugártela cuando quiera.

Pero vamos, que resumiendo... ¡campeón!

Salud y saludos