viernes, 5 de julio de 2013

BARRANCO DEL RIO O DE ABIZANDA




Al igual que hicimos el año pasado, a finales de junio propongo a amigos y familiares una "quedada barranquista" para difundir este deporte de una forma no comercial (es decir, sin guías ni empresas de aventura) y mostrar de una forma diferente el potencial paisajístico y natural del Alto Aragón. Este año la quedada no fue tan multitudinaria como el año pasado, vamos menos gente aunque esta vez se une un nuevo integrante al grupo que el año pasado no pudo venir. En un año de lluvias, con grandes avenidas sucedidas 2 semanas antes del encuentro y los caudales de los Pirineos disparados, decido llevarles al Barranco de Abizanda que sé que ahora lleva algo de caudal y nos permitirá disfrutar de la actividad sin las masificaciones de otros barrancos.

*UN POCO DE HISTORIA.

Lucien Briet visitó la localidad de Abizanda entre el 20 y el 23 de septiembre de 1908. Atraido lo pintoresco de sus casas y su torre y por la enorme cueva sobre la que se asentaba el pueblo, nuestro célebre personaje galo se dedicó a recorrer en estos 3 días todo el entorno de Abizanda.
En esos 3 días se adentró en los primeros estrechos del Barranco del Río, conocido desde siempre por los lugareños del pueblo y accesibles sin tener que realizar técnicas específicas de progresión. Con sus fotografías fue el primero en divulgar esta formidable garganta. A principios del S.XX no existía todavía el barranquismo pero de nuevo el genio explorador de Lucien abrió las puertas a las futuras generaciones.
Décadas más tarde, el 16 de diciembre de 1989 Fernando Biarge y Enrique Salamero, gracias a las fotografías publicadas por Lucien Briet en 1908, realizaron el primer descenso integral de los 4 estrechos que componen este barranco, encontrando en el cuarto estrecho una joya oculta e inesperada, con una de las mejores secciones de oscuros que podemos encontrar en la Sierra de Guara
La localidad de Abizanda fotografiada por Lucien Briet en 1908.


*EL BARRANCO DE ABIZANDA EN LA ACTUALIDAD.

La entrada del primer estrecho.


El Barranco del Río es un barranco calizo de cauce normalmente seco. Las secciones tan profundas de su último estrecho sirven como testimonio de un pasado geológico reciente de un barranco por el que circulaba un cauce de agua permanente de la suficiente entidad como para excavar una garganta de estas dimensiones. De hecho, en época de lluvias o después de fuertes tormentas, por este barranco puede llegar a bajar un caudal de agua bastante importante, que puede llegar incluso a imposibilitar su descenso, y convertirlo en un descenso acuático durante unos cuántos días seguidos.

Ya estamos en el segundo estrecho.


 Secciones en el tercer estrecho.


Poco que reseñar de este barranco ya que es muy conocido. Las fuertes lluvias de mediados de junio nos ha permitido descenderlo con un caudal mínimo de agua pero suficiente para hacer de este descenso una actividad bonita y disfrutona.


Contacto permanente con el agua en la entrada del cuarto estrecho.


Los tres primeros estrechos son accesibles y no requieren de técnicas barranquistas. Hay que tener paciencia por lo que lo bueno está al final, aun así, con agua ganan muchos enteros y tienen rincones chulos.

Iniciándose en los rápeles, la primera vez que nos colgamos como chorizos.


La guinda del descenso está en el cuarto estrecho, con una sección de oscuros magnífica que figura entre las más bonitas de la Sierra de Guara.  Con agua es más espectácular si cabe. En este estrecho tendremos que utilizar la cuerda para hacer algun rapel cortito, no obstante, el caudal existente nos permitió destrepar y realizar varios toboganes por lo que solo tuvimos que sacar la cuerda en un par de ocasiones.

Fantasía de luz y color en los Oscuros del cuarto estrecho.


La salida del barranco la encontramos inundada por las aguas del Barranco del Grado que actualmente está rebosante de agua con un 95% de aforo, creo que nunca la había visto tan lleno.


Las aguas del Barranco del Grado inundando la salida del Barranco de Abizanda.


Descenso cortito y disfrutón de los que crean afición, con una sección de oscuros que no se ve en muchos barrancos. El resto de la jornada la pasamos de terracitas, visitando la Torre y los Museos de Abizando y la curiosa cueva que hay debajo del pueblo. Deporte, amigos, naturaleza y relax, qué más se puede pedir.......

2 comentarios:

Eduardo dijo...

Hola Rubén, de Abizanda siempre me llama la atención su torre defensiva, pero nunca he parado. Parece un buen barranco para iniciarse, saludos

David Serrano dijo...

Es una auténtica joya!! Cuando lo hice me gustó tanto que lo volví a repetir otra vez enter. sin duda lo mejor el oscuro final y la salida al Pantanos.